Lo que queda del día, Radio Cooperativa. Viernes 13 Febrero 2004
Un tema que ha despertado polémica es la posible pena de muerte para el capo de la mafia, Joseph Massino, de 61 años.
Apodado "el último Don", pertenece a la vieja guardia tipo El padrino o Los Sopranos.
Administraba los asuntos de su banda, conocida como la "familia" Bonanno, desde un restorán en Queens.
Massino está acusado de organizar múltiples acciones criminales de la "familia" Bonanno.
El FBI venía, hace tiempo, siguiéndole los pasos y desde hace algunos meses está en una cárcel de Brooklyn, esperando ser procesado en dos juicios por delitos federales.
Lo que ha remecido hoy a la opinión pública es el anuncio de que, en uno de esos jucios, la fiscalía podría pedir que se aplique la pena de muerte.
En abril próximo, Massino, va a enfrentar a la justicia en una corte federal de Brooklyn, acusado de participar en siete asesinatos a partir de los años 80.
Sólo uno de esos asesinatos ocurrió después que entraran en vigencia las actuales leyes federales sobre la pena de muerte, que son de 1988.
La historia de la "familia" Bonanno está plagada de asesinatos, drogas, y traición entre compañeros.
De hecho, el propio cuñado de Massino y uno de los máximos informantes de la banda, testimoniaría en contra de su ex jefe.
Massino le habría dicho, en 1999, que otro de los jefes del grupo, el siciliano Gerlando Sciascia, de 65 años, "tenía que irse", implicando que debía ser eliminado.
El cuerpo de Sciascia apareció poco después con tres balas en la cabeza en una calle del Bronx. Tenía, además, disparos en la espalda y las piernas.
Massino habría dicho que era su merecido por "decirme cómo manejar la familia"...
El tema, ahora, es si la pena de muerte afecta igual a los blancos que a los negros y latinos.
Desde 1988, al menos 129 pandilleros negros o latinos han sido condenados a muerte por la justicia federal.
Sólo una vez, en 1992, fiscales federales han pedido la pena capital para un mafioso blanco, otro miebro de la familia Bonanno que descuartizó a algunas de sus víctimas.
En esa oportunidad, la corte federal de Brooklyn rechazó la pena de muerte, y lo sentenció a cadena perpetua.
La pregunta ahora es si el fiscal general John Ashcroft, un conocido defensor del máximo castigo, buscará condenar al líder de la mafia para demostrar que hay ley pareja.
Los críticos de la pena de muerte, en vez de defender a los acusados, están en este caso criticando que a la mafia italiana se la trate con estándares distintos de las pandillas negras y latinas. O sea, en este caso lo "justo" parecería ser que se condenara a muerte a Massino.
Ya hace tiempo los críticos de la pena de muerte, includios algunos parlamentarios, han reclamado que existe discriminación en la aplicación de la pena de muerte.
Algunos piensan que la fascinación popular con la "mafia" ha significado, en la práctica, una especie de inmunidad frente a la pena capital.
O sea, que se ha "demonizado" a muchachos negros y latinos que pertenecen a pandillas violentas, pero a los hombres blancos que tienen conductas similares se los mide con otra vara.
Han surgido vocer críticas de las películas sobre la mafia, que han generado una imagen romántica o simpática de un tipo de crimen que, aunque parece estar en extinción, trodavía existe.
OTROS DATOS
38 estados tienen pena de muerte. Sólo 12 no tienen.
Desde fines de los 80, la pena de muerte está contemplada entre los castigos que pueden imponer cortes federales, por sobre la legislación de cada estado.
En Nueva York, se abolió en 1972, pero se reinstauró en 1995 a instancias del gobernador George Pataki. La última ejecución en el estado fue en 1963.
El número de ejecuciones es mayor en el sur y oeste del país, especialmente en Texas y Virginia.