Cooperativa, LQQD / 09 julio 2003
Hola Iván, hola Paula,
Aquí estamos, todavía con los buenos recuerdos del fin de semana largo.
El viernes pasado, el 4 de julio, se celebró la independencia de Estados Unidos, y la gente en NY se movilizó en masa a ver los fuegos artificiales a la orilla del East River.
Yo fui a un asado en Brooklyn, en el parque, que estaba repleto de gente. El 4 de julio es una fiesta popular, como el 18 de septiembre.
Después, me fui al techo de un edificio a ver los fuegos artificiales, que duraron como 20 minutos.
Lo que pasó el 4 de julio de 1776 fue la firma de la declaración de independencia, donde las delegaciones de los 13 estados que formaban el Congreso Continental decidieron independizarse de Gran Bretaña.
Como dijo poco después el presidente George Washington en una carta a los indios Cherokee, la idea era que eventualmente, los indígenas se mezclaran con las poblaciones de estos trece estados y de los estados que surgieran en el futuro para crear esta nueva nación.
En la guerra de independencia pelearon varios escuadrones negros. Pero más tarde, cuando vino la hora de redactar una Constitución, el fin de la esclavitud quedó fuera del debate. Y se convirtió en el gran tabú de la sociedad estadounidense.
Desde entonces, sucesivas inmigraciones han hecho que esta sociedad sea cada vez más multicultural.
Los afroamericanos fueron por mucho tiempo la principal minoría, aunque actualmente los latinos les hacen el peso en términos de número.
Por eso, los debates sobre los derechos de las minorías siguen siendo apremiantes, como mostraron las acaloradas discusiones sobre la discriminación positiva en el acceso a las universidades que vio la Corte Suprema hace pocas semanas.
Por eso es interesante ver hasta qué punto los problemas raciales siguen dividiendo a una sociedad que se considera entre las más tolerantes del mundo.
Al día siguiente de esta fiesta de unidad nacional que es el 4 de julio, el manager de los Cubs, un equipo de béisbol de Chicago –que entre paréntesis es el mismo que enfrentó un escándalo hace un mes porque su jugador Samy Sosa puso corcho en el bat- dijo que los jugadores blancos no soportan el calor como los negros y los latinos.
Esto ha generado una ola de acusaciones y recriminaciones de racismo.
Baker, que es negro, hizo referencias históricas y supuestamente científicas que según él muestran que los negros y los latinos, lo que muchas veces se entiende por “minorías”, soportan mejor el calor, y por lo tanto son más adecuados para ocupar ciertas posiciones en el campo de juegos durante el verano.
“Personalmente, me gusta jugar en el calor. Me es más fácil. Es más fácil para la mayoría de los latinos y de las minorías”, dijo.
Y hoy día, la policía de Mississippi dijo que el asesinato el martes de cinco operarios de la fábrica de armas Lockeed Martin en Meridian, Mississippi, podría haber tenido motivaciones raciales.
El martes, Douglas Williams, un operario de la planta, mató con una pistola a cinco de sus colegas, dejó a nueve heridos, y luego se suicidó.
Es el peor crimen en un lugar de trabajo que se haya producido en EEUU desde el año 2000.
Cuatro de las cinco víctimas fatales eran afroamericanos, pero cinco de los nueve heridos son blancos.
O sea, el problema de la convivencia entre los distintos grupos étnicos que forman los estados unidos es un tema que tiene para rato. Lo que no impide que todos compren en las tiendas Macy’s o que disfruten de los fuegos artificiales que auspicia esa cadena.