Desde la Academia con Claudia Heiss

Ph.D. Student
Political Science Department
New School University

El Diario Financiero
Fecha : 4/4/2003

En las escuelas de derecho de Estados Unidos se enseña que los derechos y las garantías establecidos en la Constitución de Estados Unidos no se suspenden jamás. Sin embargo, después de los atentados del 11 de septiembre, el presidente Bush ha concentrado poderes de una forma pocas veces vista y ha sobrepasado varias de esas garantías.

Es por eso que un libro publicado en 1948 y fuera de imprenta desde hace décadas ha resucitado en las librerías estadounidenses. En la portada de la re-edición del 2002 aparecen las torres gemelas poco después del choque del primer avión, humeando sobre un "We The Poeple" en letras góticas, el manuscrito de la Constitución de Estados Unidos.

"Constitutional Dictatorship" (Dictadura Constitucional), del fallecido historiador Clinton Rossiter, explica la dictadura constitucional como el mecanismo de emergencia que usan los gobiernos democráticos para enfrentar situaciones de crisis, con ejemplos en los gobiernos de Lincoln, Wilson y Roosevelt.

Los estados de emergencia constitucional son provisiones transitorias que permiten una excesiva concentración de poder y la suspensión temporal de ciertas libertades. La idea es que, ante una emergencia de la envergadura de una guerra o una invasión, el Estado tenga las herramientas para evitar ser destruido y, al mismo tiempo, impedir que los poderes delegados durante la emergencia se perpetúen en el tiempo.

La Constitución de Estados Unidos no incluye, como la francesa o la chilena, estados de emergencia constitucional, tales como el estado de sitio o el estado de asamblea. La única provisión de emergencia que existe en la Carta de 1787 es la suspensión del habeas corpus en casos de rebelión o invasión en que la seguridad pública lo requiera (Artículo 9). Sin embargo, Rossiter argumenta que de hecho, los Presidentes de Estados Unidos han ejercido poderes dictatoriales en situaciones de crisis.

Mientras algunos argumentan que es mejor así, otros opinan que la inexistencia de estados de excepción constitucional hace que el sistema político sea más vulnerable a abusos de poder por parte del Ejecutivo. Lo cierto es que la frágil frontera entre seguridad y libertad acapara en estos días mucha tinta y apasionados debates. El libro de Clinton Rossiter sobre la dictadura constitucional es un aporte a esta discusión, y una forma de ponerla en perspectiva.

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