Viernes 3 de noviembre de 2000, Tarde o temprano / Marcela Soto.

Buenas tardes, Marcela.

Como previendo el duro invierno que se avecina, los neoyorquinos se han tomado esta semana las calles de la ciudad.

Partieron el lunes en la mañana, en Wall Steet, con un multitudinario desfile para celebrar a los triunfadores de la serie mundial del béisbol, los Yankees, que se pasearon entre hordas de fanáticos y montañas de papel picado. La semana empezó con una controversia por el ausentismo escolar que generó esta pasión de multitudes. Muchos colegios simplemente no tuvieron clases.

El martes, brujas, demonios, ángeles, drag queens y decenas de Elvis Presley colmaron la sexta avenida en el West Village, para celebrar Halloween, la noche de brujas, en la versión número 27 de ese tradicional desfile.

El carnaval cubrió unas 20 cuadras, que quedaron cerradas al tránsito vehicular y en las que costaba mucho caminar. En la estación de metro de la calle 4, miles de personas disfrazadas y achurruscadas unas contra otras trataban de salir o entrar ante los esfuerzos de la policía por hacer circular esa masa humana.

Pero aún hay más trabajo para la policía, a cargo del tráfico y la seguridad en estos encuentros urbanos y para las compañías de limpieza, que tienen que vérselas con los restos de la fiesta.

El próximo domingo unos 30 mil corredores participarán en la versión número 31 de la maratón de Nueva York, uno de los mayores espectáculos cívicos y deportivos de la ciudad. La novedad: por primera vez este año habrá un segmento de la competencia para los corredores en sillas de ruedas.

Para los que no quieren desafiar el frío siempre está el cine. Pero las aglomeraciones van a seguir, este viernes, con el estreno de Los Angeles de Charlie, una película basada en la popular serie de televisión de los 70.

Los ángeles del 2000 son Drew Barrymore, Cameron Diaz y Lucy Liu, que interpretan a tres bellas graduadas de la academia policial en 92 minutos de acción.

Sin frío ni multitudes, se inauguró el jueves en Soho una exposición del maestro del arte minimalista Donald Judd, que incluye obras de aluminio y otros materiales en el muro y en el piso que él se negaba a considerar esculturas; las llamaba "objetos específicos". Y el sábado, en el Carnegie Hall, el pianista Andras Schiff continuará con un ciclo de obras de Bach, que inició la semana pasada con las variaciones Goldberg, interpretando esta vez el libro primero del Clave bien temperado.

Después de las fiestas callejeras por el triunfo de los Yankees y por Halloween, la Maratón, los Angeles de Charlie, el arte minimalista de Donald Judd y el piano de Andras Schiff son las principales atracciones para lo que queda de esta semana en la ciudad que nunca duerme.

Desde Nueva York para tarde o temprano, Claudia Heiss.

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