El Diario Financiero
Desde la Academia, de Claudia Heiss
Fecha : 24/10/2003
Claudia Heiss. Political Science Department
New School University
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"Being America: Liberty, Commerce, and Violence in an American World” (Alfred A. Knopf, 2003) pertenece al grupo de publicaciones que, desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, han tratado de dilucidar el papel que le cabe a Estados Unidos en el contexto internacional.
Jedediah Purdy, abogado de la universidad de Yale de sólo 28 años de edad, presenta en este libro (su segunda obra) una mezcla de reflexiones filosóficas y testimonios recogidos en viajes por varios países del Medio Oriente, Africa y Asia.
Por un lado, Purdy elogia los principios liberales que alimentan la cultura estadounidense, y que inspiran el respeto a las libertades individuales y los derechos humanos. Por el otro, advierte que las loables premisas desarrolladas por Edmund Burke, Alexis de Tocqueville o James Madison no se condicen con el resentimiento que Estados Unidos genera hoy en el mundo.
La autopercepción que tiene gran parte de los ciudadanos estadounidenses es que su país es un adalid de la libertad, la tolerancia y la democracia en el mundo. Pero más allá de las fronteras, gran parte de la humanidad ve en Estados Unidos a una potencia imperialista y explotadora.
Lo curioso de las reflexiones de Purdy es que prácticamente omite de su análisis el efecto de las asimetrías en el intercambio económico. El autor se pregunta qué actitudes poco liberales ha tenido Estados Unidos para generar este resentimiento, pero no encuentra respuestas satisfactorias.
Cuando deja hablar a sus entrevistados, en cambio, surgen interesantes y complejas evaluaciones de la tierra de Disney. El problema, a ojos de Purdy, es que el atractivo de Estados Unidos no son sus valores liberales, sino su riqueza material. Para su sorpresa, la gente en Egipto o Indonesia quiere progreso económico, pero no necesariamente libertad de prensa o separación entre religión y Estado.
Las reflexiones personales y el elogio a los padres del liberalismo no se ajustan al mucho más interesante retrato que el autor hace de las distintas visiones que existen sobre Estados Unidos. Por algo un crítico del Washington Post dijo que le habría recomendado “citar a gente, no a filósofos”. El aspecto periodístico es sin duda lo más rescatable del libro. Pero Purdy se deja llevar por la tentación de pasar revista a decenas de maestros del pensamiento occidental, agregando páginas y restando interés al producto final.