El Diario Financiero - Desde
la Academia
Fecha : 16/4/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
En la década de los 60, el joven economista Jagdish Bhagwati creía que la vía para que su país, la India, superara la pobreza, era una economía autosuficiente. Convertido en una autoridad mundial de la teoría del comercio internacional, el ahora profesor de Columbia ha cambiado de idea. Su reciente "In Defense of Globalization" (Oxford University Press, 2004) explica las ventajas de los mercados internacionales abiertos para el desarrollo económico, en especial de los países pobres.
Mientras en EE.UU. el electorado está en pánico por la pérdida de empleos en manos del tercer mundo, y el ex funcionario del FMI Joseph Stiglitz sigue en las listas de best sellers con su análisis del "descontento" de la globalización, Bhagwati publica esta dura respuesta a los herederos de las protestas de Seattle de 1999.
El argumento suena conocido: para superar problemas como el trabajo infantil se necesita crecimiento. Gracias al libre comercio, las economías crecen y males sociales como el trabajo infantil disminuyen. Clásicos debates que contraponen crecimiento a redistribución, o libertad a justicia, resuenan en este razonamiento.
Bhagwati dice que la globalización es parte de la solución, y no la causa de los problemas de la economía mundial. Pero reconoce que la apertura de los mercados suele tener efectos catastróficos. Para enfrentar consecuencias sociales negativas, sugiere más, y no menos, apertura.
Su propuesta es una "globalización regulada" que avance hacia mercados competitivos y eficientes al tiempo de amortiguar efectos perniciosos. Sólidas condiciones de gobernabilidad, una fuerte agenda social y una eficiente administración de los ritmos de apertura comercial son requisitos para zambullirse en los mercados mundiales.
Para los académicos, políticos y ONGs que lidian a diario con empleos que migran hacia zonas más baratas -con peores estándares laborales y ambientales- este libro parecerá un retroceso a las antípodas de la globalización, a los tiempos en que el nuevo concepto, como las punto com, era todo promesas.
Pero Bhagwati no niega las crueldades de la economía global. Más bien, trata de desmitificar ciertos argumentos del movimiento anti globalización. El libro no es una ingenua defensa de las bondades del libre comercio internacional, sino una síntesis entre el entusiasmo inicial y algunos desencantos de la globalización.