Un pueblo, una lengua, una escritura


La inmensa China, separada de Occidente por altas mesetas, estepas y desiertos, elaboró -casi "en vaso cerrado"- una civilización original que se difundió después hacia Japón, Corea y Vietnam.

La historia de China es, en lo esencial, la historia de un pueblo único que usa una sola lengua y cuyo sistema de escritura no ha cambiado fundamentalmente desde su aparición, hace más de tres mil años.

Nadie se asombra ante la antigüedad de tal tradición cultural más que los mismos chinos. Confucio pretendió basar su filosofía política y moral en el carácter y las leyes de los primeros reyes de la dinastía Chou.

Conocemos la historia de este país, tan vasto como un continente, a través de textos y restos arqueológicos.

Los textos llamados clásicos, establecidos entre los siglos X y VI a. de J.C. (fechas extremas), son crónicas, más legendarias que históricas, relativas a las primeras edades de la historia china, desde el siglo XVIII (?) a. de J.C. hasta la época de Confucio.

Estos "clásicos" han sido agrupados en trece compilaciones canónicas. La más famosa de ellas se titula Las primaveras y los otoños. Estos escritos, transmitidos respetuosamente por generaciones de mandarines, constituían todavía la base de la enseñanza oficial en China a principios del siglo XX.

Una exégesis difícil ha permitido revelar algunos aspectos de la historia primitiva de China partiendo de estos escritos.

En cuanto a las excavaciones arqueológicas, emprendidas en forma sistemática a partir de 1928 en el norte del Ho-nan (Yang-chao, Anyang), han permitido reconstruir algunos aspectos de la civilización china en el neolítico (2500-1800 a. de J.C.) y en la Edad del Bronce (1700-500 a de J.C. aproximadamente).

La lista ortodoxa de los monarcas chinos empieza con un año que corresponde al 2852 a. de J.C.
Tenemos primero la Edad de los Tres Soberanos y la Edad de los Cinco Gobernantes.

La primera de ellas es oscura, y algunos historiadores han dudado de su existencia real.
La historicidad de la Shang fue reivindicada espectacularmente con la excavación de su capital en Anyang, en el Honán Septentrional.

Los primeros siglos de la dinastía Chou, que reinó desde el 1027 a. de J.C. (o el 1122 a. de J.C., según la cronología más aceptada), están mucho más documentados por escritos históricos, y desde el 842 antes de Jesucristo, sus acontecimientos pueden fecharse con exactitud.

Las dinastías Han temprana y tardía (207 a. de J.C.- 200 de nuestra Era) gobernaron en una China unida, de extensión casi igual al territorio.


Dinastía tras dinastía


2500-1800 a. de J.C.

Período legendario de los Cinco reyes civilizadores y de la dinastía HIA.

En el norte (cuenca del río Amarillo): primera comunidad lugareña (errante o sedentaria); establecimiento de los primeros ritos (¿religión agrícola?); cría del gusano de seda.
Fin de la dinastía de HIA.

Formación de pequeñas ciudades, con una nobleza guerrera que domina a los campesinos. Las ciudades se transforman poco a poco en los pequeños reinos, expuestos a los ataques de los "bárbaros" instalados en la periferia.

- Hechos concretos del periodo:
Alfarería roja, con adornos geométricos, de Yang-chao, que ha sido relacionada con la cerámica de las regiones del Caspio; alfarería negra de Long-chan y alfarería gris; utilización del jade.

Aparición de técnicas superiores: Carro de tiro, trabajo del bronce, arquitectura, etc.

1700-500 a. de J.C. (Edad del Bronce)

Los CHANG (1523-1028 a. de J.C.)
En la rica llanura de Ho-nan, organización de una sociedad brillante y desmesurada, en relación con los "bárbaros" (razzias, intercambios, etc.).

Creación de ciudades-palacio, rodeadas de murallas, que son a la vez centros religiosos y políticos.

- Hechos concretos del periodo:
Excavaciones de Ngan-yang: vasos de bronce de carácter ritual (marmitas, copas, etc.), vasos de piedra pulimentada, jades, material adivinatorio (caparazones de tortuga u omoplatos de buey, cuyas deformaciones y resquebrajaduras, al ser calentadas, eran objeto de interpretaciones proféticas), ornamentación con animales (dragones).

Descubrimiento de restos de ciudades-palacio y de numerosas tumbas relacionadas con el culto a los antepasados.

