LQQD - 19 marzo 2003
Hola Iván, hola Paula.
El cielo está silencioso sobre Nueva York.
Los planes nacionales de seguridad para evitar posibles ataques terroristas a horas de que empiece la guerra en Irak incluyen restricciones al espacio aéreo.
Y para los neoyorkinos, acostumbrados a un tremendo tráfico de avionetas y helicópteros sobre la ciudad, ha sido notorio el silencio de los motores.
Mientras se acerca la guerra, el temor a nuevos ataques terroristas ha aumentado los niveles de alerta pública.
Como ustedes saben, todo el país entró esta semana en alerta naranja, la segunda alerta más seria, después de la roja.
Hay que decir que la ciudad de Nueva York ya estaba en naranja desde los ataques del 2001, así que el aumento nacional de la alerta no es un cambio para la ciudad.
La Oficina de Seguridad Doméstica, un ministerio nuevo que se creó después de los ataques de septiembre, anunció un plan de nivel nacional que se llama Escudo de Libertad.
Y la ciudad de Nueva York inició además esta semana la Operación Atlas.
O sea, hay un plan nacional, que controla por ejemplo el tema del espacio aéreo y a los guardacostas que vigilan los ríos en torno a la ciudad, y otro plan de la ciudad, enfocado principalmente a reforzar el trabajo policial.
La gente está preocupada porque la ciudad es un blanco obvio para el terrorismo. Pero a nivel del debate público, también hay mucha discusión sobre cómo se van a pagar las medidas de emergencia, con la crisis económica que vive la ciudad desde los ataques del 11 de septiembre.
El alcalde Bloomberg dijo ayer que no se va a ahorrar un peso en seguridad. Pero los editoriales de hoy critican a la administración Bush por no cumplir sus promesas de ayuda económica a la ciudad.
Por ejemplo, se después de los atentados, Bush ofreció un paquete presupuestario a las personas que reciben primero las emergencias, como policías, bomberos y enfermeras, y ese plan nunca se concretó.
Ahora, la Operación Atlas le va a costar cinco millones de dólares semanales a la ciudad. La mayor parte de esos fondos van a ir a pagar horas extras a la policía.
Por eso el alcalde Bloomberg está tratando por todos los medios de conseguir ayuda de Washington, para no seguir aumentando el déficit de la ciudad.
Cuando empiecen los ataques, no hay duda que el Congreso va a autorizar millonarios presupuestos al Ejecutivo. Lo que el alcalde quiere es que parte de esos recursos vengan a la ciudad de Nueva York.
Antes de la Operación Atlas, Bloomberg ya le había pedido al gobierno federal mil millones de dólares para tratar de superar un déficit de 4 mil millones.
Además, la Operación Atlas se dio a conocer al mismo tiempo que el alcalde anunció un recorte de 40 millones en el presupuesto de la policía.
Hoy día, el alcalde se reunió en Washington con el Presidente Bush y con el director de la Oficina de Seguridad Doméstica para afinar detalles del plan de seguridad antiterrorista y, sobre todo, para ver si consigue financiamiento.
La Operación Atlas empezó el lunes, pero se va a desplegar al máximo sólo una vez que empiece la guerra. En esa etapa, se supone que podría incluir patrullajes no sólo policiales, sino de la Guardia Nacional, que es personal militar fuertemente armado.
Por ahora, se están instalando controles de vehículos en toda la ciudad, para chequear cualquier cosa que parezca sospechosa. Se han empezado a vigilar los puentes y túneles y perros policías van a patrullar las estaciones del metro.
Ya en los últimos días he visto una actividad policial inusual en el metro, aunque no en las horas peak. He visto a parejas de policías caminar por el tren revisando carro por carro.
Pero al mismo tiempo que lanzan estas alertas, las autoridades le dicen a la gente que haga su vida como siempre. Desde el discurso del presidente Bush el lunes, muchas personas se lanzaron a comprar bidones de agua y alimentos para varios días.
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