Guerra Santa o Guerra de los Seis DiasClara M. Gonzalez V. Historia Contemporanea Mundial

 

Concepto

La guerra santa es una guerra justificada por razones religiosas. Las las guerras de religión europeas, las Cruzadas o la yihad son ejemplos conocidos de guerra santa . En los tiempos modernos se ha usado también como un modo de definir diferencias culturales e históricas entre combatientes, sin que sea la religión necesariamente la causa principal (un ejemplo es el conflicto del Ulster ).

El concepto de guerra santa fue formulado por Agustín de Hipona en su célebre obra La ciudad de Dios contra los paganos . A propósito de la frase del Evangelio de Lucas «y dijo el amo al siervo: Sal a los caminos y a los cercados, y obliga a entrar, para que se llene mi casa» (Lucas, 14, 23), Agustín comenta que si los paganos no quieren comprender las bellezas y verdades del cristianismo , habrá que decidirse a hacerles la guerra.

Las Cruzadas

  Antecedentes

Parece imposible que las religiones resulten excusas para iniciar acciones bélicas, pero la historia, desde la Edad Media (y aún antes) hasta la actualidad, ha dado muestras de que esto ha sido, y sigue siendo posible.

Ya las Cruzadas, ocurridas en el período comprendido entre los Siglos XI y XIII, por los cristianos contra los musulmanes, para obtener Tierra Santa, son un claro ejemplo, de este tipo de conflictos, que enfrenta a personas que profesan una fe diferente, y que se sienten amenazados o avasallados entre sí.

San Agustín, considerado uno de los Padres de la Iglesia , que vivió entre el 354 y el 430, fue uno de los primeros que defendió el concepto de lucha en sentido belicoso, para lograr que los paganos acepten la verdad revelada, con sus ideas de caridad y amor al prójimo, que ofrece el cristianismo. Esta idea, puede hallarse en su obra “La ciudad de Dios contra los Paganos”, y aunque fluye en ella una evidente contradicción entre amor y guerra, sus dichos se basaron en citas bíblicas. En el Evangelio de Lucas (Lucas 14,23), encontró el apoyo a su prédica, al interpretar que la frase que indica al hombre recorrer los caminos en busca de almas, para llenar la casa de Dios, incluso en forma obligada, permitiría el empleo de toda clase de medios.

Los musulmanes también usaron este concepto basándose en su libro sagrado, El Corán, que en realidad acepta la Guerra Santa con fines de protección y defensa, no para atacar a otros pueblos con credos diferentes. Incluso el Corán afirma expresamente que Dios no favorece a los que agreden, sino que les retira su amor, y promete una vida ultraterrena gloriosa a quienes luchen en pos del Islam, pero sostenemos que esto debe entenderse como lucha defensiva, aunque el Corán divide a la comunidad mundial entre los que habitan la casa del Islam y los que pertenecen a la casa de la guerra, siendo el fin último, lograr que todos integren la primera.

En la actualidad ha resurgido el término, para referirse al fundamentalismo islámico, que ha tomado connotaciones políticas, además de religiosas.

Las sociedades islámicas han mantenido una rigurosa observancia de modos de vida diferentes al mundo occidental, que se nota con ejemplo claro en la vida que llevan sus mujeres, sometidas y recluidas al ámbito estrictamente doméstico.

 

La tercera guerra árabe-israelí: la guerra de los seis días (1967)

Aunque la idea de guerra santa tomó vuelo durante el siglo XI, y en ello coinciden todos los historiadores, desde la época de Carlomagno perecen observarse ciertas tendencias a la sacralización de la acción guerrera del emperador. Según el Jean Flori, “estas tendencias derivaron en gran medida de la noción de Imperio Cristiano, que había nacido varios siglos antes bajo Constantino, noción que Carlomagno exaltó e hizo revivir. Nuestra investigación --continúa el investigador y teólogo francés--, centrada esencialmente en el siglo XI, comienza, pues, de forma natural en la época de Carlomagno, en la cual nacieron las primeras raíces medievales de la noción estudiada. No obstante, nuestro relato ha de romper en ocasiones el hilo cómodo --y a menudo demasiado simplista--, del desarrollo cronológico para indicar, a manera de inciso, lo que esta idea debe a sus lejanos ancestros del Imperio romano, en particular a la obra de San Agustín, generalmente considerado como el padre de la idea de guerra justa.”

