El Diario
Desde la Academia con Claudia Heiss
Fecha : 25/4/2003
Claudia Heiss, Ph.D. Student Political Science Department
New School University
El encargado comunicacional del presidente George W. Bush, Karl Rove, es el tema de dos libros recién publicados en Estados Unidos: "Bush´s Brain" (El Cerebro de Bush) de los periodistas tejanos James Moore y Wayne Slater, y "Boy Genius" (Niño Genio) de Lou Dubose, Jan Reid y Carl M. Cannon.
No es casualidad que hayan coincidido en el tiempo estos dos proyectos de periodismo político, en que un grupo de investigadores se propone develar el misterio detrás de la figura del presidente más poderoso del planeta.
Cuando la tensión de la guerra ha empezado a disminuir en Washington, y a medida que se acercan las presidenciales 2004, las miradas se vuelcan a la política interna. Y Karl Rove es clave para entender de dónde viene y qué mueve al presidente Bush.
A sus 52 años y sin ningún título académico, Rove es un operador forjado en la pelea, una mente brillante capaz de diseñar estrategias de largo plazo sin perder de vista las minucias de cada campaña. Aparece, en estos libros, como el genio que inventó a George W. Bush y lo convirtió en un instrumento de su propia ambición política. Mientras trabajaba para Bush padre, vio potencial en este hombre sin aspiraciones intelectuales y con el apellido Bush. Convirtió al estado de Texas en un sólido bastión republicano y a Bush hijo en su gobernador.
Los dos libros se explayan en los poco ortodoxos métodos que le han dado victoria tras victoria al asesor presidencial. Desde los inicios de su carrera, en la directiva universitaria nacional del partido Republicano, Rove aprendió a usar el rumor para hundir a sus adversarios.
De su cabeza salió la agresiva campaña que le dio el triunfo al partido republicano en la elección parlamentaria y de gobernadores de mitad de período, en 2002. Esa elección era crucial para legitimar al gobierno de Bush, que no había obtenido la mayoría popular en 2000. Rove puso la seguridad y el patriotismo en el centro de la campaña. Y llegó a acusar de anti-patriota al senador Max Cleland, de Georgia, que había perdido las dos piernas y un brazo en Viet Nam. Cleland no salió reelecto.
Aunque el trabajo de Karl Rove tiene que ver con la imagen interna del presidente y con derrotar contendores en campañas políticas, "Bush's Brain" le adjudica un papel importante en la guerra contra Irak. Siempre, claro, desde la perspectiva de su efecto de opinión pública. Suya fue la idea de vincular el ataque a Irak con los atentados del 11 de septiembre, para asegurar el apoyo a la guerra, y la iniciativa de crear el Ministerio de Seguridad Doméstica. Una muestra más de que, hasta en el corazón del imperio, toda la política es local.