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Era hijo de sir Lancelot
y de la princesa Elaine (hija del rey Pelles guardián del Grial).(Sobre su
concepción ver Sir Lancelot).
Al ser nieto de Pelles era descendiente de José de Arimatea, por lo que su vida
estará relacionada con la magia del Santo Grial.
Era llamado el caballero de la Cruz Bermeja.
Habían pasado 15 años desde su nacimiento y un día llegó a Camelot una mujer que
venía en busca de Sir Lancelot. La mujer llevó a Sir Lancelot a una abadía, en
la que Galahad había sido criado. El joven había decidido seguir los pasos de su
padre y convertirse en caballero y así se lo hizo saber a su padre. Sir Lancelot
otorgó alli mismo a su hijo la Orden de Caballería y volvió a Camelot.
Cuando todos los caballeros iban a ocupar sus lugares en la Tabla Redonda un
rumor empezó a levantarse. En el Asiento Peligroso había aparecido una
inscripción que decía: "Cumplidos 450 años de la muerte de Nuestro Señor, este
Asiento ha de ser ocupado". De momento decidieron cubrir el asiento y continuar
la reunión.
Cuando a la noche se encontraban en un banquete, apareció un joven corriendo, y
afirmando que un milagro estaba teniendo lugar en el río.
Todos corrieron hacia el lugar y vieron que una gran piedra flotaba sobre las
aguas. Clavada en ella había una espada delgada, decorada con piedras preciosas
en la cual podía leerse: "Sólo existe un hombre capaz de arrancarme de aquí,
aquel a cuyo costado me ha de ceñir. Y este será el mejor caballero del mundo".
Todos los caballeros empezaron a intentar sacar la espada de la piedra, pero
ninguno pudo lograrlo, tras lo cual decidieron volver al castillo.
Apenas llegados apareció un anciano que acompañaba a un joven vestido con roja
armadura, que no llevaba escudo ni espada pero sí una vaina vacía. El anciano
presentó al joven como un descendiente de reyes y pariente de José de Arimatea.
Este joven dijo, está llamado a hacer que tu Orden de Caballería logre los fines
a los que está llamada.
El joven fue despojado de la armadura y cubierto con una capa de armiño, tras lo
cual se le acompañó hasta el Asiento Peligroso. El anciano le dijo que se
sentara en él, y todos contuvieron la respiración, pues sabían que si el asiento
no le estaba destinado el joven moriría en el acto. El joven se sentó y el
nombre de Galahad apareció en el respaldo. El Asiento Peligroso ya tenía dueño.
Terminada la cena Arturo comentó a Galahad el milagro de la espada, y el hecho
de que todos sus caballeros habían intentado cogerla sin éxito. Eso no tiene
nada de extraordinario, comentó el joven, esa espada es mía. Se dirigieron de
nuevo al río donde sir Galahad la tomó con facilidad. La espada fue reconocida y
se vio que era la que Merlín había dejado un día en una isla, a la cual sólo se
podía acceder a través de un puente de seis pulgadas de anchura. Esa espada
había pertenecido a Sir Balin y con ella mató por error a su hermano gemelo Sir
Balan.
Al día siguiente se celebró un torneo en el que Galahad participó. Derribó a
todos sus oponentes sin recibir el menor arañazo. Sólo sir Lancelot y sir
Perceval lograron mantenerse en su caballo.
Por la noche todos se reunieron en la catedral. Se oyó un trueno, y un rayo de
luz penetró en la estancia. Deslizándose por el rayo fue bajando el Grial. El
Grial estaba cubierto con una tela de oro, de modo que no se le podía ver
claramente. Todos dieron gracias al cielo por haber enviado a la Orden ese
regalo el día de Pentecostés.
Reunidos para cenar sir Gawaine, el sobrino del rey, dijo que se les había
negado la visión completa del Grial, por lo que hacía voto de que mañana mismo
saldría en busca del Santo Grial. Sólo regresaría a Camelot una vez lo hubiera
visto sin velos ni tapujos.Se oyeron aplausos, hasta que uno a uno todos los
caballeros repitieron el voto.
Arturo enseguida vio los peligros de tal voto. Vio que la Orden de
desintegraría, que muchos morirían en el intento, que la tarea de pacificar,
reprimir la maldad, el abuso y la violencia, que hasta entonces habían llevado a
cabo sus caballeros, se vería dejada de lado, y que su reino se desintegraría
sin sus caballeros. Todo sucedió así y la Orden empezó a morir con este voto.
Galahad tenía un carácter inmaculado y tan rico en virtudes que en él no cabía
el pecado por eso fue merecedor de encontrar el Grial.
Llegó a Carbonek en compañía de Perceval y Bohor. Los recibió el rey Pelles (el
Rey Pescador), que aún tenía sin cerrar la herida que le causó Balin tiempo
atrás. Aquella noche apareció el Grial. Un anciano, tras celebrar la eucaristía
y dar la comunión a todos los presentes, se dirigió a Galahad. Le dijo que Debía
coger las reliquias, tocar con la lanza al rey Pelles, y tras ello partir con
ellas a la ciudad de Sarras, llevándoselas definitivamente de Inglaterra. Dicho
esto el anciano desapareció. Al tocar a Pelles con la lanza la herida cicatrizó.
Sir Galahad ,acompañado de sus dos amigos, partió hacia Sarrás.
Era este un lugar que muy pocos conocían, pero lo encontraron y allí depositaron
las reliquias.
El rey del lugar no se fiaba de ellos y los encerró en una mazmorra. No pasaron
necesidades pues el Grial se les aparecía a menudo y llenaba sus platos con
aquello que cada uno prefería.
Al cabo del tiempo, el castellano cayó enfermo y sintiéndose morir, mandó
liberar a los caballeros. Murió por fin, y cuando la asamblea de la ciudad
discutía quien sería el nuevo rey, una voz celeste les ordenó elegir al más
joven de los caballeros. Galahad se convirtió en rey de Sarras.
Al año de su reinado, cuando los ciudadanos fueron a adorar el Grial, se
encontraron con una anciano vestido como un obispo. Este hizo adelantarse a
Galahad y le dijo que iba a mostrarle lo que tanto deseaba ver. Galahad cayó al
suelo de pronto y su alma se elevó llevando con ella el Grial, que desde
entonces dejó la tierra, y ningún mortal a vuelto a verlo.
Los dos caballeros que le acompañaban le enterraron.
Después sir Perceval se hizo ermitaño y murió al poco tiempo. Sir Bors volvió a
Inglaterra y contó lo sucedido, anunciando que la búsqueda del Grial había
terminado para todos los caballeros de Arturo.
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