|
Los monjes explotaron las primeras minas de los metales necesarios para la fabricación de los objetos del culto (ejemplo, el Daibutsu), y por iniciativa del clero se construyeron numerosas y costosas edificaciones (templos, monasterios, hospicios, etc.). Hasta el siglo XVI, no existe, propiamente hablando, dinero en metálico. Todo se paga en arroz, sobre todo los impuestos que abruman a los campesinos. Los nobles, por su parte, roturan tierras francas donde obtienen sustanciales desgravaciones fiscales. En la época de Kamakura, los mercaderes profesionales, surgidos de las relaciones comerciales con China, están organizados en corporaciones. Se desarrolla la vida urbana, se extiende el uso de la moneda y se multiplican las ferias y mercados. Y se organiza el fisco: Nobunaga establece catastros e Hideiyoshi racionaliza el sistema de pesos y medidas.
Estos nobles toman bajo su protección a los campesinos de sus tierras (les protegen no sólo de los bandidos y de los "bárbaros", sino también de los inspectores fiscales) y se rodean de gentes de armas, los samurai. Estos constituyen pronto una categoría de hombres semejante a la de los caballeros europeos de la Edad Media, con sus tradiciones y un cierto sentido del honor guerrero que, por otra parte, las leyendas han exagerado. No es ocioso señalar que, al igual que los caballeros medievales, los samurai no siempre fueron modelos de honor y de bravura: entre ellos había, inevitablemente, arribistas y verdaderos jefes de bandas. Las incesantes luchas que empeñan entre ellos los señores feudales del siglo XII terminan, como hemos visto, con el triunfo de la familia Fujiwara, que impone al país su dictadura militar.
Al principio, la religión cristiana fue acogida favorablemente e incluso protegida por Nobunaga, que por aquel entonces estaba en lucha contra el clero budista (1571-1573) y que veía en el cristianismo un arma eficaz contra éste. Así pues, durante cosa de medio siglo, el cristianismo pudo implantarse en el Japón, donde ganó para su causa a numerosos señores feudales. Después de los portugueses, que poco a poco van desacreditándose a los ojos del gobierno japonés, llegan los holandeses y los ingleses (Will Adams, que pilota un buque holandés). Inquieto por la unidad de los cristianos y por la amenaza que podía entrañar para su poder, Hideiyoshi publica en 1587 un edicto en el que prohíbe el cristianismo. Este edicto no tuvo aplicación al principio, puesto que, junto con los comerciantes extranjeros, penetraban en el Japón numerosos misioneros, a los que se toleraba (se calcula en más de 500.000 el número de cristianos que existían en el Japón a principios del siglo XVII). A partir de 1613, Iyeyasu restablece los edictos de proscripción de Hideiyoshi y, después del descubrimiento de una conspiración encaminada a derrocar a los Tokugawa, organizada por japoneses cristianos, el gobierno nipón adopta medidas cada vez más severas para defenderse contra esta agresión pacífica, pero eficaz, de Occidente. En 1623, los británicos cierran sus establecimientos. En 1637, se produce en la península de Shimabara una rebelión, apoyada por los portugueses, que termina con el triunfo del Bakufu y la matanza de 30.000 rebeldes (los holandeses, en este caso, se habían puesto del lado del poder central y, a petición del Bakufu, una flota holandesa llegó incluso a bombardear a los sitiados). Poco después de este episodio, el Japón se cierra definitivamente para el mundo occidental. Sólo son tolerados unos pocos holandeses, encerrados en la pequeña isla de Dejima, y, cuando en 1640 arriba un navío portugués que procedía de Macao y transportaba parlamentarios, el shogun en ejercicio hace detener y decapitar a los recién llegados, excepto a trece de ellos que son enviados de vuelta a Macao con un mensaje que dice sustancialmente lo siguiente: Decid a Occidente que haga como si nosotros ya no existiéramos. De este modo, hasta el advenimiento del emperador Meiji, la política llamada de sikoku ("cierre del Estado") contribuirá a preservar el régimen feudal y mantendrá al Japón en un statu quo político, económico y social.
|
| Principal | Mas información cultural en El Rincón de Paco |