3 de agosto de 2000, Despacho en vivo para el boletín de medianoche / Iván Pereira

4 de agosto de 2000, El diario de Cooperativa, 1ª edición / Eugenio Sierralta

El vicepresidente demócrata Al Gore y el gobernador republicano del estado de Texas George W. Bush se enfrentarán el 07 de noviembre en las urnas, cuando los norteamericanos elijan a su presidente para los próximos cuatro años.

La noche del martes, durante una hora y media sin interrupción, los candidatos tuvieron su primer round en un debate que varios canales de televisión transmitieron en vivo, en forma voluntaria, desde Boston.

Moderado por el periodista político Jim Lehrer, el primero de los tres debate presidenciales giró principalmente en torno a temas económicos: los programas de salud, educación y recortes tributarios de ambos candidatos. En respuestas de dos minutos, que a veces se extendían a tres o cuatro, los candidatos debían explicar su propuesta programática y en qué se diferenciaba de la de su oponente.

Vestidos de manera idéntica, con camisa blanca, corbata roja y traje negro, Bush buscó los votos de los indecisos enfatizando los consensos e invitando a la colaboración entre republicanos y demócratas, mientras que Gore se dedicó a contrastar su programa con el del Gobernador de Texas, identificándose con los trabajadores y los desposeídos. "Debemos aprovechar la prosperidad económica en beneficio de los trabajadores y la clase media" dijo el candidato demócrata.

Se esperaba que este debate presidencial, el primero de tres que se realizarán este mes, llegara a unos 70 millones de personas en todo el país.

Sobre el sistema de pensiones, Gore dijo que en su programa, los fondos antiguos no se tocan, los nuevos se pueden invertir. Bush propuso el acceso de los contribuyentes a todos los fondos para mejorar su rentabilidad.

Sobre la reciente aprobación de una píldora abortiva por el servicio de administración de medicamentos, decisión que fue ratificada la semana pasada por la Corte Suprema, Bush dijo sentirse decepcionado y llamó a defender el derecho a la vida de los no nacidos. Gore dijo respetar el derecho de las mujeres a decidir por sí mismas.

En cuanto a las promesas de rebaja impositiva, un factor central en la decisión de voto de los electores norteamericanos, Al Gore insistió varias veces durante el debate en que la propuesta de una rebaja pareja que defiende George W. Bush beneficiará al 1% más rico de los estadounidenses, proporcionándoles ganancias que superan los presupuestos de salud, educación y defensa que proponen los republicanos.

Bush, en tanto, criticó la propuesta demócrata de una rebaja tributaria focalizada, argumentando que la complejidad del sistema requeriría una tremenda burocracia. Además llamó a no creer las promesas de Gore sobre bajar los impuestos, porque no fue capaz de hacerlo en sus 8 años de vicepresidente, dijo.

Pero Gore contestó que durante la administración Clinton el sector público se redujo en 300 mil funcionarios.

Ante la crisis del petróleo, Gore, defensor de las políticas medioambientales, propuso incentivos para el desarrollo de combustibles alternativos y nuevas tecnologías limpias, mientras Bush, Gobernador de una zona productora de petróleo, dijo que lo importante es explorar nuevos yacimientos, reforzar el gas natural y las plantas hidroeléctricas.

Los próximos debates presidenciales serán el 11 de octubre, en Carolina del Norte, y el 17 en San Luis. Los candidatos a vicepresidente, Dick Cheney y Joseph Lieberman, se enfrentarán en un programa dirigido por el periodista de CNN Bernard Shaw el 21 de octubre.

Desde NY para Cooperativa informó Claudia Heiss.

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