Buenas Tardes.

La cuarta empresa petrolera más grande del mundo está a punto de ver la luz, luego que los gigantes estadounidenses Chévron y Texaco lograran un acuerdo ayer en Nueva York para concretar su fusión.

Tras más de un año de negociaciones, Chévron comprará acciones de Texaco por más de 35 mil millones de dólares y se hará cargo de una deuda de casi 8 mil millones. El acuerdo se concretó el domingo tras una reunión de dos horas en esta capital financiera, cuando el directorio de Texaco finalmente aceptó la oferta de Chévron. La cuarta productora de petróleo y bencina del mundo se llamará Chévron Texaco.

La transacción en la bolsa de Nueva York deberá resistir el cuidadoso análisis antimonopolios de la Comisión Federal de Comercio, que ya expresó su preocupación por la industria petrolera tras una anterior ronda de fusiones. La nueva empresa podría tener dificultades en la Costa Oeste de EEUU, donde Chévron Texaco poseería parte importante tanto de las refinerías de petróleo como de las estaciones de bencina.

Otras dificultades son el conflicto del medio oriente, que mantiene muy alto el precio de la bencina, y las elecciones presidenciales de noviembre, en las que Bush y Gore han asumido el problema del petróleo como parte importante de su plataforma electoral.

Pero los ejecutivos de Chevron y Texaco dijeron que confían en resolver las trabas regulatorias. Además, estas empresas juntas pesarán en el mercado apenas la mitad que la empresa BP Amoco.

En la fusión, Chévron se quedará con el 61% de la nueva compañía y nueve de los 15 miembros del directorio.

Según analistas, es un buen negocio para Texaco, que el año pasado produjo poco más de 1 millón de barriles de crudo diarios, mientras Chevron produjo 1 millón y medio.

Chevron tuvo ganancias por más de 2 mil millones de dólares, Texaco sólo por mil millones.

Y mientras Chevron está aumentando en forma sostenida su producción, gracias a su presencia en Kazakstan y en Africa Occidental, Texaco la ha disminuido al vender viejos pozos en EEUU en un esfuerzo por globalizar su producción. Su mejor carta es Nigeria, donde encontró este año un importante yacimiento.

La fusión no será bienvenida por la opinión pública. Un especialista en empresas energéticas, Frederick Leuffer, dijo que Chevron y Texaco no podían haber elegido un peor momento, desde el punto de vista político y regulatorio, porque fusiones anteriores, como la compra de Mobil por Exxon y la absorción de Arco por BP Amoco, provocaron una caída de la inversión en exploraciones y en la producción.

Con todo, la tendencia de las grandes a seguir creciendo y de las pequeñas a ser absorbidas parece demostrar que, para el negocio del petróleo, el tamaño sí importa.

Desde NY para Lo que queda del día, Claudia Heiss

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