 

La inquietud con que se percibía desde Israel la política panárabe del presidente Nasser se agudizó con la alianza militar concertada entre Egipto, Siria y Jordania en 1966. Aquella amenaza diplomática y militar, sobre la que confluían otros factores tradicionales de conflicto como el problema del agua del río Jordán, alcanzó un punto crítico tras el incidente aéreo que se saldó con la pérdida de once aviones sirios en 1967. Los preparativos militares egipcios, sirios y jordanos, intensificados tras la retirada de los cascos azules por parte de la ONU al acceder ésta a la petición formulada por Nasser en el mes de mayo, prologaron la intervención militar israelí.

El 5 de junio de 1967 se desencadenó un nuevo conflicto armado, que pasó a ser conocido como la guerra de los Seis Días y se proyectaría sobre tres frentes. En el sur, las operaciones militares contra Egipto se saldaron en las primeras horas con la destrucción de dos terceras partes de la aviación egipcia y el comienzo de una ofensiva terrestre que culminaría con la ocupación de la península del Sinaí. En el frente jordano, las operaciones militares condujeron a la ocupación israelí de Jerusalén el 8 de junio y la completa dominación de Cisjordania. Finalmente, en el frente septentrional, la ofensiva israelí, iniciada el 9 de junio, acabaría por mejorar y consolidar sus posiciones estratégicas en los Altos del Golán.

Protagonistas

Tierra Santa se debate entre la guerra y la paz. El conflicto israelo-palestino está en una fase crucial tras el desmantelamiento de las colonias judías en Gaza. Mario Vargas Llosa recorre los escenarios de la crisis y se reúne con sus protagonistas.

 

El plan secreto de Ariel Sharon

No sé cuántos israelíes me contaron que al primer ministro Ariel Sharon su madre lo arrulló de niño cantándole al oído este estribillo: "Desconfía siempre de los árabes". Y que esa enseñanza materna ha sido hasta ahora la espina dorsal de su política. En cambio, parece haber renunciado a otro precepto que hasta hace poco tiempo guiaba también su conducta pública: la construcción del Gran Israel, un Estado judío de contornos bíblicos que incluiría la Franja de Gaza y los territorios ocupados (a los que él siempre llamó Judea y Samaria). Por eso, fue el gran propulsor de los asentamientos de colonos que se han multiplicado como hongos por Cisjordania, el más encarnizado adversario de los acuerdos de Oslo (1993-1995) entre el Gobierno de Isaac Rabin y la OLP de Arafat y quien más obró para que fracasaran.

Guerra Santa

La sombra del terror

A Pnina, nacida en Jerusalén durante la guerra de los seis días, en 1967, hija de una pareja de judíos religiosos lituanos con vocación de pioneros, siempre le encantó el español. Por eso, apenas terminó sus dos años de servicio militar, fue a Salamanca a aprender la lengua e hizo después un viaje por Argentina, Brasil y Chile, antes de regresar a Israel. Trabajaba de guía turística cuando conoció al que es ahora su marido, el oftalmólogo colombiano Isaac Aizenman. Éste hacía un viaje de paseo y no pensó nunca trasladarse a Israel, pero el amor cambió sus planes y lo indujo a hacer la aliya. Pnina e Isaac se casaron y en 1997 tuvieron su primera hija, a la que llamaron Gal ("ola de mar") y tres años después al segundo, Saggi.

