Lo que queda del día: En el Mundo. Radio Cooperativa. Claudia Heiss.


Hola Cecilia, hola Iván,

La foto central de la portada del NY Times de ayer no fue Irak, ni Hussein ni los precandidatos presidenciales.

Fue una profesora retirada de 78 años, de Carolina del Sur: Essie Mae Williams.

En una conferencia de prensa, dijo lo que varios ya sabían: que es hija Strom Thurmond, el senador que murió en junio pasado a los 100 años.

"El nombre de mi padre era James Strom Thurmond", dijo ante la prensa en un hotel de Carolina del Sur.

La señora Williams fue concebida cuando el ex senador, a los 22 años, tuvo una relación con una empleada negra de 16 años que trabajaba en su casa. La familia reconoció que en 1925 el senador tuvo una hija.

Ahora, no sé si ustedes se acuerdan de quién era este senador Thurmond.

Hace justo un año, a mediados de diciembre del 2002, conversamos aquí en el programa sobre un escándalo que armó el entonces jefe de la bancada de senadores republicanos Tren Lott en el cumpleaños número 100 del senador Thurmond.

En esa fiesta de cumpleaños, Trent Lott dijo que él había apoyado a Thurmond en las presidenciales de 1948, cuando fue candidato, y que si hubiera ganado, el país se habría ahorrado muchos problemas.

Esas palabras le costaron la jefatura de bancada.

En 1948, Strom Thurmond se salió del partido Dempocrata y creó una facción que rechazaba la integración racial: el partido Dixiecrat. Y fue candidato presidencial con la plataforma segregacionista de ese grupo.

En la conferencia de prensa de esta semana, la hija del senador Thurmond dijo que sus hijos tienen derecho a saber de dónde vienen, y también que se sentía liberada de decir la verdad abiertamente.

Pero lo increíble es cómo esta sociedad sigue viviendo las tensiones raciales que describía a principios de siglo el escritor William Faulkner.

Los lazos familiares entre blancos y negros son tan antiguos y tan profundos, que las diferencias raciales han perdido significado. Pero como categorías culturales y sicológicas, sigue existiendo una división.

Hace poco, pruebas genéticas mostraron que el tercer Presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson, tuvo al menos uno y posiblemente varios hijos con su esclava Sally Hemings, con quien mantuvo una relación de pareja por 35 años.

Hasta ahora, la Sra. Williams había negado públicamente ser hija de Thurmond, pero muchos en Carolina del Sur dicen que este era el secreto peor guardado.

Thurmond la iba a ver en su limosina a la universidad, y la ayudó a financiar sus estudios.

Un editorial comentaba estos días que la verdad sobre la paternindad había sido sistemáticamente negada por varios historiadores, aunque se mantuvo viva en las conversaciones de la comunidad negra de Carolina del Sur.

Lo mismo ocurrió con la relación entre el presidente Jefferson y su esclava Sally Hemings. Así que este artículo decía que a veces la tradición oral tiene más verdad que la historia oficial.

La pregunta es cómo pudo Thurmond llevar una vida pública como racista y segregacionista, al tiempo que apoyaba secretamente a su hija mulata.

Thurmond la apoyó en privado, pero se negó a levantar públicamente la barrera que separa a blancos y negros. Un poco lo que ha pasado en Chile con asuntos como el divorcio, o la discusión que hubo hace unos años en torno a la ley de filiación.

El tema es que en gran parte del sur de Estados Unidos, historias como la de Jefferson y la Thurmond son pan de cada día.

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