En estos
8250 m. la Senda cruza tres veces la carretera, distingui�ndose bien otros
tantos trazos: el que discurre por Verrunde Vierdes, la cubeta Sur de la cuenca
alta del Sella; el que lo hace por Verrunde Oseja y el que transcurre desde
Entramboscaminos hasta Caldevilla, el barrio superior de Oseja.
En el Puerto del Pont�n se inicia la andadura hacia el N y describiendo a los
pocos metros una curva a la izquierda, deja a mano contraria una barrera
met�lica que cierra el inicio de una pista; pronto el camino adopta un trazado
rectil�neo y paralelo a �l discurre el tendido telef�nico. Cuando se allana, a
nuestra izquierda nace el r�o Sella -Jonsella o Fonsella-; desciende empotrado
en la trinchera y describe dos curvas: la primera a la derecha, seguida de otra
a la izquierda: circunstancia que se ve repetida cuatrocientos metros m�s abajo.
Despu�s de 1200 metros topamos con otra barrera met�lica que cierra
transversalmente el camino, y llegamos a la carretera N-625 por debajo y cerca
del km 113.
La cruzamos y enfrente tenemos un poste indicador de la Senda y otro del tendido
telef�nico; nos encontramos con una pista que arranca de la carretera algo m�s
abajo y la seguimos a la izquierda; a los 40 metros giramos a la derecha para
seguir encajonados en una cubeta de 3 a 5 metros de profundidad y por un trazado
que presenta varias curvas, hasta llegar a Julasarcas, cuadra con pradera
cerrada a base de troncos y alambrada, que queda a nuestra derecha. El camino
sigue por el fondo de una trinchera, dejando a la izquierda la Campera de La
Suelta, donde se agrupaban los carreteros y �stos soltaban los bueyes para
descansar y a�ad�an la �cuarta� -pareja de apoyo- hasta el Puerto del Pont�n.
Cien metros m�s abajo se cruza la riega Jonseya (no hay puente) y se gira a la
izquierda para llegar de nuevo a la carretera 2200 metros m�s abajo de haberla
cruzado por vez primera. Coincidimos con ella a lo largo de 900 metros; en el
punto kilom�trico 115,6, a la izquierda, arranca el camino que va a P�o.
Cien metros despu�s del km 116 y antes de que la carretera describa una curva a
la derecha -estamos en Los Trabanzos- sale a mano contraria un camino hacia el N
-hacia pica de Ten-, dejando a la derechaa una cuadra con portal�n, ruinas de
otra a la izquierda y otro par de ellas, una a cada lado de la Senda. Aqu�
funcion� una tejera, por ser abundantes la arcilla, el agua y la le�a. Sigue un
suave descenso hasta llegar a una fuerte curva a la derecha -Vuelta de las
Texucas-, dejando a la izquierda prados y las ruinas de una cuadra; gira a
continuaci�n a la izquierda con prados a ambos lados; 300 metros m�s abajo otra
curva cerrada lo hace a la derecha: es la Vuelta de las Segadas, pasando por
debajo del tendido telef�nico. Los algo m�s de 300 metros que faltan para cruzar
el puente del Vao sobre el r�o Verrunde reciben el nombre de Camino de Las
Pedreras. Son frecuentes en el �ltimo kil�metro de la Senda el suelo empedrado,
las cunetas laterales, las alineaciones de piedras formando el borde de la
calzada y los magn�ficos ejemplares de robles a ambos lados.
De nuevo en la carretera -antes del km 119- giramos a la derecha y ascendemos 40
metros para hacerlo inmediatamente a la izquierda y seguir la calzada empedrada,
entre robles y prados; a la derecha queda una peque�a casa pintada de blanco y
250 metros m�s arriba se salva un riachuelo mediante un moderno puente de
cemento y en una curva algo m�s adelante, se hace lo propio con otro puente -de
piedra y con muchos m�s a�os de historia- que cruza la riega Julaceo. A los 150
metros de �sta debemos prestar mucha atenci�n, pues el camino que tiene visos de
ser el principal gira 45 grados a la derecha, yendo a un prado; debemos seguir
de frente, como indica una flecha roja pintada sobre una piedra. El tramo que
queda hasta Entramboscaminos es casi llano, encontrando un peque�o curso de agua
que cae a la derecha sobre pizarra vieja. Por la derecha desciende el Camino
Viejo de Valde�n; carteles indicadores se�alan hacia Panderruedas, hacia Oseja y
al camino que hemos dejado atr�s.
