Desde el panor�mico n�cleo rural de Alles, recostado en la
base Sur del murall�n del Cuera, comienza esta pintoresca ruta de monta�a que ha
de culminar en la cima del Li�o, una de las tres principales cumbres de la
sierra. Este pico situado por encima de los pliegues calc�reos de la ladera,
presenta su altiva cima sobre la vertical de Alles.
Aqu� comienza este m�gico itinerario que sigue el curso del antiguo camino de
origen romano, transformado ahora en una pista de tierra, que culebrea por la
�spera ladera con sucesivas revueltas. La c�moda aproximaci�n confluye en la
majada de Llab�ndames. Buenas cuadras yu cuidados prados configuran este elevado
escal�n hacia el Cuera, mostr�ndonos hacia el horizante meridional el perfil de
las suaves monta�as del Coc�n.
El itinerario a seguir tras la finalizaci�n de la pista tiene alguna variante.
Mientras que el sendero original contin�a �ntegramente hacia el noreste en
direcci�n al Jorc�n de Morea, en plena cresta superior de la sierra, otro
sendero, a modo de atajo, se interna hacia una abierta pero empinada canal de
herbosa superficie que supera el escabroso contrafuerte del Li�o. Por una
horcada, tapiada de alambre de espino, nos adentramos en la majada de Abanielles
(800 m), formada por dos cuadras, afelpadas prader�as y un pozo de agua. Si
magn�fico es el cuadro de naturaleza serena de este apartado rinc�n del Cuera,
mejor es el queso que all� fabrica el pastor Basilio, persona muy comunicativa y
habitual de estas altas tierras.
Hasta Abanielles cabe todav�a otra variante de acceso. Del camino del Jorc�n se
bifurca con rumbo Noroeste otro sendero que arranca a media ladera, afrontando
una vallina de suave desnivel que procede de Abanielles. Esta es una subida m�s
c�moda que la anterior.
Ante nosotros se encara una pindia ladera que se alarga hacia el Li�o y sus
aleda�os. Tambi�n se descubre la collada la Muesca, punto de importante
referencia para orientar el itinerario hacia la fuente del Li�o, situada a sus
espaldas. El sendero revolotea por la Campuca del Li�o, hasta su cabecera.
Desde la Muesca, a caballo de la cordillera, ya se avista la costa llanisca y
tambi�n los Picos de Europa difuminados en el contraluz del mediod�a. Y seguimos
avanzando desde la collada hacia la vertiente norte, por el camino que sale
directo de la fuente para despu�s proseguir toda arriba la inmediata ladera que
confluye en le aplanada cima.
La airosa monta�a nos ense�a una vez m�s lo magn�fico de este para�so asturiano,
su naturaleza pura y salvaje.
Angel F. Ortega