Lo Que Queda del Día. Miércoles 09 Abril 2003
Hola Iván, hola Paula,
Desde la guerra de Vietnam, el tema mediático es un factor central en las estrategias bélicas de Estados Unidos.
Eso lo sabe todo el mundo.
La revista New Yorker de esta semana trae en la portada la imagen de un soldado apuntando de frente al lector, pero en vez de cañón, su fusil termina con el lente de una cámara.
En Nueva York, estos días, ha habido mucha discusión sobre la cobertura de la guerra.
Sabemos menos aquí de lo que se informa en otras partes?
La pregunta involucra dos temas distintos: la autocensura y la propaganda.
La autocesura tiene que ver con no mostrar cosas demasiado fuertes o truculentas a un público que se siente vulnerable a ataques terroristas, en especial con armas químicas y biológicas.
Eso, además del vínculo emocional que significa tener a hijas, hermanos o esposos en la línea de fuego.
La propaganda, en cambio, cruza esa débil línea de la autocensura, que en ocasiones puede estar éticamente justificada, y se convierte en una manipulación de la opinión pública.
El deber de la prensa es informar lo más objetivamente que sea posible. Pero varias de las transmisiones televisivas de los últimos días han suscitado cuestionamientos.
Por ejemplo, los periodistas empotrados -como les pusieron ustedes siguiendo la jerga española- han despertado algunas críticas porque, si bien tienen acceso al frente de batalla, están también muy identificados con las tropas.
Se dice, además, que la prensa estadounidense hace la vista gorda con las bajas civiles y con la crisis humanitaria, mientras pone mucha atención en los logros de sus propias tropas y en las expresiones de apoyo de los iraquíes.
Una columnista del New York Times comenta en su columna de hoy el estoicismo con que los estadounidenses han soportado el dolor de esta guerra, y dice que a lo mejor la razón es que ese dolor no se ve en televisión.
Muchos de lo que tienen acceso a televisión satelital prefieren ver Al Jazeera antes que CNN.
Anoche en las noticias dieron un reportaje sobre cómo ven los niños la guerra.
Un chico de 12 años de ascendencia árabe dijo que prefería Al Jazeera porque muestra a los niños árabes que están sufriendo, y que no aparecen en las cadenas norteamericanas.
Claro que no estamos hablando de censura como la que existe en una dictadura.
Sería muy difícil impedir totalmente que se difunda un noticia, sobre todo porque Internet da fácil acceso a una enorme cantidad de fuentes.
Pero la verdad es que, aunque la información está, la mayoría de la gente se queda con lo que dice un diario que lee en la mañana, con la radio que escucha en el camino a la oficina o las noticias que ve en la noche.
Así que es esa gran mayoría de personas que está ocupada haciendo su vida y que se informa por los canales a los que está acostumbrada sí es vulnerable a que unos pocos medios de comunicación pauteen su visión de esta guerra.