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Vitoria / Diciembre 2008     atras  

  http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20081224/alava/adulacion-bordo-20081224.html

Cuestionado hasta el último minuto, los primeros viajeros defienden su comodidad y funcionalidad

Adulación a bordo


24.12.08 - M. ZABALETA / B. CORRAL | VITORIA

Desde su primer viaje, el tranvía se convirtió en una olla a presión. Los vagones estuvieron repletos todo el día hasta el punto que tuvieron que sacar el cuarto convoy.

Si hubo alguien que ayer no subió a bordo del tranvía, debió de ser por causa de fuerza mayor. Porque, objetores de conciencia al margen, la llegada del nuevo inquilino se vivió en Vitoria al más puro estilo 'Bienvenido Mister Marshall': con tintes de comedia costumbrista y la estampa de una ciudad entregada a un acontecimiento histórico.

El trailer había avanzado el desembarco para mediodía. Más de una hora antes, en cambio, los primeros extras ya habían hecho acto de presencia en el set de rodaje. Lidia Encabo y su abuelo, Pepe Ojeda, se plantaron en la parada de Ibaiondo antes, incluso, de que el lehendakari llegara a cocheras. Curiosidad y necesidad les animaron a madrugar.

Mónica Abad y Fernando Álava son, junto con Nieves Vaquero, de los primeros en subir. «De fuera se ve grande, pero por dentro es estrecho y no tiene muchos asientos», se escucha dos puertas más allá. «¿Pequeño? «Es más que suficiente. Eso sí, hoy va a ser la guerra». Atinó en su pronóstico Juan Manuel Zalaberria que, como el resto del pasaje, sólo pudo respirar desahogado hasta la tercera parada. Y es que, en Duque de Wellington, el convoy era ya una olla a presión.

Cuatro minutos tarde

«Loli, estoy en el tranvía». La comidilla de la mañana viajaba también vía teléfono móvil. «Una pasada, está a tope, pero es una gozada», prosiguió Mari Mar en su detallada descripción a su amiga. Entretanto, Anselmo miraba fijamente el reloj. El primer viaje se antojaba complicado en cruces y rotondas y el reto de llegar puntual era eso, un reto. «Si todos respetamos las señales y los semáforos no tiene por qué haber ningún problema.

Y el tiempo terminará demostrando que el tranvía es el futuro». ¿En qué sentido? «Es rápido, cómodo, ecológico...». Y, en su primer viaje, más o menos puntual. Apenas cuatro minutos -tardó 21 en coronar Angulema- se retrasó el convoy.

«Es perfecto. Ya lo hemos probado y ahora, vuelta a casa». A punto de llegar a su fin, la película, para Ángeles Martín y su hijo Eneko Ayastui, resultó «mucho mejor» de lo que esperaban. «No entiendo al que está en contra. Una cosa es que no te venga bien y que, en función de dónde vivas no lo vayas a utilizar. Pero de ahí a criminalizarlo porque sí...».

No se dio el caso. Cuestionado hasta el último minuto, el tranvía consiguió en su primer viaje lo que, a priori, sólo parecía posible a medio plazo: que los vitorianos se suban al tren. Ahora, sólo queda la reválida. A partir del día 6.

fin noticia

 

 
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