El Diario Financiero
Desde la Academia, de Claudia Heiss
Fecha : 5/12/2003
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
"La vida es incierta: coma primero el postre”, dice la vitrina de una pastelería de Manhattan. La reciente memoria del economista Robert Rubin no pretende vender pasteles, pero la premisa le sienta. Su libro “In an Uncertain World: Tough Choices From Wall Street to Washington” (Random House, 2003) se articula en torno a un escepticismo poco usual en gurúes y asesores presidenciales: la idea de que, en economía, algunas cosas son más probables que otras, pero nada es seguro.
Nacido en 1938, Rubin trabajó 26 años en finanzas, en distintas empresas de Wall Street. Tras el triunfo de Bill Clinton, ingresó en 1993 al “equipo soñado” de asesores económicos del nuevo presidente. En 1995 asumió como secretario del Tesoro, cargo que ejerció hasta 1999. Desde allí, defendió la posición de que al gobierno le corresponde no sólo mantener los equilibrios económicos, sino también luchar contra la pobreza.
El estilo Rubin en el marco de la expansión económica de los 90 llegó a conocerse como “Rubinomics” (Rubin + Economics): bullentes mercados, crecimiento, dólar fuerte, baja inflación, bajo desempleo y superávit fiscal. Cosas todas que parecen muy distantes desde el actual contexto de crisis y creciente déficit fiscal.
En este libro, Rubin detalla su relación con figuras clave de la política económica del momento, desde el propio presidente Clinton a Alan Greenspan. Con una mezcla de impresiones personales y análisis político-económico, entrega detalles sobre el trabajo cotidiano en la Casa Blanca y pasa revista a algunos de los episodios que le tocó enfrentar, como la crisis mexicana y la crisis asiática. Se defiende de las acusaciones de haber contribuido a la “burbuja” de las punto com y la crisis del Nasdaq (junto al vicepresidente Al Gore), advirtiendo que, aunque hay formas y formas de enfrentarlas, las crisis financieras son inevitables.
Desde el mundo de las finanzas a las altas esferas políticas, Robert Rubin ha estado en el centro de la vida económica de Estados Unidos por varias décadas y, lo que es más notable, se las ha arreglado para conservar su prestigio en el proceso. Eso ya bastaría para dar mérito a sus memorias.