El muro: Viaje a Bilín

Fui al parque Liberty Bell Garden de Jerusalén a las once de la mañana y ya estaba allí el ómnibus que llevaría a los pacifistas israelíes a la aldea de Bilín a manifestar, junto con los palestinos del lugar, contra el Muro de Sharon, llamado por éste "la valla de protección" y por sus adversarios "el muro del apartheid". Otro autobús saldría con el mismo rumbo de Tel Aviv y era probable que también de otras ciudades israelíes partieran manifestantes a aquella aldea árabe de unos pocos centenares de habitantes que, desde febrero de este año, se ha convertido en el símbolo de la resistencia pacífica contra el muro. Casi todos los viernes hay en el lugar mítines de protesta de israelíes y de palestinos. Pero, como en el de la semana pasada hubo violencia -el diario Haaretz saca hoy, 9 de septiembre, en primera página, la foto de un joven desarmado al que un soldado patea sin misericordia- Meir Margalit piensa que acaso hoy acudan más pacifistas que otras veces.Dos colonos judíos rezan

 

 

 

 

 

El horror se llama Hebrón

Hebrón, ciudad palestina de unos 130.000 habitantes árabes y 500 colonos judíos, está sólo a 36 kilómetros de Jerusalén, pero llegar a ella es una aventura de contornos kafkianos, que puede durar muchas horas. El mapa indica que hay varias entradas posibles a Hebrón, pero, en la realidad, muchas de esas entradas están clausuradas con grandes piedras o altos de basura o con barreras militares, en las que, como en el juego infantil de "el paraíso" ("¿Es aquí el paraíso?". "No, en la otra esquina") los soldados de guardia, muy amables, despachan al automovilista a otro checkpoint diez o veinte kilómetros más allá que, por supuesto, resulta también cerrado. Después de un par de horas de este juego deprimente optamos por intentar algo que parecía improbable: llegar a la ciudad cruzando por el asentamiento de Kiryat Arba. Lo conseguimos gracias a la aptitud persuasiva del novio de mi hija Morgana, que nos acompañaba y que es judío y habla hebreo.

Los creyentes

Los creyentes absolutos siempre me han puesto nervioso, sin dejar de despertarme cierta envidia. Por eso no me siento muy cómodo en la casita de Ezequiel y Odeya y sus tres lindos niños que revolotean en torno, pese a que los dueños de casa no pueden ser más hospitalarios: han preparado refrescos y galletitas y se prestan de buena gana a contestar mis preguntas, incluso las más impertinentes.

Ratoneras humanas

Del millón trescientos mil palestinos que habitan en los 365 kilómetros cuadrados de Gaza -el lugar de mayor densidad demográfica del Medio Oriente-, más de dos tercios se apiñan en las ratoneras humanas que son los campos de refugiados, productos de la llamada "guerra de independencia" de Israel, en 1948, cuando unos ochocientos mil palestinos fueron desarraigados de sus aldeas y aventados al exilio. Sólo unos ciento cincuenta mil permanecieron en Palestina. Medio siglo después todavía existen campos de refugiados en Gaza, Cisjordania, y en Siria, Líbano y Jordania, donde viven aún varios millones de los siete en que se calcula la población palestina (un millón de ellos son ciudadanos israelíes).

Los justos

Para mi sorpresa, la primera vez que fui a Israel, en 1974 o 1975, descubrí que yo, pese a todo, seguía siendo de izquierda. Llevaba ya buen número de años criticando el sectarismo y la cerrazón ideológica de esa izquierda hemipléjica latinoamericana que condenaba a los dictadores si eran de derecha pero los adulaba y bañaba en incienso si se proclamaban comunistas como Fidel Castro, que defendía el populismo y se negaba a aceptar que el estatismo y el dirigismo no sólo arruinaban la economía y condenaban a la pobreza a una sociedad, sino hacían proliferar la corrupción, instalaban la censura intelectual y de prensa, y acababan por suprimir hasta el último resquicio de libertad. Todo ello me había llevado a una reflexión autocrítica bastante difícil, pero liberadora, y a reivindicar los valores "formales" de la democracia burguesa, la soberanía individual, el Estado pequeño y la sociedad civil grande, y las políticas de mercado de la filosofía liberal.

