Frente a la iglesia de Lindes existe un buen aparcamiento.
Desde all� iniciamos la ruta previo acopio de agua en la fuente pr�xima.
Cruzamos al lado del panel senderista y seguimos al lado de una casa que nos
ense�a un vistoso horno. Avanzamos hacia el mediod�a siguiendo el curso de un
buen camino carretero que cruza por las cuadras de Coa�a, que surgen a la
izquierda de la marcha, as� como una fuente con abrevadero. Despu�s el camino,
convertido en un precario sendero debido a la decreciente actividad campesina,
se eleva directamente por las revueltas del Carril�n hasta llegar a una
bifurcaci�n se�alizada doblemente con sendas flechas indicativas. Por la
izquierda sigue el camino principal que asciende hasta La C�ndana en direcci�n a
los puertos de Ag�eria. La ruta prevista soslaya esta direcci�n remontando los
recuestos de las estribaciones orientales de Pe�a Rueda hasta presentarse en
Man�n Fonderu, con un desv�o horizontal que nos llevar�a al conjunto de buenas
cuadras de piedra.
Dejamos a nuestra izquierda el sendero de Man�n Fonderu y, girando a la derecha,
nos introducimos en el bosque de hayas cuya tupida vegetaci�n enmascara las
paredes de Pe�a Rueda, que muestran por este flanco el denominado pozu La Carva,
sima con una profundidad de 365 m, ubicada por encima de Man�n. Cruzamos los
linderos del camino, franqueando un cierre y dejando la portilla tal como la
encontramos. El camino avanza surcando el bosque con algunos jitos de piedra a
modo de orientaci�n.
Prosigue la ascensi�n entre robles y casta�os por encima de los cuales asoma una
oquedad denominada Cueva Grande. As� alcanzamos Man�n Cimeru, en una hora y diez
minutos de marcha. Una solitaria caba�a con un fresno resalta en esta plataforma
de ricos pastos que se extiende hacia La C�ndana. A su lado se localiza una
buena fuente con cuatro abrevaderos. Este lugar constituye el arranque de la
dura ascensi�n que nos espera, por lo que reponemos fuerzas para dirigirnos a
continuaci�n por un sendero perceptible entre el tupido hierbazal que se
prolonga en llano a lo largo de La Veiga de Man�n. A la altura de unos
ejemplares de hayas un sendero, a modo de atajo, se desv�a a la izquierda
prolongando su destino hacia el collado de C�ndana. El otro sendero gira a la
derecha cambiando radicalmente de orientaci�n al oeste, arremetiendo contra los
derrumbes pedregosos que posan en el pastizal e introduci�ndonos por el embudo
de Vallina Grande hasta la plataforma inferior. El sendero se diluye aqu� entre
el caos de piedras que cubre el amplio anfiteatro, por donde dos itinerarios
alternativos posibilitan desde aqu� la conquista de la cima. Uno, el m�s
directo, discurre por el flanco norte de la pe�a, llamado el Cuchillar de Rueda,
no recomendable ante la presencia de fuertes vientos. Eludimos este itinerario y
nos vamos a la izquierda por otra v�a, considerada la m�s id�nea para afrontar
la subida por el crest�n meridional, cuyas paredes vierten al abismo de la Foix
Grande. Nos elevamos sobre plataformas escalonadas que convergen en el Vaso de
Rueda, curioso accidente geol�gico en forma de vaso de 1 m de di�metro. Estamos
a 2007m de altura, despu�s de unas 3 horas de marcha.
Por la arista cimera rodeamos el circo superior de la Vallina Grande asom�ndonos
por encima de la muralla sur de Pe�a Rueda, estrat�gica atalaya que preside
soberana los dilatados mares de exuberantes y fecundas majadas desplegadas por
todos los rincones del denominado Jard�n de las Ubi�as, t�tulo que bien merecen
los preciosos puertos de Ag�eria.
Los �ltimos repechos terminan en la airosa cima de Rueda, tras 3 horas y 20
minutos de marcha.
El regreso a Lindes lo llevamos a cabo por un itinerario diferente, teniendo la
posibilidad de llevar a cabo una bonita traves�a monta�era.
Desdendemos a la collada de Lingleo por el valle La Llera, donde conectamos con
el sendero procedente de Ricabo. Por �l descendemos a la izquierda en medio de
un grupo de piornos hasta llegar a la majada de La Cardosina, prosiguiendo la
andadura por las sucesivas majadas de Cerezal, La Carba y Los Cuadros, que
jalonan el camino de Ag�eria. El itinerario prosigue paralelo al r�o, para
cruzarlo sin la ayuda de ning�n puente, por lo que debemos atravesarlo con sumo
cuidado por las grandes pe�as puestas all� con ese prop�sito. Pasamos a la
margen derecha, profundizando tras un corto tramo hacia el cauce del r�o en
medio de enormes ejemplares de hayas. Cruzamos de nuevo el r�o, remontamos la
cuesta de la C�ndana y camino real abajo hasta Lindes, y fin de excursi�n.
Angel F. Ortega