LQQD - 17 diciembre 2002

Hola Paula, hola Ivan

Hoy no estoy en mi café de siempre, sino en mi casa, porque estoy resfriada.

Pero el que está mucho peor que yo es el senador republicano por Carolina del Sur Strom Thurmond, que recién cumplió cien años. Y en su fiesta de cumpleaños, hace diez días, se produjo el escándalo que todo el mundo comenta y que le está quitando el sueño a los republicanos.

Frente a este señor centenario, -que entre paréntesis hace pensar si no será mejor poner un límite de edad a ciertos cargos de representación popular- el jefe de la mayoría republicana, el senador por Mississippi Trent Lott, dijo que cuando "Strom Thurmond fue candidato a la Presidencia, nosotros, los de Mississippi, votamos por él. Estamos orgullosos de eso. Y si el resto del país nos hubiera seguido, no habríamos tenido todos estos problemas por todos estos años".

En 1948, Thurmond, el viejito del cumpleaños se salió del partido Demócrata y creó una facción que rechazaba la integración racial: el partido Dixiecrat. Thurmond fue su candidato presidencial, con una plataforma segregacionista.

Los diarios traen hoy páginas y páginas del escándalo en que se metió con esas declaraciones el senador republicano Trent Lott, hasta hace poco líder de la mayoría, o sea, jefe de la bancada republicana en el senado.

Los propios republicanos se apuraron en desentenderse de los dichos de Lott.

El presidente Bush ha hecho notorios esfuerzos por demostrar que no es racista. Después de todo, tiene dos asesores de origen afroamericano en puestos claves: Condoleeza Rice en el Consejo de Seguridad y Colin Powell en el Departamento de Estado.

Y la semana pasada, dijo claramente en un discurso en Philadephia que rechazaba las declaraciones de Lott.

Oficialmente, eso sí, la Casa Blanca optó por marginarse, y dejarle la decisión al Senado.

Aunque el destino de Lott se va a decidir en una reunión especial a comienzos de enero, ya casi todos dan por hecho su salida como jefe de bancada.

Un alto asesor republicano le dijo al New York Times que Lott es una "piñata caminando", o sea, que es sólo cuestión de esperar que caiga.

Pero aunque deje de ser jefe de la mayoría, lo más probable es que no renuncie a su cargo de senador por Mississipi.

Porque si renuncia dejaría al senado empatado entre republicanos y demócratas.

De acuerdo a ley, le correspondería al gobernador de Mississippi, que es un demócrata, elegir al reemplazante de Lott.

El tema de la discriminación racial es particularmente sensible en el sur del país, que defendió la esclavitud en la guerra civil de 1860.

Tratando de salvar su reputación y su puesto, Lott pidió perdón ayer públicamente en la cadena negra de televisión Black Entertainment Television.

Dijo que, en su región, ha habido un liderzago inmoral por mucho tiempo, admitió que él ha formado parte de ese liderazgo, pero dijo que ha cambiado, y que no va a renunciar a la jefatura de su bancada.

Cuando el periodista negro le preguntó si había sido racista alguna vez, Lott contestó que para ser racista hay que sentirse superior. Y le dijo: yo no me siento para nada superior a usted.

Pero nunca quedó muy claro a qué se refería con eso de que si hubiera ganado Thurmond en 1948 no habríamos tenido todos estos problemas.

Cuando le preguntaron, dijo que estaba hablando del comunismo, de la lucha contra los nazis, del combate al crimen, pero se la sacó mal. No convenció a nadie.

Además, en 1960 cuando estaba en la universidad, Lott consiguió excluir a los estudiantes negros de su fraternidad -estos clubes de estudiantes-. Y en 1983 votó en contra una ley para hacer feriado el día del líder de los derechos civiles Martin Luther King, aunque dice que ahora votaría a favor. También ha rechazado los programas de discrimación positiva hacia los negros.

O sea, tiene todas las credenciales de un senador racista, y esta vez parece que la metida de pata fue definitiva. Aunque eso no le cueste más que la jefatura de su bancada.

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