Filosofía del graffiti
Para hablar con propiedad de la filosofía del graffiti, hay que empezar por establecer sus objetivos, los que impulsan a aquellos que deciden hacer de la escritura en los trenes o paredes, su vehículo de expresión.
La principal de las razones que ponen en marcha a la mayoría de estos artistas urbanos, no es otra que la necesidad tan común a cualquier tipo de arte, de expresar y comunicar a los demás el propio mensaje, unida a la muy extendida entre los componentes de la raza humana, la búsqueda de la fama.
Precisamente esta búsqueda de fama y de reconocimiento entre la comunidad del graffiti, es el motivo que explica la proliferación de los "tags" y "throw-ups" (realizados para conseguir atención para sus trabajos más grandes llamados "piezas"), y el hecho de que se hagan en sitios como trenes y autopistas, en los que pueda verlos el mayor número de gente posible. De igual manera que la frecuencia de los trabajos es una forma de ganar respeto entre los demás 'Writers", la creatividad en el estilo a la hora de realizarlos es además otro factor importante a la hora de labrarse una reputación entre aquellos.
Las grandes "piezas" son las que distinguen a los grandes maestros de los principiantes, ya que estos últimos deben empezar inundando la ciudad con sus "tags", para una vez iniciados en las técnicas del "writing" comenzar a hacer las mencionadas y más grandes "piezas".
Hay que señalar que lejos de ser un arte eminentemente individual, gran parte de los "writers" trabajan en equipo en lo que en el argot se conoce con el nombre de "crews". Estas "crews" se rigen por unos principios aproximados a los de cualquier otro club secreto, pero no exigen ninguna iniciación especial para ingresar en sus filas, sino que un "writer" es admitido en ellas en base a su destreza, al considerar que su participación puede ser beneficiosa para el resto del grupo.
Además de establecer que el graffiti es un arte multicultural y no sexista, las "crews" se rigen por un desarrollado sentido del honor y del respeto, que establece que una pieza de otro "writer" no puede ser borrada hasta que la pintura empieza a deteriorarse, y que no se debe utilizar el nombre de otro artista para firmar el propio trabajo. Incurrir en cualquiera de estas dos faltas, se considera una imperdonable falta de respeto hacia el otro, y puede suponer la inmediata expulsión de la "crew". La competencia que existe entre las diferentes "crew" es enorme, pero siempre entendida desde una perspectiva de honorabilidad y respeto.
Aunque el graffiti desde el mismo momento de su gestación, nace como un arte ilegal por estar realizado en propiedades privadas y sin permiso, el verdadero "writer" no es un criminal, ni distribuye drogas, ni pertenece a ninguna "gang", y pese a los peligros en forma de fuertes multas y cortas sentencias de encarcelamiento que amenaza la realización de las grandes piezas, continuan fieles a la llamada del arte y a la necesidad de expresarse.
La mayoría de estos "writers" son además artistas de gran integridad que no están en ello por dinero, razón por la que muchos de ellos se niegan a la explotación comercial de su trabajo, e incluso los más puristas se niegan a pintar en las cada vez más extendidas paredes "legales".
Para terminar, señalar que el graffiti es un arte temporal ya que las
piezas tienen una vida limitada (lo que tarda alguien en borrarlas, o lo que
tarda en empezar a deteriorarse la pintura), y este carácter provisional
es el que lleva a los "writers" a intentar perpetuarlo por medio de
fotos de sus trabajos, y también el principal motivo que ha llevado a
la actual proliferación de revistas tanto impresas como on-line sobre
este peculiar arte urbano.