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Rastreando el Vanguard Lic. Santiago Boland 20 de febrero de 2003 Bahía Blanca, Argentina |
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El Vanguard fue para mí un mito
desde que era niño: la nave en que mis bisabuelos habían venido desde Irlanda.
Un halo neblinoso lo rodeaba al tiempo que navegaba en una mar de sombras, y
me hacía más difícil entender la tragedia familiar del exilio. No fue antes de 1984 que encontré
algún dato documental del Vanguard y su viaje a la Argentina en 1849. Correspondencia
intercambiada con el Dr. Coghlan, un abogado de Buenos Aires, destacado autor
de libros sobre el tema, me permitió acceder por primera vez a un documento
sobre el barco. El Dr Coghlan en su libro “Los Aportes de los Irlandeses en
la Argentina”, mencionaba el Vanguard como la nave que arribara a Buenos Aires |
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el 23 de Julio de 1849 con seis pasajeros de
apellido Boland a bordo. A pesar que posteriormente los datos no coincidieron
exactamente con la realidad, el camino para encontrar una imagen del Vanguard
estaba definitivamente abierto. Ni las narraciones familiares ni
los libros del Dr. Coghlan tenían razón. No fueron seis sino cuatro los
pasajeros adultos de apellido Boland desembarcados en Buenos Aires del
Vanguard el 23 de Julio de 1849 según los registros. John Boland, mi
bisabuelo Williams y Edward Boland, sus hermanos y Elizabeth Boland y su
hijo, la familia de Edward. Los registros mencionan Dublín, en Irlanda, como
el Puerto de partida. Pero Magaret Moran, mi bisabuela, abuela Margaret, no
había llegado a bordo del Vanguard en 1849, sino el 17 de febrero de 1850 en
el bergantín Lisboa. Llegué demasiado tarde a la vida
para iniciar la búsqueda del Vanguard. Los mayores ya se habían ido, la
segunda generación entera había muerto cuando el buque fantasma me fascinó:
No obstante ello traté de recolectar los cuentos, las historias, las leyendas
familiares, los mitos del clan que mi padre y sus hermanos y hermanas solían
referir. Mi hermana mayor fue de gran ayuda en este esfuerzo preliminar. Algunos años después, encontramos una rama perdida de los Boland
y recibimos de uno de mis primos, el profesor Juan Augusto Vilgré La Madrid
un dossier con la síntesis de su investigación
sobre la familia. El Vanguard reaparecía una y otra vez en los papeles de
Augusto. En 1997, mientras preparaba el
encuentro para celebrar el sesquicentenario
del arribo del abuelo John y sus hermanos, una de mis sobrinas me
propuso escribir un opúsculo sobre la historia de la familia. Acepté el
desafío y traté de rastrear la forma en que nuestros ancestros vinieron a la
Argentina. Escribí al Foras Muiri na hEreann, el Instituto. Marítimo Nacional
de Irlanda, en Dublín. Mr. John Wolahan, su Presidente delegado por entonces,
me asistió en mi tarea. Como los registros de arribos en Buenos Aires señalaban Dublín como puerto
de partida, erramos el rumbo de nuestra investigación. Sin embargo, de esta primera
aproximación y siguiendo la opinión de Mr Wolahan, asumimos que nuestro
Vanguard era ese único afectado a la travesía a América del Sur. Mr. Wolahan,
acorde con esa hipótesis, consultó a Mr. Benn, un entusiasta de los barcos
por asesoramiento.. De acuerdo a Mr. Benn, el Vanguard
fue construido por M. Thompson en Sunderland y botado en Octubre 1840. Fue
supervisado en Sunderland en noviembre 1840 y poco después vendido a Clarke
and Co y registrado en Londres, donde fue supervisado en Marzo 1841 para
viajar a Berbice en Guayana, la Guiana Británica en América del Sur. Fue clasificado 8 A1, una no particularmente
alta clasificación. Un barco verdaderamente bien construido- en la autorizada
afirmación de Mr Benn, hubiese recibido 12 años A1. En 1848 se le otorgó una
extensión de 3 años A1, al final de la cual cayó a AE. En Marzo de 1855 su
clasificación le fue retirada. Para entonces pertenecía a Whitby. En 1851 y
operaba en el comercio del Báltico y el comercio de cabotaje en el Reino
Unido, lo que normalmente significaba carbón desde la costa noreste, y madera
de construcción, sebo, grano, cáñamo, de regreso Probablemente llevara carbón
a Londres en los meses de invierno, cuando gran parte del Báltico estaría
limitado por el hielo. A
pesar de no contar con sus planos y medidas, las dimensiones estimadas
por Mr. Benn comparando las de una
docena de otros bergantines de esnón construidos en Sunderland
