“Lo que queda del día”, Jueves 7 de Septiembre 2000
 
Los problemas del mundo se han reunido en una cuadra de la ciudad de Nueva York. 150 jefes de Estado han abandonado sus países para venir a intervenir durante cinco minutos en la cumbre de presidentes más grande de la historia.
 
"Ustedes tienen la autoridad para representar y la facultad de transformar las vidas de seis mil millones de personas” dijo el Secreatrio General de Naciones Unidas Kofi Annan en un almuerzo que reunía a gran parte de la élite política del planeta.
 
Aunque los asuntos de política internacional que se han volcado en esta Cumbre acaparan la atención del mundo, la prensa de Estados Unidos sigue dando amplia cobertura a temas como las plataformas electorales de los candidatos presidenciales Bush y Gore o el escándalo de los neumáticos mal hechos que vendió Firestone. 
 
Las desviaciones del tránsito y las medidas de seguridad afectan a quienes circulan por el lado este de la ciudad, pero ni la isla de Manhattan es Nueva York ni Nueva York es Estados Unidos.
 
El encuentro de los Presidentes en la ciudad más cosmopolita del mundo es una continuación física de la interdependiente política internacional del año 2 mil. Porque lo que está ocurriendo en Nueva York es una etapa más de largos procesos bi o multilaterales. Lo importante no ocurre en la Asamblea General, sino en reuniones privadas en hoteles y sedes diplomáticas. 
 
El presidente de Cuba, Fidel Castro, conocido por sus largos discursos, inició su intervención cubriendo el reloj que marcaba su tiempo con un pañuelo. La gente se rió. Puede que esto afecte de alguna forma la percepción que tienen sus críticos de Fidel Castro. Es indudable que la presencia de todos estos presidentes genera un clima particular.
 
Las preocupaciones de fondo son las de siempre. La desigualdad entre países ricos y pobres. Un mundo en el que trabaja un cuarto de los niños menores de 14 años y donde cada cinco minutos (el tiempo que toma una intervención presidencial) mueren 10 personas de malaria, una enfermedad prevenible y curable.
 
En sus cinco minutos, los presidentes se las han arreglado para hablar de cambios en los procedimientos administrativos y representativos de la ONU, de los desafíos de la globalización y para proponer iniciativas en las áreas tradicionalmente reservadas a la política exterior: economía y defensa. 
 
Mientras, en la plaza de Washington Square, al sur de Manhattan, lo estudiantes llenan los bancos y pastos alrededor de una gran fuente de agua para despedir los últimos días del verano.
 
Desde NY para Lo que queda del día informó Claudia Heiss
Hosted by www.Geocities.ws

1