Desde la Academia con Claudia Heiss
Fecha : 9/5/2003
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University.
La relación entre el dinero y la política es un asunto preocupante. Y no sólo en Chile. Todo el mundo sabe que la corrupción y el abuso de influencias son una amenaza para el correcto funcionamiento de las instituciones. Menos se conoce hasta qué punto la democracia más poderosa del planeta es vulnerable a estos problemas.
Por eso, el primer libro del ex alumno de Milton Friedman y periodista estadounidense Greg Palast, “The Best Democracy Money Can Buy” (La mejor democracia que el dinero puede comprar) se convirtió en superventas desde que apareció el año pasado, y se mantiene hasta hoy entre los libros más vendidos.
Con un lenguaje provocador y entretenido, Palast muestra que son los intereses económicos, y no el proceso democrático, los que definen qué hace y qué no hace el gobierno de Estados Unidos. Cuestiona, además, al FMI, el Banco Mundial y la OMC -el “triángulo de hierro de la globalización”- y los responsabiliza por varias crisis económicas recientes.
Viendo el índice, Palast puede parecer un globalófobo más. Un estadounidense seducido por teorías conspirativas. Pero la información que respalda cada una de sus investigaciones es excepcional. Los ocho reportajes del libro fueron, en su momento, difundidos en los diarios The Guardian y The Washington Post, la revista Harper’s y la BBC de Londres. Algunos fueron premiados. Los datos tienen sustento en memos privados (varios aparecen publicados) o entrevistas en que los requeridos terminan, indignados, cerrándole al periodista la puerta en las narices.
Es el caso de un ejecutivo de la empresa Database Technologies (DBT), a la que Palast acusa de complotar con el partido republicano para robarse el voto de Florida en las elecciones presidenciales del 2000. Indicios convincentes muestran que 57 mil votantes, la mayoría partidarios de Al Gore, fueron ilegalmente eliminados del padrón. Bush ganó Florida por 537 votos.
En medio de los escándalos corporativos, el libro tiene unas palabras para Chile: una entrevista en que el ex embajador Edward Korry habla de más, y Palast aprovecha para disparar en contra de la Pepsi, la ITT y los Chicago Boys.
Greg Palast es un provocador. Su vida entre Londres y Nueva York le permite criticar sin piedad a la prensa de Estados Unidos, acusando a los reporteros de flojera mental y a los editores de complicidad con los más oscuros intereses corporativos. Después de doscientas páginas de fraude, corrupción y “money politics”, queda la sensación de que la paranoia no es, finalmente, una actitud tan insensata.