LQQD - 26 de noviembre 2002

Hola Paula, Hola Iván.

El ambiente aquí está muy patriótico.

No sólo porque pasado mañana es el Día de Acción de Gracias, un día de unidad y solidaridad para los estadounidense, sino también porque la amenaza de una guerra contra Irak y ahora el temor a un ataque terrorista con armas biológicas alimentan una especie de sentimiemiento nacionalista en alguna gente.

El gobierno acaba de anunciar un plan de vacunación contra la viruela.

La viruela se considera erradicada desde 1980. El último caso del que tiene noticia fue en en Somalía en 1977.

Pero fuentes de inteligencia creen que Saddam Hussein estaría planeando un ataque terrorista con viruela.

Como la vacuna dejó de usarse en EEUU en 1972, la mitad de los estadounidenses nunca la ha recibido, y a los que se vacunaron antes probablemente ya no les haga efecto.

El problema es que no es una vacuna segura. Por cada millón de vacunados, una persona muere.

Así que el gobierno no va a recomendar una vacunación masiva, sino sólo para los que correrían más riesgos en un ataque terrorista:

La gente que trabaja en la salud, los bomberos, los policías y los servicios de emergencia.

Eso significa vacunar a unas 500 mil personas en una primera etapa, y a otras 7 a 10 millones más adelante.

La vacuna mata a uno por cada millón de vacunados, pero la enfermedad mata a uno de cada tres infectados. De todas formas, se espera que sólo la mitad de los hospitales participe en el plan de vacunación, que por el momento no es obligatorio.

Para abordar el tema del terrorismo, Bush firmó ayer el decreto que crea el Ministerio de Seguridad Doméstica.

Más de veinte oficinas distintas, desde los guardacostas hasta el servicio secreto, va a pasar a depender de esta oficina. Incluido el servicio de inmigración.

Y mientras se toman estas medidas, el domingo murió el filósofo John Rawls, el teórico más influyente de Estados Unidos en las últimas décadas, que planteó una dimensión ética a las preguntas sobre cómo combinar las ideas liberales de Estados Unidos con ciertos principios de justicia social.

La amenaza terrorista claramente no cabe en los patrones tradicionales de la guerra. Pero las respuestas que está buscando la administración Bush para enfrentar esta amenaza ponen en entredicho los fundamentos de esta sociedad que valora por sobre todo los derechos de las personas.

Rawls se dedicó a conciliar el liberalismo con ciertos principios de redistribución. Pero las medidas de seguridad que está aplicando la administración Bush ponen en entredicho el pluralismo y los derechos individuales que muchos consideran la principal fortaleza de este país.

De todas maneras, las familias va a disfrutar estos días del pavo y los pasteles de zapallo.

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