LQQD - 03 diciembre 2002
Hola Iván, hola Paula,
Aquí estoy, en el mismo café de siempre y recordando que llevo varias semanas diciéndoles que lo que más le preocupa a la gente aquí en NY es la seguridad.
Por los atentados del 11 de septiembre, las cartas con antrax, el francotirador y ahora la supuesta amenaza de un ataque biológico Iraquí con el contagioso virus de la viruela.
Pero ayer vi una película que está teniendo mucho éxito por aquí. Se llama "Bowling for Columbine", porque los dos estudiantes de Colorado que en 1999 mataron a 13 personas, hirieron a 21 y luego se suicidaron en la escuela de Columbine, lo último que hicieron antes de la masacre fue jugar bowling.
La película me aclaró varias cosas: Los norteamericanos tienen, quién sabe desde cuándo, una cultura del miedo.
"Bowling for Columbine" es un documental que trata de explicar qué pudo llevar a este par de adolescentes a cometer el peor crimen escolar en la historia de EEUU, y muestra, lo fácil que es tener armas, incluso armas de destrucción masiva, en este país.
Me acordé que cuando partí a Nueva York, hace algunos años, mi hermano me dijo en Pudahuel: cuídate, que los gringos están todos locos.
No todos. Pero sí es verdad que mucha gente tiene una fuerte sensación de que el mundo está en su contra, y de que cosas terribles pueden pasar.
En Nueva York, la destrucción del World Trade Center pareció darle la razón a los más paranoicos.
Después, en las farmacias se agotaba el Cipro, el antibiótico contra el antrax.
Tal vez sea un legado de la guerra fría.
En la película, el director Michael Moore logra develar públicamente el racismo de Charlton Heston, el protagonista de la película "Ben Hur" que es hoy la máxima figura de la Asociación Americana del Rifle.
También queda bastante mal en el documental la empresa de armas Lockheed Martin, que es la principal fuente de empleos en la zona donde está la escuela de Columbine, y a la cadena de tiendas K-Mart, que le vendió las balas a los dos estudiantes.
Aunque muestra escenas de la matanza tomadas por una cámara de seguridad, la película no es en realidad sobre Columbine, sino sobre la relación entre el miedo y la violencia en Estados Unidos.
Aparece un muchacho que fabrica Napalm en su casa, y la historia real del asesinato de una niñita de seis años por un compañero del jardin infantil, de su misma edad, con una pistola de su tío.
Bowling for Columbine fue premiada en Cannes, y es el primer documental que ese festival francés acepta en 46 años. Y sería interesante que la dieran en Chile, porque muestra un lado importante y desconocido de la cultura americana.
Pero hay otros temas que se discuten mucho hoy por aquí: como que, ante esta sensación de miedo generalizado, la administración Bush haya decidido reflotar la figura del retirado político Henry Kissinger, un ícono de los tiempos en que los niños de Estados Unidos aprendían a esconderse en refugios atómicos y a ponerse máscaras de gas.
Desde el jueves pasado, Kissinger está a cargo de una investigación independiente sobre los hechos del 11 de septiembre.
O sea, preside un comité que tiene que identificar qué sabían la CIA y el FBI y cómo influyeron otros países, empezando por Arabia Saudita, en los ataques.
En la prensa se ha criticado fuertemente la designación de Kissinger.
El New York Times dijo que Kissinger no da garantías de independencia, por los compromisos corporativos que tiene su empresa de lobby, y por su dudosa interferencia en asuntos internacionales en el pasado. Por ejemplo, por las dudas que existen acerca de su papel en el golpe militar en Chile, en 1973.
Finalmente, Estados Unidos tiene hoy un nuevo candidato a la presidencia, para el 2004: es el senador demócrata por Massachussets John Kerry.
Kerry es esposo de la heredera de la fortuna Heinz, una especie de Malloa a escala estadounidense. A lo major ustedes han visto los frascos de ketchup Heinz? Bueno, el dinero de los Heinz seguramente va a financiar parte de la campaña de Kerry.
Heinz es una tremenda compañía de alimentos. Y curiosamente, las relaciones públicas se las hace Henry Kissinger, a través de su empresa de lobby.
Habrá que estar atentos a ver cómo actúa John Kerry en los próxisos meses para disputar los votos que los republicanos parecen haber conquistado apelando al miedo de la gente.
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