Lo Que Queda del Día - Martes 19 Noviembre 2002
Hola Iván, hola Paula:
Un tema que tiene preocupada a la gente en Nueva York es dónde se dibuja la línea entre la lucha contra el terrorismo y la protección de la privacidad de las personas.
Ayer, una corte de apelaciones federal decretó que el Departamento de Justicia tiene atribuciones para intervenir las conversaciones telefónicas y comunicaciones por internet de los ciudadanos de Estados Unidos.
Por más de 20 años, las investigaciones criminales han tenido varias restricciones legales en defensa de la privacidad de las personas.
O sea, las agencias de inteligencia podían espiar a los rusos y a los chinos, pero no a los ciudadanos de Estados Unidos.
Con la decisión de ayer, esa diferencia entre el espionaje y las investigaciones criminales domésticas desapareció.
El más contento era el Jefe del Departamento de Justicia, el fiscal general John Ashcroft. Según él, es una revolución en la capacidad para investigar a los terroristas.
Pero del otro lado de la moneda están los organismos de defensa de los derechos civiles y una gran parte de la opinión pública.
Asociaciones de izquierda y de derecha vienen desde el año pasado advirtiendo que la lucha contra el terrorismo le está pasando aplanadora a los derechos y las libertades individuales.
La decisión judicial de ayer zanjó un punto de controversia sobre cómo aplicar el Acta Patriótica, una ley que se aprobó en octubre del 2001, seis semanas después de los atentados terroristas.
El Acta Patriótica es un documento de 350 páginas que modifica unos 15 reglamentos diferentes. O sea, se superpone a leyes y reglamentos previos.
Básicamente lo que hace es anular la mayor parte de las restricciones y contrapesos para investigar crímenes.
Obviamente, el Congreso no tuvo tiempo para discutir en detalle las disposiciones del Acta Patriótica. Tampoco hubo tiempo para escuchar a expertos o generar un debate cuidadano.
Las restricciones a las tareas de inteligencia eran fruto de experiencias pasadas en que el Gobierno y las agencias abusaron de sus atribuciones para investigar.
Por ejemplo, en 1974 se descubrió que el FBI había estado espiando a más de 10 mil ciudadanos estadounidense, entre ellos el líder de los derechos civiles Martin Luther King.
Pero el Acta Patriótica da carta blanca para investigar a las personas aunque no haya evidencias de que estén involucradas en algún crimen. Permite intervenir conversaciones, correspondencia y hasta ver qué busca uno en Internet, en Google.
Incluye normas más estrictas sobre lavado de dinero y secreto bancario, sobre inmigración, y amplía la definición de terrorismo. Así que ahora, cualquier protesta, sobre todo si hay violencia, puede significar que la gente termine condenada por actos terroristas.
Hay quienes opinan que de patriótico no tiene nada, porque viola la Cuarta Enmienda de la Constitución, que dice que tiene que tiene que haber causas fundadas para investigar a una persona.
Un amigo mío que es Iraní me contó ayer que recibió una citación por correo para ir a ficharse. Los ciudadanos de algunos países del Medio Oriente, incluído Irán, tienen que ir a sacarse fotos y dejar sus huellas digitales en una oficina especial.
Pero algo de libertad de expresión queda.
Ayer, los bomberos de Nueva York organizaron una protesta en contra de un libro que dice que se robaron jeans mientras evacuaban el World Trade Center.
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