Radio Cooperativa - Lo que
queda del día: "En el Mundo"
Claudia Heiss, Jueves 20 Mayo 2004
Hola Iván, hola Paula,
La sociedad estadounidense está pasando por una compleja revisión de sus propias acciones en relación con los atentados terroristas del 11 de septiembre y con la guerra en Irak.
Tres noticias de estos días apuntan en esa dirección:
1. Esta semana llegó a Nueva York la Comisión que estudia si hubo fallas en la inteligencia y las medidas de seguridad antes de los atentados
2. Hay nuevos antecedentes sobre las torturas de presos iraquíes por parte de soldados norteamericanos y
3. Se acaba de saber que miles de sospechosos de terrorismo han sido identificados usando un sistema estadístico fuertemente cuestionado
La noticia del día para los neoyorkinos fue la defensa que hizo ayer ante la Comisión que investiga las medidas de seguridad antes de los atentados del 11 de septiembre el ex alcalde Rudy Giuliani.
La imagen de Giuliani no salió perjudicada, pero las audiencias del Comité sí han dejado claro que muchas muertes podrían haberse evitado de existir mejor coordinación entre las distintas agencias de rescate.
El ambiente ayer fue distinto al que hubo el martes, el primero de dos días de audiencias, en el auditorio Tishman de la New York University, en Washington Square (Village).
El martes hubo fuertes recriminaciones por la falta de planificación para reaccionar a una emergencia, los malos equipos y la mala comunicación entre la policía y los bomberos.
El auditorio se llenó de familiares de las casi tres mil víctimas de los atentados a las torres, que ocurrió sólo unas cuantas más al sur.
Y mientras se buscan las responsabilidades políticas por las fallas en la prevención, el debate sobre las torturas a presos iraquíes sigue creciendo.
La CNN mostró ayer dos nuevas fotografías donde aparecen soldados estadounidenses sonriendo a las cámaras y haciendo gestos triunfantes junto a los cuerpos de iraquíes muertos en la cárcel de Abu Ghraib.
Las nuevas fotos muestran a Charles Garner junto a una persona envuelta en una bolsa negra, y a la sargento Sabrina Harman en la misma pose, al lado de un iraquí con una herida de bala en la cabeza.
Sabrina Harman, de 26 años, es la misma mujer que aparecía sonriendo detrás de una pirámide de iraquíes desnudos en una de las fotos que destapó el escándalo, hace algunas semanas.
Los dos militares están acusados de torturar presos iraquíes y se enfrentarán, junto a cinco soldados más, a una corte marcial.
Mientras los estadounidenses buscan la forma de castigar las torturas y abusos cometidos por sus propios soldados en Irak, grupos de defensa de las libertades civiles han levantado la voz por nuevas revelaciones sobre un sistema para detectar sospechosos de terrorismo dentro del país, llamado The Matrix.
The Matrix es un programa interestatal de intercambio de información anti terrorista creado en Florida en noviembre del 2002. Originalmente, 16 estados estaban suscritos (incluido NY), pero ahora sólo quedan cinco: Florida, Pennsylvania, Michigan, Ohio y Connecticut.
Lo administra una compañía privada: Seisint, cuyo fundador renunció al directorio cuando salieron a la luz antiguas vinculaciones con traficantes de droga.
El sistema es una base de datos que permite combinar información de personas de distintos archivos, sobre edad, género, etnia, historial de crédito, información sobre licencias de vuelo y de conducir, y conecciones con direcciones vinculadas a otros sospechosos.
Al principio, con esa información el programa determinaba un “cuociente terrorista”, un cálculo estadístico de cuán propensa es una persona al terrorismo: el “High Terrorist Factor”.
Pero como ese cuociente podía recaer en personas inocentes, y estigmatizar a personas sin que hubiera ninguna intervención de la justicia, grupos de defensa de las libertades pusieron el grito en el cielo.
Aunque el cuociente fue supuestamente eliminado de la base de datos, ayer se supo que este método estadístico se usó para crear una lista de 120 mil “sospechosos”, usada por agencias como el servicio secreto, inmigración, el FBI y la policía para efectuar arrestos, interrogatorios y deportaciones.
Entre los 80 puntajes más altos había cinco de los secuestradores del 11 de septiembre, pero también muchos nombres sin ningún antecedente criminal.
El Sindicato Americano de Libertades Civiles está pidiendo que los estados participantes digan exactamente a qué registros les da acceso el sistema. El peligro, dicen, es que permite al gobierno obtener información privada sin una supervisión judicial. En septiembre del 2002, el Congreso suspendió un programa parecido del Pentágono, el TIA (Total Information Awareness).