CÍRCULO
La voz expresión no es sinónimo de
comunicación. A menudo nos ignora, y a veces también nos sacrifica. Quien
escribe no se enfrenta a una página, ni tan siquiera al espacio vacío de un
ordenador; escribir es someterse a la superficie donde se ignora el vacío, y
pensar... ¿Pensar? Se quiebra la luz cuando este verbo es pronunciado en la
noche y sólo existe madrugada. Pensar cuando alguien nos piensa, pensar que no
somos nosotros los pensados.
Círculo Cero quiere ser expresión, matiz, palabra, en un medio donde
tan lejana se halla la escritura. Allí
donde la imagen es extorsión y la sílaba el sacrificio de la espera. Nadie
escribe. Nadie canta. Y hemos de reencontrar los signos perdidos de la piedra:
en lo arcaico y en lo por venir, al mismo tiempo, como dos mitades escindidas
que así se reagrupan.
Escribimos además desde un lugar determinado,
desde unas lenguas precisas, y cualquier modo de decirlas reviste para nosotros
ese quemazón de la querencia: Valencia, Europa.
Para que la palabra permanezca, aunque la
página sea muda y parpadee.
Josep
Carles Laínez