Fijación de los ritos y de la religión ancestral; aparición de la escritura.

Los TCHEU occidentales (1027-770 a. de J.C.)
Sociedad militar cuyo centro está en el Chen-si; comienzo en China de la época histórica propiamente dicha. Capital en el emplazamiento actual de Si-an, en el Chen-si.

Continuación de la evolución iniciada por los Chang; organización piramidal de la sociedad (el rey, los príncipes vasallos, los señores, los pequeños nobles -que constituían el núcleo del ejército-, los artesanos y los campesinos).

Los TCHEU orientales: Período de los Principados Hegemónicos (770-481 a. de J.C.)
Después de la incursión de los hiong-nu (¿antepasados de los hunos?) en 771 a. de J.C. los Tcheu trasladan su capital a Lao-yang y pierden la preponderancia política.

Formación de principados periféricos en los que la organización política y administrativa se hace más rígida. Cinco reinos establecen sucesivamente su hegemonía sobre las ciudades confederadas (los Cinco Hegemónicos); los tres más importantes son los Estados de Ts'i, de Tch'u y de Tsin (no hay que confundir con éste con el de Ts'in).

Roturación, generalización de la agricultura. Oposición entre los reinos del centro (tradicionales y respetuosos de los ritos) y los hegemónicos (periféricos, extraños a la mentalidad "china").

- Hechos concretos del periodo:
Confucio (551-479 a. de J.C.), en el Estado de Lu (el actual Shantung);
Aparición de las lacas pintadas. Primeras compilaciones de textos clásicos (los King): el Ye-king (Libro de las
Mutaciones, sobre la adivinación), el Che-king (poesía amorosa, siglo VII a. de J.C.), el Chu-king (documentos históricos, siglo VI a. de J.C.), y el Tch'uen ts'ieu (Anales de la primavera y del otoño, sobre la historia de los Tcheu orientales).

Suavización de las costumbres, desaparición de los sacrificios humanos y aparición de los torneos cortesanos entre las ciudades.

Siglos V-III a. de J.C. (Edad del Hierro)

Los TCHEU orientales: Período llamado de los Reinos combatientes (481-221 a. de J.C.)
Aumentos general de la población y transformación de las condiciones económicas: La fundición del hierro no puede tener carácter artesanal (las fundiciones son empresas del Estado, la cría de ganado (caballos) se realiza sobre grandes extensiones, el riego rebasa las posibilidades de los particulares: Todos estos factores favorecen la centralización del poder y el despotismo (de tipo "faraónico) de los soberanos.

Se inicia un período de rivalidades, caracterizado por sangruientas guerras entre los diversos reinos combatientes. A partir del siglo IV, el reino de Ts'in, a la vanguardia de las transformaciones políticas y sociales, domina progresivamente a todos sus rivales.

- Hechos concretos del periodo:
Mo-tsé (alrededor de 479-381 a. de J,C.), Meng-tsé (Mencio, 372-286 a. de J.C.) y Lao-tsé (?); nacimiento del taoísmo.

221 a. de J.C.

Cheng, rey de Ts'in, primer emperador de China, con el nombre de TS'IN CHE-HUANG-TI .

(Cronología según el sinólogo sueco B. Karlgren)


Los reinos combatientes


El período de los reinos combatientes (siglos V-III a. de J.C.) es comparable a la Edad Media de Europa occidental: cada pequeño reino está dividido en múltiples baronías.

Los vasallos están ligados a sus soberanos por un compromiso de honor (los principales de entre ellos se denominan duques).

Los señores locales se combaten (cortésmente o con encarnizamiento, según los casos), y cada uno intenta imponer su autoridad a los vecinos.

En el curso de este período feudal, la civilización alcanza un alto grado de perfección, tanto en lo que se refiere a obras materiales (vasos, espadas, objetos decorados, etc.) como a creaciones intelectuales (en esta época es cuando se establece la filosofía clásica china).

Entre todos los "principados" que se hacen la guerra, el de Ts'in (en el valle del Wei, en Chen-si) sobresale por su organización totalitaria, despiadadamente elaborada, entre 356 y 348 a. de J.C., por el ministro Wei-yang y generalizada por quien puede ser considerado el "Julio César" chino: El rey Cheng (nacido en 259 a. de J.C., rey en 246 a. de J.C., muerto en 210 a. de J.C.), que da remate a la obra de conquista de sus predecesores, arrebata a los Tcheu el mandato celeste y se constituye en el primer emperador de China.


