LQQD - 24 diciembre 2002
Hola, Paula, hola Iván.
Aunque es una ciudad multicultural, Nueva York está lista para celebrar la navidad.
Las calles y los árboles con guirnaldas de luces, las vitrinas de las tiendas con diseños navideños, el gran árbol de Rockefeller Center -que es ese epicentro del tursimo donde la gente patina en hielo- con un sobrio pero imponente arreglo.
Esta noche, a las 10.30, la Catedral Episcopal Saint John the Divine, que queda cerca de la universidad de Columbia, va a estar abarrotada de fieles y de turistas ansiosos de ver uno de los servicios de Eucaristía más famosos del mundo.
De hecho tengo una amiga de Turquía que va a ir a la misa de medianoche.
Ella viene de una país musulmán, donde el 25 de diciembre es un día como cualquier otro, así que está de lo más impresionada con lo que ha visto de su primera navidad.
En Saint John the Divine, va a haber un coro imponente y música de órgano.
Pero para la gente de Nueva York, la navidad es un momento de recordar a las personas que murieron en los atentados a las torres gemelas.
Aunque en los últimos meses el tema ha estado marcado por amargas discusiones acerca del derecho a reparaciones de los familiares, la gente sabe que esta noche va a ser un momento difícil en casi tres mil hogares.
A más de un año de los atentados, todavía hay personas que recién están volviendo a sus departamentos. Para ellos, celebrar la navidad en la zona cero va a ser intenso. Porque va a ser recurperar sus hogares y también recordar la tragedia.
En la policía de Nueva York, los turnos ya están designados. La víspera de navidad, las tasas de criminalidad son las mismas de siempre. El 25 es, en general, un día más tranquilo de lo usual.
Pero para los policías de Nueva York, cada hecho adquiere un significado especial en esta fecha.
Los turnos de navidad de la policía de Nueva York están llenos de anécdotas y también de recuerdos tristes. Como que un policía que estaba de guardia el día de navidad, en el 94, se suicidó con su arma en el break del almuerzo.
Más esperanzadora es la historia de un policía que partió a reportar un robo el día 24, y terminó comprando juguetes de su bolsillo, para que los niños de esa casa no se quedaran sin regalos.
Yo diría que hay una diferencia grande entre la navidad en Nueva York y en Santiago.
La cantidad de religiones y grupos étnicos que conviven en Nueva York hacen que la gente sea muy cuidadosa en los temas religiosos.
Y como a fin de año muchas religiones tienen alguna fiesta importante y además el fin de año mismo es una celebración bastante generalizada, la gente se desea felices fiestas, happy hollidays, en vez de feliz navidad. Eso es, por lo menos, lo políticamente correcto.