Martes 24 de Octubre "Lo que queda del día" / Paula Molina
Buenas Tardes:
El gigante de las telecomunicaciones AT&T, número uno en llamadas internacionales y servicio de cable en Estados Unidos, está a punto de dividirse en cuatro, contradiciendo la predominante tendencia a la concentración.
El directorio de AT&T dará a conocer esta decisión mañana, pero fuentes de Wall Steet hicieron trascender el resultado de la reunión de directorio que se realizó ayer en este centro financiero.
El proyecto, bautizado como "el gran Slam", creará cuatro compañías dedicadas a las áreas específicas de personas, empresas, inalámbricos y banda ancha.
En medio de la crisis que afecta a las tecnológicas, las acciones de AT&T han venido cayendo producto, en parte, de que las llamadas de larga distancia han bajado mucho de precio.
La más beneficiada será la división de servicios a empresas, actualmente el área principal y más rentable, que conservará el nombre de AT&T. Esta sección generó 25 mil millones de dólares en ventas el año pasado y aportó casi la mitad de las ganancias de la compañía.
La noticia de la división ha sido un fuerte golpe para los empresarios y la opinión pública, porque AT&T es un símbolo del mundo corporativo estadounidense. Además pone el fin al proyecto que asumió la empresa en 1997, cuando renovó a su plana ejecutiva y compró compañías de TV cable por más de 100 mil millones de dólares.
La baja en el precio de las llamadas al exterior ha hecho caer el valor estimado de la empresa en más de 70 mil millones de dólares desde enero. Así, el segmento de telefonía personal ha arrastrado hacia abajo los logros de los otros servicios. De no ser por la telefonía de larga distancia, AT&T habría crecido un 12 por ciento este año, según dijo su máximo ejecutivo, Michael Armstrong.
En los próximos dos años se espera que los segmentos de TV cable, servicios inalámbricos y llamadas de larga distancia se hayan independizado del grupo principal, permitiendo a los servicios a empresas recuperar la salud en el mercado de valores.
La primera división de AT&T se produjo en 1984 por orden de los tribunales, en una medida antimonopolios que dio origen a siete empresas locales con el nombre de Bell y dejó la larga distancia en manos de AT&T. Hoy esas siete empresas se han consolidado en cuatro: BellSouth, Qwest, SBC Communications y Verizon.
Luego, en 1996, AT&T realizó una segunda división, esta vez en forma voluntaria, convirtiendo a su sección computacional y de equipos de telecomunicaciones en la empresa Lucent Technologies, que casualmente anunció ayer haber echado a su gerente general.
En conjunto, las empresas que en los últimos 20 años han salido de AT&T suman unos 450 mil millones de dólares en el mercado, el mismo valor de la colosal General Electric.
De manera que, hoy en día, casi todo el mundo de las telecomunicaciones en Estados Unidos tiene algún prentezco con AT&T. Y siguiendo la tradición familiar, la empresa de cable y la de servicios inalámbricos que surjan de AT&T estarán entre las más grandes de Estados Unidos.
Pero aunque ser un hijo de AT&T y, por lo tanto, miembro incuestionable de la nobleza de las telecomunicaciones es una ventaja en términos de capital y clientes, los analistas coinciden en que puede también significar un modelo de gestión menos flexible que el de compañías realmente nuevas. Las dificultades para adaptarse a los cambios del mercado requieren una movilidad que estos vástagos de AT&T tendrán que desarrollar.
Desde NY para lo que queda del día, Claudia Heiss