Las reformas de Cheng


Las reformas de Cheng estuvieron precedidas de la conquista sistemática de todo el país por los Ts'in. Estas guerras atroces iban seguidas de matanzas por decapitación (tanto más importantes cuanto que los títulos nobiliarios se concedían en función del número de cabezas que se presentaban después de una batalla), cuya estadística ha llegado hasta nosotros a través de los anales de la épica (80.000 cabezas en 331 a. de J.C., contra el estado de Wei; 240.000 cabezas en 293 a. de J.C., contra Han y Wei; 150.000 cabezas en 274 a. de J.C., contra Wei; más de 400.000 cabezas contra Chao en 260 a. de J.C.).

La unificación territorial realizada por Cheng estuvo acompañada de una extensión a todos los países conquistados de las importantes reformas de este extraordinario personaje, que realizó quizás en la China de entonces una obra comparable a la de Mao Tsé-tung en la China contemporánea. Después de la caída de los Ts'in (en 209 a. de J.C.), cambian las dinastías, pero la obra de centralización y de absolutismo subsistirá hasta los tiempos modernos.

He aquí las principales medidas adoptadas por los predecesores de Cheng y por el propio Cheng, que, a partir de 221, toma el nombre de Primer Soberano Emperador (Huang-ti) de la casa de Ts'in, es decir Ts'in Che Huang-ti y que debe parte de su obra reformadora a su ministro Li Sseu:

- División de todo el imperio en treinta y seis territorios (las encomiendas), administrado cada uno de ellos por un gobernador civil, un gobernador militar y un superintendente que dependen del gobierno central. A la vez: supresión de los títulos y los privilegios de la antigua nobleza, reemplazada por una nobleza militar (de veinte grados).

- Transformación de la sociedad campesina: unas comunidades de cinco a diez familias constituyen las unidades agrícolas, responsables colectivamente de los delitos que se cometen en ellas y que obligatoriamente deben ser denunciados a las autoridades. El código penal y las recompensas son imitación de las leyes marciales y de las recompensas militares. Al mismo tiempo tienen lugar grandes desplazamientos de población a través del país.

- Unificación de la escritura en todo el país (reforma de Li Sseu); creación de un sistema oficial y único de pesos y medidas; implantación de una red vial normalizada, con la obligación de dotar a todos los carros con ejes de iguales dimensiones.

- Organización rigurosa de la policía y la justicia: control severo de los desplazamientos, sanciones contra el vagabundeo y la ociosidad. En la época Ts'in aparecen las primeras "fichas de policía" en los hoteles chinos.

- Revolución cultural: en 213 a. de J.C., el emperador ordena que sean quemados todos los libros excepto las obras técnicas. De este modo desaparece de golpe la producción literaria y filosófica vinculada a Confucio, Mencio, etc. (reconstituidos más tarde, los king clásicos fueron desvirtuados en parte). La escuela oficial de juristas (Fa-ki-a), teóricos de la acción política pura y del Estado hipercentralizado, triunfo de la vieja tradición china.

Después de haber extendido estas medidas a los países del sur y de haber realizado una peregrinación espectacular al T'ai-chan, el monte más alto de China; después de haber enviado (en 215 a de J.C.) 300.000 hombres para que construyeran sobre tres mil kilómetros de frontera, en el norte, un sistema continuo de fortificaciones (La Gran Muralla) destinadas a proteger el imperio de las invasiones turco-mongolas, que con tanta frecuencia lo habían afectado, el emperador Ts'in Che Huang-ti muere en 210 a. de J.C.

Fue enterrado en una tumba gigantesca, junto con sus mujeres, sus tesoros y los obreros que los habían transportado, cerca del emplazamiento actual de Sin-fong. Después de un período de anarquía, el poder pasa a la dinastía de los Han, cuya duración excepcional (cuatro siglos, de 206 a. de J.C. hasta 220 d. de J.C.) le confirió el prestigio de la legitimidad, hasta el extremo de que el pueblo chino se ha designado a sí mismo con el nombre de "Hijos de los Han", aunque debería haber ostentado, en justicia, el de "Hijos de los Ts'in".

Un holocausto de victimas acompañaba a los entierros de los soberanos Shang. Esta tumba muestra la fosa central para el ataúd real, con esqueletos humanos alineados alrededor del borde, y los esqueletos de varios caballos detrás de la rampa ascendente.


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