 

Los Hechos

El primer día: Jerusalén y el frente jordano-

En la mañana del 5 de junio, el Gobierno de Israel envió un telegrama, en el que advertía al rey Hussein que Israel no tenia la menor intención hostil hacia Jordania, y que, siempre que reinara la tranquilidad en la frontera jordano-israelí, su país no sufriría ningún daño. Sin embargo, el rey Hussein no estaba enterado de la terrible derrota sufrida por la aviación egipcia aquella misma mañana.

Hussein recibió información falsa a través del general Amer, comandante jefe de las Fuerzas Armadas Egipcias. Años más tarde Hussein escribiría: "El mariscal Amer nos informó que la ofensiva aérea israelí continuaba; sin embargo, el mensaje fue enviado 40 minutos después de empezar los ataques y añadía que los egipcios habían destruido el 75% de la aviación judía. La misma comunicación nos informaba que los bombarderos egipcios habían contraatacado mediante un aplastante asalto a las bases de Israel. Amer continuaba diciendo que las fuerzas de tierra egipcias habían penetrado en territorio de Israel por el Negev. Estos informes contribuyeron en gran medida a sembrar la confusión y a deformar nuestra apreciación de la situación. En tales momentos, cuando nuestro radar indicaba que unos aviones volaban desde Egipto a Israel, no tuvimos ninguna duda de cuanto se nos decía. Sin embargo, eran bombarderos israelíes que regresaban a sus bases judías después de cumplir su misión en Egipto".

 

El segundo día: Frentes simultáneos-

El segundo día contempló a las fuerzas del general Tal en el sector Norte del frente del Sinaí desplegándose desde El Arish, mientras una columna continuaba su avance a lo largo de la carretera de la costa en dirección Oeste, hacia el Canal de Suez, y otra avanzaba hacia el Sur, tras librar unos duros combates de tanques para tomar el aeródromo de El Arish, atacando las posiciones egipcias de Bir Lahfan, encontrándose con las fuerzas del general Yoffe.

    La fuerza de choque de Tal prosiguió hacia el Oeste, por la carretera principal a Suez, mientras que la de Yoffe se movía hacia el Sur. Las tropas de Sharon siguieron operando en el área general de Umm-Kataf-Abu Ageila, y hacia el Sur con dirección a El Kusseima. Al mismo tiempo, una brigada de infantería de reserva, reforzada por blindados y paracaidistas, atacó la ciudad de Gaza que fue ocupada tras una lucha sumamente encarnizada; así la franja de Gaza ya estaba en manos de los israelíes. Mientras tanto, se estaba librando una feroz batalla al Este de Jerusalén. Al Norte de la ciudad, la Brigada Acorazada se reserva siguió combatiendo para despejar el área que se extendía entre Jerusalén y la ciudad de Ramallah, cruce vital de carreteras para el desarrollo de operaciones en la Ribera Occidental de Jordania.

El tercer día: Toma de la Ciudad Vieja de Jerusalén-

El 7 de junio, miércoles, iba a ser uno de los días más memorables en la historia de las armas judías. Aquella mañana, Gur dictó las órdenes oportunas para conquistar la Ciudad Vieja de Jerusalén, que para entonces se hallaba ya completamente rodeada por las tropas israelíes, que ocupaban todas las alturas que dominaban la histórica ciudad.

Se eligió como punto de ruptura la Puerta del León, conocida también con el nombre de Puerta de San Esteban. Allí se entablaron duros combates.

A pesar de que las fuerzas de Israel habían evitado atacar los Santos Lugares, los árabes utilizaron la mezquita de El Aksa como puesto de tiro y toda la zona perteneciente al Monte del Templo como lugar de municionamiento, haciendo caso omiso a las protestas que en tal sentido hicieron el gobernador jordano de Jerusalén y las autoridades religiosas musulmanas. La zona quedó liberada rápidamente con mínimos daños en los Santos Lugares, y a las diez y cuarto de la mañana se izó la bandera de Israel sobre el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones, poniendo fin a la división de Jerusalén; una vez más, estaba en manos judías.

