Desde la Academia con Claudia Heiss
Ph.D. Student
Political Science Department
New School University
El Diario Financiero
Fecha : 11/4/2003
Ha llegado la hora de dejar de aparentar que los europeos y los americanos comparten una visión común del mundo, o incluso que viven en el mismo mundo. Así empieza el libro más influyente de los últimos tiempos en el campo de las relaciones internacionales, “Of Paradise and Power” (sobre el paraíso y el poder), del académico, columnista del Washington Post y ex funcionario del Departamento de Estado norteamericano Robert Kagan.
En su quinta reimpresión desde que apareciera hace sólo un mes, el texto de escasas 100 páginas ya está convertido en un best-seller. Se trata de la versión extendida de un artículo publicado a mediados del año pasado en la revista Policy Review, que ya había causado bastante revuelo.
La gracia del libro es que articula, por primera vez, una intuición de muchos intelectuales y lectores de periódicos: que el nuevo orden mundial de la post guerra fría está creando nuevas brechas entre los antiguos aliados. Desaparecida la amenaza soviética que mantenía unidas a las democracias occidentales del primer mundo, desde los tiempos del Descubrimiento que el océano Atlántico no parecía tan ancho.
El concepto de una América unilateralista cada vez más distante de la Europa de la cooperación internacional ha sido comparado con ideas tan marcadoras como el fin de la historia de Francis Fukuyama o el choque de civilizaciones de Samuel Huntington.
Y las recientes disputas en el Consejo de Seguridad de la ONU por la intervención en Irak, con la confrontación entre Estados Unidos y Francia como punto máximo, parecen probar lo certero de estos argumentos.
Pero para Robert Kagan, las diferencias entre Estados Unidos y Europa no se limitan a unas cuantas aspiraciones de política exterior de la actual administración republicana, ni al triunfo de los “halcones” en el Departamento de Estado.
El creciente unilateralismo americano y los avances europeos en sentido contrario refuerzan, según este autor, filosofías divergentes producto de una distinta evolución histórica y de una muy concreta disparidad de fuerzas.
El argumento de realpolitik que permea el análisis es que los europeos favorecen la cooperación y la diplomacia porque perciben su inferioridad bélica respecto de Estados Unidos. Como Samuel Huntington, Robert Kagan se adelantó con su análisis a las confrontaciones políticas más importantes del momento. Y así como la idea de civilizaciones que entran en conflicto ha generado potentes réplicas, Kagan ya despierta polémica por el determinismo de su visión sobre la hegemonía mundial de Estados Unidos.
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