Los pueblos invasores


Durante cien años (1650-1530 a. de J.C.) se producen invasiones y desórdenes en toda Mesopotamia.

Sus causantes directos son los pueblos semitas instalados al norte y al nordeste del Tigris: hititas, hurritas, casitas, que son desplazados de su emplazamiento la llanura indogangética por las emigraciones procedentes de Anatolia, de los pueblos indoeuropeos.

Estos pueblos también van a lanzarse sobre Mesopotamia.


Los hurritas


Los hurritas están instalados, aun antes del II milenio a. de J.C., en la alta Mesopotamia. Son asiánicos.

En la primera mitad del II milenio a. de J.C., los indoeuropeos aparecen en el norte y nordeste del país: con los arios, cuya organización aristocrática y militar se impondrá a los hurritas. Estos, incorporados por los jinetes indoeuropeos, van a infiltrarse en Palestina (en el siglo XVI a. de J.C.).

El resultado de estas fusiones será, a partir del siglo XV a. de J.C., la constitución de un Estado poderoso, producto de la mezcla de hurritas, arios y semitas: El imperio de Mitani.


Los casitas


Los casitas son montañeses del Zagros, vecinos de los guti. Poseen igualmente un idioma asiánico y, en el siglo XVII a. de J.C., descienden a Babilonia. Como los hurritas, han acogido en sus filas a los arios, que les incorporan (los nombres de algunos dioses casitas son indoeuropeos).

La invasión de los casitas comprende fases de infiltración pacífica y fases guerreras, y su resultado será la creación de una dinastía casita en Babilonia (antes, la rebelión del País del Mar -es decir, del antiguo país de Sumer- y la invasión hitita habrán quebrantado a Babilonia).


Los hititas


Los hititas (indoeuropeos) son, en realidad, los dueños de Anatolia desde el II milenio a. de J.C., y uno de sus reyes, Mursil I, hace la guerra a los hurritas, al reino de Aleppo, y, aliado con las tribus amorritas, organiza una incursión a Babilonia y la saquea en 1530 a. de J.C.

Este último golpe sume al ex Imperio babilónico en la mayor confusión: el poder pasa de uno a otro, según las victorias o los desastres.

Hasta que la instalación del rey casita Agum II en Babilonia parece inaugurar un nuevo período, en el cual va a establecerse un nuevo equilibrio político.


Mitani (siglos XV a XIII a. de J.C.)


Durante tres siglos, el reino fundado por los hurritas y los arios a expensas de Asiria y que lleva el nombre de Mitani, va a ser el elemento estable de la política mesopotámica, mientras que en Babilonia se suceden los reyes casitas, árbitros exteriores de la situación: Los hititas al nordeste, y Egipto, cuya autoridad se extiende en esta época hasta Palestina.

Mitani es un Estado misterioso del que sólo poseemos una información indirecta a través de los archivos de los países con los que estaba en relación: Egipto y el Imperio hitita.

Conocemos el nombre de su capital, Wasukkani, pero ignoramos todavía su exacta situación. Su extensión es considerable: Engloba Siria, Alepo y una parte de Canaán.

La sociedad comprende una aristocracia de caballeros (guerreros arios o hurritas), que disfrutan las rentas de sus dominios y dominan a un pueblo de agricultores y artesanos.

El panteón mitaniano comprende dos divinidades hurritas (el dios de la tempestad, Teshub, y su esposa Hepa) y los dioses arios (Mitra, Indra, Varuna).

El rey de Mitani más antiguo que se conoce es Sausatar (hacia 1460 a. de J.C.), vencedor de los asirios.

Sus sucesores concertaron una política de alianza con Egipto: una nieta de Sausatar se casó con el faraón Tutmés (1420-1405 a. de J.C.) y sería la madre de Amenofis III, quien a su vez se casaría con una mitaniana llamada Gil-Hepa.

También fue mitaniana la esposa de Amenofis IV. Se llamaba Tadu-Hepa, y después de su boda tomó el nombre de Nefertiti.

Mitani no tuvo dificultades con los reyes casitas de Babilonia. El peligro comienza a llegar de los hititas, que tienen puesta la mira en Siria. El equilibrio de fuerzas es roto por acción del rey hitita Chuppiluliuma, que despoja a Mitani de la Siria septentrional.

Cuando el rey de Mitani, Dushratta, es asesinado (hacia 1365 a. de J.C.), su vasallo asirio, el rey Asur-Uballit I se subleva y el Oriente Medio queda repartido entre cuatro potencias: el Imperio hitita, Egipto, Babilonia y el Imperio asirio.


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