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... y no me vengan con el cuento
de que fueque-que-fueque, ¡Naranjas!
 
Esta era su frase de todos los
días al solictar los trabajos y no aceptar excusas de
ninguna forma, de ahí su apodo.
Fue un personaje completo, muy
simpático en ocasiones y muy odiado en otras. Aparentemente, decían por ahí, no tenía ningún problema con el licor.
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