aproximadamente en esa época, son creíbles. El Vanguard habría medido 25,50
metros de eslora, 6,90 m de puntal y 4.80 de manga., y según el Lloyds
Register desplazaba 247 toneladas. La tripulación según Mr Benn, habría
estado compuesta por el capitán, primer oficial, contramaestre, cocinero,
despensero, tal vez seis marineros avezados, más uno o dos marineros
ordinarios, menores de 21, o
grumetes de menos de 19 Con
respecto a la tripulación el Lloyd's Register of Shipping, en 1852, muestra
que el capitán de “nuestro ” Vanguard era Mr.. Bedlington, quien también era
su propietario. Este hecho fue recientemente confirmado por Mrs. Margaret
Evans, Assistant Curator, Archivos y Biblioteca Marítimos, Museo Marítimo
Merseyside, Liverpool, Reino Unido, quien ante mi consulta revisó el Lloyd's
Register de 1849, un elemento de evidencia que aún no poseemos, y encontró
que el Vanguard tenía a Mr. Bedlington como capitán y propietario también es
año 1849. La misma fuente, el Lloyd's
Register, en 1848, señalaba que el Vanguard, registrado en Londres,
pertenecía Clark & Co y bajo el mando de Mr. Longrdge, su capitán, hacía
la travesía Londres Bahía. No hay documentación aún sobre los capitanes anteriores. El
barco pareciera superpoblado con una tripulación de doce marinos y casi un
centenar de pasajeros, teniendo en
cuenta sus dimensiones. Debe suponerse que a pesar de los intereses de Mr
Bedlington el Vanguard sólo transportaba pasajeros en ese viaje y de ningún
modo carga. La
travesía en sí misma – estimaba en su carta Mr Benn – probablemente haya sido
un viaje de "buen tiempo", zarpando alrededor de Abril o a
principio de Mayo La alimentación sería muy elemental: carne de vaca salada y
puerco salado e días alternos, harina, posiblemente arvejas secas, quizá
papas más algunas verduras frescas al inicio de la travesía, arroz, té y azúcar en pequeñas cantidades. Mr
Benn tenía razón. Mr. Edward Robbins, quien con su familia, su esposa y once hijos compartiera con mi bisabuelo y
sus hermano la aventura del Vanguard, provee en sus memorias información
crucial sobre el viaje. Consigna como fecha de partida, el 8 de Mayo de 1849
y confirma asílas estimaciones de Mr. Benn.
Mr
Robbins nos da a conocer el puerto de origen, Liverpool, en él con su familia
abordó el Vanguard, tras un mes de espera. Nos informa de una característica
del viaje, la enfermedad, que cobró dos víctimas en alta mar, un hombre y un
niño. Una dato tal como la existencia de Mr Mc Donnald, quien arreglara
previamente el viaje, abre un perspectiva de investigación peculiar. Las
memorias han permitido hacer algunas precisiones sobre el arribo y el
desembarco. El Vanguard, afirma Mr Robbins, llegó a Buenos Aires el 13 de
Julio de 1849, pero permaneció en cuarentena hasta el 22 y ese día el pasaje
desembarcó. El libro de entradas de pasajeros a Buenos Aires registra el 23 de Julio como la fecha de desembarco,
tal vez a causa de ser el 22 domingo,
o más probablemente porque en esa época las listas e pasajeros se hacían a
bordo poco antes de arribar. Poseo
una copia de esa lista, y con este documento las fuentes en Argentina están
casi exhaustas. El próximo paso es rastrear a los descendientes de los
pasajeros del Vanguard, cosa que acabo de empezar y me propongo seguir,
mientras tanto nuestras encuestas se
dirigen a las Islas Británicas. Los objetivos de esta investigación
ulterior serán: 1)
encontrar
la descripción, de nuestro Vanguard,
incluso sus planos, si fuera posible. O al menos lograr un dibujo del barco; 2)
verificar
el nombre de su Capitán, Mr Bedlington, y buscar la lista de su tripulación; 3)
rehacer
la lista completa de pasajeros en el viaje a Buenos Aires. Hay al menos tres
omisiones en la lista que tenemos: los dos pasajeros muertos y Ann Mary
Coffy, mencionada por Mr Robbins Y
una cuestión final ¿por qué Vanguard? ¿Habrá sido elegido por azar? ¿Tal vez
en recuerdo del navío de Nelson? Pero este sería un nuevo problema a resolver
Si
un antecesor suyo, amigo lector, ha venido a bordo del Vanguard o conoce a
alguien cuyos ancestros hayan llegado en él, hágamelo saber. Yo le estaré
agradecido y, lo que es más importante habrá contribuido a recrear el viaje,
la Odisea de nuestros antecesores. Quizá así, con nuestros ancestros,
volvamos a la tierra del simple heroísmo, el
del hombre común, y rescatemos sus valores, los mismos que hemos
perdido. |
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