El Diario Financiero - Desde
la Academia - Fecha : 8/1/2003
Claudia Heiss, Political Science Department - New School University
¿Por qué nos odian tanto? se preguntaba con amargura una mujer poco después del atentado del 11 de septiembre a las torres gemelas. Según los autores Ziauddin Sardar y Merryl Wyn Davies, razones sobran. En su pequeño pero contundente libro "Why Do People Hate America?" (The Disinformation Co., 2002), los intelectuales británicos critican la ceguera del público estadounidense a los enormes efectos que han tenido las políticas de la "hiperpotencia" en el resto del mundo.
Sardar, un musulmán nacido en Pakistán y educado en Gran Bretaña, ha sido un activo promotor del combate al terrorismo desde dentro del Islam, y ha escrito profusamente sobre la relación entre oriente y occidente. Para él y para Davies (autor de "Darwin and Fundamentalism"), Estados Unidos ha generado, con su intervencionismo y su desafortunada política exterior, el antiamericanismo de gran parte del planeta. Lo más grave, dicen, es que los estadounidenses están ideológicamente incapacitados para ver cómo las acciones de sus propios gobiernos han dañado a millones y generado un enorme resentimiento.
"Muchos de los peores efectos del poderío americano son resultado de las mejor intencionadas acciones", señalan. Pero Estados Unidos necesita hacer un mea culpa sobre sus crímenes del pasado y modificar su política exterior, única forma de detener un sentimiento antiamericano que es creciente.
Los autores dan ejemplos del doble discurso estadounidense sobre la apertura comercial, muestran las devastadoras consecuencias de sus políticas económicas en el tercer mundo y las fluctuantes lealtades en sus alianzas políticas y militares. Pero si el objetivo es abrir los ojos a un público reacio a mirar más allá de sus fronteras, una prédica desde el otro lado del Atlántico parece condenada a ser un sermón a los conversos. De hecho, y a pesar de su enorme éxito de ventas, parece obvio que el libro haga las delicias del estadounidense autoflagelante, y sea decartado como antipatriota por el público autorreferente, que es su principal blanco.
Los autores quieren que Estados Unidos deje de pensar "nos atacan por lo que somos" y empiece a considerar que "nos atacan por lo que hemos hecho". Puede que el argumento tenga validez moral, y los ejemplos del descarnado uso del poder en beneficio propio son sin duda ilustrativos. Pero las víctimas inocentes del terrorismo, no importa cuán monstruosos sean los crímenes de Estados Unidos, siguen siendo víctimas inocentes. Y la tendencia de los imperios a la explotación y la rapiña no es un invento estadounidense. Si no, pregúntenle a los Británicos.