La Cultura - Diario La Tercera - 21 octubre 2006
Paul Berman: El izquierdista favorito de Bush
Claudia Heiss (Nueva York)
Paul Berman parece el típico intelectual de izquierda neoyorkino. Desde su departamento en Brooklyn-abarrotado de libros-come apresuradamente de un vaso de cartón la sopa de lentejas que compró en el Deli de la esquina, mientras trabaja contra el tiempo en su selección de poemas de Carl Sandburg. "No soy en realidad un académico, sino una especie de intelectual a la antigua", dice. Analista comprometido con la actualidad política, es profesor en la New York University y colaborador de revistas como Dissent y The New Republic.
En Amazon.com, Berman recomienda los 10 libros que hay que leer sobre la izquierda estadounidense. Sus publicaciones sobre la revolución estudiantil de 1968 y los cambios en la socialdemocracia europea indican su obsesión por descifrar en qué consisten las ideas "liberales" o progresistas. Sin embargo, hoy recibe fuertes críticas desde la izquierda por su imperturbable apoyo a la guerra en Irak.
Halcón liberal
Desde el otro lado de la trinchera política, Berman ha apoyado la decisión de la Casa Blanca de atacar Afganistán primero y luego Irak. En su libro más conocido, "Terror en Liberalism", sostiene que el terrorismo islámico es un tipo de totalitarismo, similar al fascismo italiano o al nazismo alemán, y por lo tanto un enemigo natural del progresismo liberal. Por eso pensó que, cuando en diciembre Saddam Hussein gritó a su tribunal que su héroe es Benito Mussollini, el progresismo del mundo comprendería que atacar Irak era lo que había que hacer. "Pero no hubo tal respuesta-señala- porque en estos días el eslógan de gran parte de la izquierda frente a movimientos fascistas es 'sí pasarán'... ha sido sin duda el eslógan del socialismo español, y todo esto es un poco deprimente de observar."
Berman equipara los movimientos Islámicos, Pan-Arábicos y Baathistas con los totalitarismos occidentales. Poner en el mismo saco al secular Baathismo Iraquí con el religioso Al Qaeda es uno de los varios puntos del libro que han sacado roncha, porque para los detractores de Bush, la invasión a Irak juntó por primera vez a estos enemigos históricos. Berman argumenta, en su defensa, que el Baath y el Islam radical han sido enemigos pero también aliados, como ocurrió en los atentados del comienzos de los 80 con la cooperación entre el Baath sirio-secular- y el islamista grupo Hezbollah en El Líbano. "Este tipo de alianzas siempre ha estado allí-señala-. Mi punto es que las diferencias entre ellos existen, pero nunca han sido tan grandes como para impedirles unirse".
Berman escribió Terror and Liberalism cuando el ataque a Irak aún no era una decisión tomada. Y defendió la guerra desde un comienzo. Aunque no está solo-hay otros liberales que adoptaron la misma posición- los desastrosos resultados han vuelto la presencia estadounidense en Irak cada vez más impopular, al punto de amenazar el apoyo republicano para las elecciones de noviembre próximo.
En cierta forma, Berman asume su papel de halcón, y asegura que lo escrito el 2002 en ese libro (publicado el 2003) sigue vigente. Pero invita a analizar con más detalle su postura. "Me acusan de ser un fanático ciego de la guerra. Pero en el libro propongo críticas bastante duras a Bush". Su idea, explica, era un ataque basado en el precedente de Kosovo, una guerra humanitaria para salvar a los iraquíes del totalitarismo de Hussein. Pero esta noción fue descartada por Donald Rumsfeld.
En el libro critica la dificultad de las sociedades islámicas para entender y responder a estos nuevos totalitarismos, algo que, según indica, ha mostrado con el tiempo ser un diagnóstico acertado. Los dardos, una vez más, terminan apuntando contra la izquierda con la que Berman quiere y no quiere identificarse. "Uno esperaría una tremenda movilización de los intelectuales del mundo liberal occidental en apoyo de la disidencia del mundo Musulmán, de la misma forma que en el pasado apoyaron a la disidencia del bloque soviético. Pero es realmente chocante cuán poco de eso ha habido. Bush, por supuesto, no ha hecho nada en ese sentido, en parte porque es tan poco intelectual, poco informado y poco conciente de los aspectos ideológicos de la situación actual".