El cuarto día: Las fuerzas de Israel alcanzan el Canal de Suez-

En el cuarto día de lucha, las fuerzas del general Tal llegaron a Kantara, en el Norte, e Ismailia, en el centro, y enlazaron a lo largo de la orilla del Canal de Suez, parte de las tropas de Yoffe avanzaron en dos puntas de lanza hacia la ciudad de Suez y en dirección al Lago Amargo, mientras que otra parte de sus tropas partía hacia el Sur hacia Ras Sudat, en el golfo de Suez. Las fuerzas de Israel se desplegaron en abanico hacia el Sur, a lo largo del golfo de Suez, en dirección a Abu Zenima, donde enlazaron con los paracaidistas que se habían lanzado sobre Sharm el-Sheij y proseguían su marcha hacia el Norte.

Los desesperados intentos egipcios para romper el frente quedaron anulados por el ataque de las fuerzas acorazadas y, sobre todo, a causa de las operaciones magistrales llevadas a cabo por las Fuerzas Aéreas judías, con lo cual el Paso de Mitla se convirtió en un inmenso cementerio militar egipcio.

Se izó la bandera de Israel en todo el Canal de Suez, y las fuerzas egipcias, que sólo cuatro días antes habían amenazado con destruir a Israel, se encontraban en desordenada retirada.

 

El quinto y sexto días: Ocupación de los Altos del Golán-

El Líbano, aunque se unió al general clamor que exigía la guerra, no había tomado parte activa en la lucha durante los días precedentes. Por otra parte, Siria, el más inmediato instigador de la acción bélica y su más decidido defensor, había bombardeado intensamente los poblados de la frontera e intentado, sin resultado, capturar uno de dichos poblados, el kibbutz Dan.

    Excepto los ataques realizados contra sus Fuerzas Aéreas y aeródromos, Siria no había sufrido los efectos de la lucha armada. El 9 de junio existía la posibilidad de que el país árabe que había promovido la guerra fuera el único que la terminara sin ser derrotado. Esto hubiese tenido un fatal resultado: dejar a las colonias judías del valle aún más vulnerables que antes. Cuando Siria rechazó el alto el fuego, el Gobierno de Israel decidió aprovechar la oportunidad. Las intimas relaciones que existían entre Moscú y Damasco parecían presagiar, en cierto modo, el riesgo de una intervención directa de Moscú; sin embargo, la mayoría, creía que, si se conseguían rápidos resultados, tal intervención sería físicamente imposible y, tras los hechos consumados, la presión de los Estados Unidos contendría a la U.R .S.S.

El quinto y sexto días: Ocupación de los Altos del Golán-

El Líbano, aunque se unió al general clamor que exigía la guerra, no había tomado parte activa en la lucha durante los días precedentes. Por otra parte, Siria, el más inmediato instigador de la acción bélica y su más decidido defensor, había bombardeado intensamente los poblados de la frontera e intentado, sin resultado, capturar uno de dichos poblados, el kibbutz Dan.

    Excepto los ataques realizados contra sus Fuerzas Aéreas y aeródromos, Siria no había sufrido los efectos de la lucha armada. El 9 de junio existía la posibilidad de que el país árabe que había promovido la guerra fuera el único que la terminara sin ser derrotado. Esto hubiese tenido un fatal resultado: dejar a las colonias judías del valle aún más vulnerables que antes. Cuando Siria rechazó el alto el fuego, el Gobierno de Israel decidió aprovechar la oportunidad. Las intimas relaciones que existían entre Moscú y Damasco parecían presagiar, en cierto modo, el riesgo de una intervención directa de Moscú; sin embargo, la mayoría, creía que, si se conseguían rápidos resultados, tal intervención sería físicamente imposible y, tras los hechos consumados, la presión de los Estados Unidos contendría a la U.R .S.S.

