Barcelona 18 Mayo 2007 atras
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ACEPTACIÓN DE UNA NUEVA FORMA DE DESPLAZARSE POR LA CIUDAD
El éxito del Bicing obliga a acelerar su implantación completa en BCN
- • El sistema, con 22.000 abonados, ve desbordada la previsión de alcanzar los 15.000 a final de año
- • El alud de usuarios y el uso intensivo ya acarrean problemas de abastecimiento y mantenimiento
EDWIN WINKELS /
BARCELONA
Ya hay quienes dicen que antes Barcelona era una ciudad de blanco y negro y que ahora se ve en blanco y rojo. Son los colores de la bicicleta pública que en apenas dos meses de existencia ha arrasado con todos los pronósticos. El Bicing superaba ayer los 22.000 abonados, cuando las previsiones apuntaban a captar a entre 10.000 y 15.000 usuarios antes de acabar el año. Todos ellos han comprado un abono que permite desplazarse por la ciudad a un precio irrisorio y haciendo un ejercicio saludable. Cada día hay casi 700 personas que adquieren un abono anual que, hasta el 1 de julio, cuesta seis euros.
Las cifras sorprenden al ayuntamiento y a la empresa gestora, Clear Channel, porque el Bicing se encuentra en su fase de implantación y aún funciona solo a medio gas. Las 50 estaciones con 750 bicicletas disponibles solo se encuentran, de momento, en la parte derecha de Ciutat Vella y del Eixample. En el Raval y el Eixample izquierdo, además del entorno de la estación de Sants y la zona universitaria, hay todavía muchos posibles interesados.
La intención era abrir de una sola vez la otra mitad de estaciones restantes el próximo 1 de julio, pero ahora se ha decidido ponerlas en funcionamiento en las próximas semanas, a medida que se vayan construyendo las barreras donde se aparcan las bicis. Con 100 estaciones y 1.500 bicicletas se completaría así la primera fase. Antes de final de año se debe doblar esta capacidad y ya se estudia introducir el Bicing en barrios donde no estaba previsto.
CARRILES BICI
El problema, sobre todo en las zonas alejadas del centro, es la carencia de carriles bici, cuyos 130 kilómetros no dan una cobertura total. El éxito del sistema de transporte público sobre dos ruedas también ha traído otros inconvenientes. Uno de los mayores es que en las horas punta de la mañana y la tarde unas estaciones se quedan huérfanas de bicicletas y otras, en cambio, se colapsan, por lo que los usuarios deben buscar otra estación cercana para poder aparcar la bici.
Con el estudio informático de los movimientos de las bicicletas rojiblancas, los gestores intentan paliar estos déficits, aunque la brigada de cinco furgonetas y dos camiones que debe reponer, quitar y mantener las bicicletas no da abasto ante tanto usuario. En teoría, las 750 bicicletas disponibles ahora no parecen muchas. Si se ven tan a menudo por las calles de Barcelona es por el uso intensivo que se hace de ellas. Tras el primer mes de funcionamiento cada bici era utilizada entre dos y tres veces al día, pero ahora la media es de cinco a seis, lo que representa 4.500 desplazamientos diarios.
HASTA 10 USOS AL DÍA
Cuando el sistema esté a pleno rendimiento se podrá analizar mejor el uso y el movimiento de todos estos vehículos que, por ahora, muestran mucho movimiento en el eje del Arc de Triomf hasta las playas. El sistema, en teoría, podría sostener hasta 10 utilizaciones diarias de cada bicicleta. Ya se estudia alargar las barras de aparcamiento en las estaciones más concurridas. Sobre todo en las cercanías de Arc de Triomf y la Estació del Nord, donde las bicis se agotan cuando por la mañana llega una avalancha de viajeros de fuera de Barcelona que se desplazan a su trabajo o a la universidad con el Bicing. Según los responsables, el objetivo principal es que ninguna de las estaciones esté nunca ni totalmente vacía ni llena, algo que ahora no siempre se cumple.
Los usuarios también comienzan a quejarse de defectos que van hallando en las bicis. Cambios de marchas atascados, ruedas desinfladas o sillines demasiados sueltos son algunas de las críticas, consecuencia del uso intensivo y de estar continuamente a la intemperie. En teoría, esos problemas técnicos deben ser resueltos por la brigada de mantenimiento, que hasta ahora se ha encontrado con muy pocos actos de vandalismo. Los mayores daños fueron producidos por un automovilista que con su coche arrolló un párking entero del Bicing.
Este diario comprobó ayer el funcionamiento del sistema. De las cinco bicicletas utilizadas, una tenía una rueda un poco desinflada, lo que aumentaba el esfuerzo necesario, y otra un sillín que bailaba ligeramente. En una ocasión, en el aparcamiento de Ramon Berenguer el Gran --cerca de Via Laietana con Sant Jaume-- quedaba a las tres de la tarde solo una plaza libre para dejar la bicicleta, pero el sistema de cierre no funcionaba. Había que ir a la plaza de Sant Miquel para poder aparcar. A las ocho de la tarde, la página web del Bicing informaba de todo lo contrario en la misma estación: 18 plazas vacías y ninguna bicicleta disponible.
Todos los desplazamientos se pudieron hacer fácilmente en el máximo permitido de 30 minutos. Aun así, cuando se sufría un ligero retraso, por ejemplo por una conversación por teléfono, se optó por aparcar la bicicleta en la primera estación disponible y ahí mismo coger otra, con derecho a otra media hora. Sin embargo, fue un inconveniente desplazarse por el Paral.lel y el Raval sin tener ninguna estación cercana, a la espera de que el sistema se implante ahí el próximo mes.
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