Nuestro camino contin�a hacia Poniente; la portilla -una hoja met�lica y dos
muros laterales de mamposter�a y que hoy llamamos la Portillera Entramboscaminos-
nos introduce en el tramo m�s alucinante de la Senda, por lo arriesgado y
dif�cil de su construcci�n, en la que el hombre triunf� a base de esfuerzo sobre
una naturaleza enriscada y hostil; y para colmo de espect�culo, la visi�n a�rea
de Verrunde, con Pica Ten y el valle de P�o a nuestra izquierda y enfrente la
ingente mole del Niajo. Los primeros seiscientos metros son al principio en
suave descenso para seguir en llano y transcurren por los paredones de la Pica
Burdi�, bajo la Canal de Valdelaspuertas, sobre la Valleja La Fragua, por la
Cruz de Boix y de Pa�ac�n, a base de trincheras excavadas en roca viva -cuarcita
armoricana- y muros de contenci�n de hasta 10 metros de altura. Por debajo de la
La Portillera del Camino Verrunde y en Pe�ac�n arranca a la derecha una pista
apta para tractores y de un kil�metro de largo, que sube a Cora, hasta la
Campera de Llarellampo.
Mil trescientos metros restan para entrar en Oseja por su barrio alto de
Caldevilla y son en descenso, entre prados de siega, invernales, avellanos y
robles, describiendo el camino dos curvas: una a la izquierda, en Pozo Caldero,
y la otra a la derecha, en La Pandiella Coro, doscientos metros antes de la
primera casa de Oseja.
En la bajada desde El Cabezo hacia Las Porqueras, y poco antes de llegar a su
campera, parte a la izquierda una pista, que tras describir varias curvas en las
que est� interceptada por �rboles ca�dos, se acerca a la riega Las Porqueras
pasa por Las Vallejas - con magn�fico invernal y choza en ruinas- se dirige
hacia el S-SE pasando por encima de unos prados cerrados con alambrada y llega a
la carretera, veinticinco metros por debajo del km 118.
Por lo m�s alto de Oseja andamos 400 metros de asfalto, rumbo al norte, bajo la
er�a con su alargado muro de contenci�n y dejando a nuestra izquierda alguna
casa de cierto valor arquitect�nico hasta llegar a la Fuente Quintana, que
mandara construir Juan D�az Caneja en 1816; es una de las tres m�s antiguas de
Oseja, siendo las otras dos La Yana y La Fuentona. Lo que resta hasta Soto -4800
metros- coincide con el antiguo camino. Se puede dividir en dos partes:
1- Desde Fuente Quintana hasta Piedrajita. Son 3 km; los primeros 800 metros son
llanos; pasa por la ermita de San Roque, constru�da a finales del siglo XVI
cuando la epidemia de la �peste atl�ntica�, y por el puente sobre el r�o Buseco
en cuyas orillas se levant� el molino del Arcediano; pocos metros antes del
puente, a la derecha y al lado de un nogal, est� la entrada a la cueva Buseco. A
partir de aqu� el camino va en ascenso, presentando tramos empedrados; algo m�s
arriba arranca el camino que sube a Juntiliba�as y se encuentra la fuente El
Ail�n (con abrevadero). Cuando se llevan andados 2 km desde Fte Quintana el piso
suele ser un barrizal, por lo que es aconsejable salir a los prados de la
izquierda -Las Sienras- desde los que hay una extraordinaria vista sobre Oseja y
el valle del Sella. Hacia la derecha sale un camino de carro que va hasta El
Porrach�n. A la derecha dejamos El Callej�n y los Prados de Monarga y llegamos a
Piedrajita, cruce de caminos: a la derecha sobre la marcha sale el que, pasando
por Combuyano, se une a la pista que sube a Vegaba�o a la altura del mirador de
Los Porros; a la izquierda un sendero conduce al Collado Corona y a pica Aranc�n
y enfrente sigue el camino a Soto.
2- De Piedrajita a Soto. Son 1,8 km. Hasta su entrada en �ste recibe el nombre
de Camino de Llamazal y es un continuo fangal en �poca de lluvias. En descenso
al principio, cruza a continuaci�n las riegas Llamazal, Los Casta�ales y La
Muda, discurriendo despu�s pr�ximo al r�o Ag�era por su orilla izquierda y que
vadearemos por la puente Soto para acceder a la carretera a la entrada del
pueblo.
Si alguien quiere saber la raz�n del t�tulo �Jard�n de las Pe�as Santas� que
Delgado Ubeda diera a Soto de Sajambre, basta con que levante la vista y
contemple a distintos niveles el verde claro de las praderas que tapizan el
verde del valle, el m�s oscuro del bosque de las laderas y, coron�ndolo todo, el
gris calizo de Pe�a Beza y de Torre Santa.
Sajambre; itinerarios de monta�a