    Así en la mañana del 9 de junio, viernes, las fuerzas de Israel, libres ya de otros frentes y tras haber destruido la aviación siria, asaltaron las posiciones artilleras sirias. A mediodía, las I.D.F. atacaron al Ejército sirio en los Altos del Golán. A lo largo de toda la línea, los sirios gozaban de enormes ventajas tácticas y topográficas, ya que se hallaban en la cima de una colina rocosa, cuya conquista, incluso escalándola, era difícil en cualquier circunstancia. Habían fortificado sus posiciones durante años a un coste enorme. Evidentemente, después de cuatro días de lucha, no era posible ningún ataque por sorpresa.

    El principal punto de ruptura se eligió en el sector Norte del frente sirio, en la zona de Tel Azaziyat, el punto más septentrional del sistema sirio de fortificaciones. Una brigada de infantería y otra acorazada de reserva se encargaron de la parte más peligrosa del ataque. La infantería tuvo que avanzar combatiendo de una a otra posición, casi siempre cuerpo a cuerpo. El choque más fuerte tuvo lugar en Tel Fakhr. Las bajas fueron numerosas por ambos bandos. Las fuerzas acorazadas, finalmente, alcanzaron su objetivo con los dos únicos tanques intactos de todo un batallón.

Consecuencias

Resultados de la guerra-

En menos de seis días; a un coste para Israel de 777 muertos y 2.586 heridos, muchos de ellos oficiales, y 17 prisioneros, en su mayoría pilotos que más tarde fueron canjeados, y a un precio para los Ejércitos árabes de unos 15.000 muertos y 6.000 prisioneros, m ás un gran número de desaparecidos.

     Israel actuando sola, había derrotado a tres de sus vecinos, apoyados por numerosos países árabes en lo que se recordaría como una de las campañas militares más rápidas y de mayor éxito de la época actual. Habían sido destruidos más de 400 aviones árabes, de éstos unos 60 en el aire, y capturados unos 800 tanques, algunos de ellos completamente destruidos.

    El valor del equipo militar perdido por los árabes durante la Guerra de los Seis Días ascendía a más de 1.000 millones de dólares, valor que constituía aproximadamente el 70% del equipo pesado de tres Ejércitos árabes. La unidad, cohesión, disciplina y decisión del pueblo de Israel se unieron en perfecta simbiosis con la explosión sin precedentes de identificación y simpatía de los judíos del mundo entero, así como la ayuda de los no judíos de otros muchos países.

    Israel, al final de la corta guerra, poseía 68.672 km2 de territorio que antes se hallaban en manos de los árabes o lo que era igual a unos 1.115 km2 en los Altos del Golán, 5.870 en Judea y Samaria (Cisjordania), 360 en la franja de Gaza, y 61.175 en la península del Sinaí.

 

 

El cese el fuego con Jordania, con Egipto y con Siria, los días 7, 8 y 10 de junio respectivamente, modificó sustancialmente el equilibrio militar en la región, en la medida en que por primera vez Israel contaba con una notable ventaja estratégica para organizar su defensa, gracias a los territorios conquistados. Los árabes habían sufrido enormes pérdidas militares, humanas (15.000 muertos, 50.000 heridos y 11.500 prisioneros), y territoriales, al ser incorporados a Israel Sinaí, Gaza, el Golán y el sector árabe de Jerusalén.

Referencias Bibliograficas

http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_santa

http://www.laguia2000.com/medio-oriente/la-guerra-santa-y-el-fundamentalismo-islamico

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http://www.elpais.com/articulo/internacional/Israel/Palestina/Paz/guerra/santa/elpepuint/20051008elpepuint_4/Tes

Dos colonos judíos rezan

 

 

 

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Mujeres soldado israelíes desalojan a una colona

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Niños colonos de Gaza

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