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Esta civilización, que por aquel entonces ya contaba con tres siglos de existencia, había creado las estructuras agrarias del Perú (basadas en los ayllu), algunas de las cuales subsisten todavía.
Sabemos ahora que estos indios montañeses, llegados tardíamente a la región que más tarde se llamará Perú y Chile, sucedieron a otros pueblos cuyas huellas ha podido revelar la arqueología. Los incas impusieron, poco a poco, su dominación a los pueblos que los precedieron (la palabra inca significa "jefe, soberano"). En el siglo XV, su imperio se extendía sobre más de un millón de kilómetros cuadrados y rebasaba los límites del actual Perú para englobar también, principalmente, los territorios del actual Ecuador. Es conveniente señalar que, hasta el siglo XIX, se atribuía a los incas una gran antigüedad y que se les consideraba como el origen de todos los vestigios arqueológicos que pudieran encontrarse en el Perú y en Bolivia. Algunos incluso hacían remontar su origen a principios de la era cristiana. Por otra parte, los primeros observadores quedaron impresionados por el esplendor de la civilización de los incas: su arte, su arquitectura y sus instituciones se parecían a lo que ya conocían los historiadores del Viejo Mundo, a lo que se había descubierto en Egipto, en Mesopotamia y en Extremo Oriente. Los trabajos arqueológicos iniciados por el alemán
Max Uhle, han permitido revisar todos los conceptos, más o menos
fantásticos, que circulaban sobre la gran civilización precolombina:
- El imperio inca sólo duró un siglo (hasta la conquista española), y constituyó una continuación de numerosos estados que se sucedieron en las regiones andinas y a lo largo de la costa occidental de América del Sur. - Ha sido posible atribuir a estas sociedades indias preincaicas un número considerable de vestigios arqueológicos (en particular tumbas y monumentos funerarios). Herederos de una larga tradición que había acumulado las experiencias humanas y sociales pero que quizás había agotado su dinamismo, los incas pudieron progresar con rapidez, sin que sea necesario recurrir a ningún tipo de influencia occidental o extremo-oriental para explicar el origen y el desarrollo de su civilización. Aunque existan ciertas afinidades entre algunas instituciones de los incas y otras de China, de la India o de cualquier otro país de Extremo Oriente, no hay que ver en ello una relación directa; todas las hipótesis y teorías que han sido edificadas sobre posibles relaciones entre los incas y el Viejo Mundo, son puras fantasías.
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