“Lo que queda del día”, Miércoles 6 septiembre 2000
 
Tres días, 154 Jefes de Estado, 47 mil policías para protegerlos. Son algunos números que hablan de la seguridad que el alcalde Rudolph Giuliani, el paladín de la Tolerancia Cero, debe proveer a quienes participan en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York.
 
Más de 6 mil policías extras, además de los 41 mil que tiene normalmente la ciudad, se dedicarán a garantizar la seguridad de la cumbre. En total, la municipalidad gastará unos 10 millones de dólares, alrededor de 5 mil 700 millones de pesos chilenos.
 
Ya lo dijo el alcalde Giuliani: "Los protegeremos mejor que en cualquier  parte del mundo, aunque, en lo que a mí respecta, considero a algunos de estos líderes como unas personas odiosas”. 
 
Se esperan más de noventa manifestaciones, desde protestas por la ausencia del Dalai Lama en la cumbre religiosa del milenio hasta reacciones de la comunidad cubana residente contra Fidel Castro. 
 
El tráfico de vehículos está cortado en gran parte de la zona este de Manhattan, donde se encuentra la sede de la ONU. Más de treinta hoteles en los que se alojarán las delegaciones han sido cercados con vallas de hormigón. 
 
Por los ríos tampoco se puede circular: los botes que transportan la basura por el East River tendrán que esperar hasta el viernes para vaciar sus contenedores.
 
La Cumbre del Milenio, la mayor reunión internacional organizada nunca por la ONU, mantendrá en estado de alerta a una ciudad que tiene fresco el recuerdo de la bomba que destruyó la planta baja de las torres del comercio. 
 
En este clima se produjo el incidente que motivó la retirada de la delegación de Corea del Norte de la Cumbre. Diplomáticos de ese país se quejaron del tratamiento que recibieron de parte de las líneas aéreas norteamericanas, que calificaron de brusco y provocador.
 
En el aeropuerto de Frankfurt, en Alemania, donde debían embarcar a Nueva York, fueron registrados de una forma que consideraron impropia. 
 
Un vocero de la Casa Blanca explicó que el personal de las aerolíneas tiene instrucciones de utilizar mayores medidas de seguridad con personas de los países que Washington cataloga como promotores del terrorismo, como ocurre con Corea del Norte. 
 
La etiqueta de terroristas ha impedido a ese país obtener ayuda económica internacional, lo que, según analistas, podría haber motivado la reacción de los diplomáticos, como una forma de protesta pública. 
 
Además del movimiento que genera la cumbre, la ciudad es la sede de los premios MTV, que se entregan el jueves en el Radio City Music Hall, y del torneo abierto de Tenis de Estados Unidos. 
 
Los tres aeropuertos (Kennedy, La Guardia y Newark) están atestados de aviones de los mandatarios. 
 
Se prevé un desorden de proporciones cuando todos los participantes de la Cumbre del Milenio acudan a la cena de gala organizada por Clinton en el Museo Metropolitano de Arte, el jueves en la noche.
 
Para qué decir que es imposible, en estos días, conseguir una reserva en un buen hotel o una mesa en un restorán elegante.
 
En las calles, los ocho millones de personas que viven en esta ciudad estarán hasta el viernes asediados por caravanas oficiales y agentes del FBI. 
 
Los neoyorquinos, aparentemente acostumbrados a todo, reclaman por las medidas de seguridad. Pero también saben que las Naciones Unidas dejan cada año más de 3 mil millones de dólares a la ciudad sólo por el gasto en hoteles.
 
Desde Nueva York para Lo que queda del día informó Claudia Heiss.
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