=ReInCiDeNtEs=

Reincidentes son un grupo español de rock, entre el rock and roll, el punk- rock y el hard- rock.

Hubo un tiempo en que en los países de habla hispana, la música era un vehículo de la política, y la poesía y la protesta social eran una misma cosa.
En España, desde mediados de los años setenta, esta combinación quedó relegada a los cantautores y desconectada de la evolución de la música electrificada, del pop y del rock de influencia europea.
En el rock duro español se consolidó desde luego una vena social, una épica y lírica de la conciencia juvenil, pero más de barrio que de clase, y por tanto a menudo desinteresada del compromiso político. Mientras tanto, en Europa, el punk abrió las puertas a una reidentificación radical entre rock´n´roll y política, con figuras emblemáticas como los "Clash" en Inglaterra y los "Dead Kennedys" en América. Pero aquí la recepción del punk fue minoritaria y segmentada: entonces ser un heavy era casi lo contario social y culturalmente que ser un punki.
Consiguientemente, si en los años ochenta hubo una etiqueta nefasta fue la del "rock político", que arraigó sólo donde existía una conexión entre movimientos sociales y expresión juvenil radical, en la Euskadi del ska-hardcore de "Kortatu" y "La Polla Records".

El grupo, que es conocido sobre todo por sus directos, consigue un reconocimiento en el mundo de los gastetxes vascos.

=CoMpOnEnTeS=


Manuel J. Pizarro Fernández: Batería y algún que otro coro
Fernando Madina Pepper: Bajo y voz
Juan M. Rodríguez Barea: Guitarra y voz
"Finito" de Badajoz: Guitarra y voz
Carlos Domínguez Reinhardt: Técnico de sonido y algunos berridos por ahí sueltos

=DiScOgRaFiA=

Reincidentes

Ni Un Paso Atrás

¿Dónde Está Judas?

Sol Y Rabia

Nunca Es Tarde... Si La Dicha Es Buena

Reincidentes En Directo

¡Te Lo Dije!

Materia Reservada

Algazara

Añorando la 5ª Columna

"Ni un paso atrás" (Discos Suicidas, 1991) es el segundo disco de Reincidentes y la primera manifestación de uno de sus atributos más característicos: la imparable capacidad de poducir temas, en la línea de los Clash.
En apenas un año largo, el grupo graba su segundo largo en medio de una tanda de conciertos por el País Vasco.
Esta vez, un sello alternativo del panorama vasco, Discos Suicidas ("Eskorbuto". "Guerrilla Urbana"...)se decide por la edición y firma contrato con el grupo por dos discos.
El disco se graba en Estudios Central de Sevilla bajo la dirección de Juanjo Pizarro, que se va confirmando como el garante de la adecuación del espíritu del grupo al sonido enlatado; en la mesa de sonido está José María Sacrista (Triana). Igual de destacable es la incorporación de Carlos Domínguez, un técnico de sonido que desde entonces acompaña por igual los directos y las grabaciones de la banda.
"Ni un paso atrás" es un disco de resistencia hasta la médula: el tono activista de los temas sube y las canciones más que contar cosas sentencian, animan a la lucha contra todo.
La portada, una adaptación de los fusilamientos de Goya a la conquista de América, anuncia cuál será la actitud del grupo ante la celebración del V Centenario que se aproxima.


Hubo un tiempo en que en los países de habla hispana, la música era un vehículo de la política, y la poesía y la protesta social eran una misma cosa.
En España, desde mediados de los años setenta, esta combinación quedó relegada a los cantautores y desconectada de la evolución de la música electrificada, del pop y del rock de influencia europea.
En el rock duro español se consolidó desde luego una vena social, una épica y lírica de la conciencia juvenil, pero más de barrio que de clase, y por tanto a menudo desinteresada del compromiso político. Mientras tanto, en Europa, el punk abrió las puertas a una reidentificación radical entre rock´n´roll y política, con figuras emblemáticas como los "Clash" en Inglaterra y los "Dead Kennedys" en América. Pero aquí la recepción del punk fue minoritaria y segmentada: entonces ser un heavy era casi lo contario social y culturalmente que ser un punki.
Consiguientemente, si en los años ochenta hubo una etiqueta nefasta fue la del "rock político", que arraigó sólo donde existía una conexión entre movimientos sociales y expresión juvenil radical, en la Euskadi del ska-hardcore de "Kortatu" y "La Polla Records".

El grupo, que es conocido sobre todo por sus directos, consigue un reconocimiento
en el mundo de los gastetxes vascos.

 

 

 

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