Tiempo, imágenes y fotogramas: Tren de sombras (1997), de José Luis Guerín.

por Jorge Antonio Caviglia

                                                          a Eleonora Menutti

El paso del tiempo:

El cine de José Luis Guerín se ocupa del inexorable  paso del tiempo, así como de la permanencia de fragmentos del pasado en el presente. En su película más reciente, En construcción (2001), un documental atípico sobre la demolición de un antiguo barrio marginal de Barcelona y la construcciòn en el mismo lugar de modernos edificios destinados a viviendas, el pasado se manifiesta de distintas maneras.

El film se abre con un fragmento de pelìcula muda, uno de los recursos que Guerín suele utilizar para referirse a los tiempos idos. Durante las excavaciones aparecen antiguos restos óseos, lo que traerá el tema de la muerte y la fugacidad de la vida. En otro momento, los operarios que la noche anterior han visto por televisión Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955) discuten sobre la construcción de las  antiguas pirámides. También el devenir del tiempo está presente lógicamente en el tema mismo del film, ya que transcurren tres años desde que se comienza a demoler, hasta que quedan terminadas las nuevas viviendas.

Tratamiento del Tiempo:

En Tren de sombras, su obra más original hasta el momento, el tema del tiempo aparece relacionado con el cine como momificador de la vida.

El film se inicia con un cartel que nos indica que, en noviembre de 1930, el abogado francés Gerald Fleury falleció en circunstancias poco claras. Tres meses antes había realizado una filmación familiar en el soleado castillo de Le Thuit. En un intento de dar una explicación a aquellas imágenes, el film se sitúa en el municipio de Le Thuit y en el citado castillo. Las primeras imágenes, en color, son del lago, en el que se ven un bote y el sol que cae en el horizonte como en una crepuscular pintura impresionista.

En los 18 minutos siguientes, lo que el espectador ve (o lo que cree estar viendo) es aquella película - muda y en blanco y negro - realizada por Fleury en el año '30. La misma se encuentra en un avanzado estado de descomposición, le faltan fotogramas y tiene algunas imágenes rayadas y / o manchadas, hasta el punto que, por momentos, lo representado se borronea, tornándose abstracto. Esto nos indicaría que estamos viendo el film con el deterioro sufrido por el celuloide en los casi setenta años transcurridos desde su filmación. No obstante, también se encuentran en este filme suficientes imágenes claras como para apreciar que se trata de una familia de buen pasar, alegre y feliz, disfrutando en el verano al aire libre. Las inocentes distracciones veraniegas presentadas están narradas con dinamismo, hay elipsis y la cámara por momentos se presenta inestable - lo que, por una parte, da idea de estar manejada por un aficionado y, a la vez, aporta ritmo -.

Todo ello contrasta con el estilo pausado de las imágenes que, a continuación representan el presente en el pueblo de Thuit. Todas ellas están filmadas con cámara fija, en planos generales. Son imágenes objetivas, desapasionadas, no hay en ellas un personaje o hecho a destacar: sólo el lento transcurrir del tiempo en un día otoñal. Luego, nos encontramos en el interior del castillo. Allí, no hay ninguna persona, pero vemos una antigua cámara de cine con el nombre de Fleury y la fecha - 1929 - y viejas fotografías que nos remiten al film mudo. Nuevamente aquí aparecen reunidos el pasado y el presente. El tic-tac del reloj nos indica que el tiempo no se ha detenido.

De las últimas horas de la tarde se pasa a la noche. Reaparecen a continuación algunas de las imágenes del filme mudo. Pero ahora las imágenes quedan congeladas: vemos una sucesión de fotogramas fijos, que sólo por momentos se animan. Aquí el tiempo se detiene y, junto con las imágenes, va para atrás, luego avanza apenas, para detenerse nuevamente. Todo esto es visto desde el presente. También se incluye una reconstrucción del momento de la filmación de la película muda, donde podemos ver claramente qué lugar ocupa cada uno de los personajes. Aquí hay un tiempo distinto, indefinido, como el de un sueño. Las imágenes son en color, como en el presente, los personajes parecen ser los mismos, pero su actitud no es natural, están inmóviles cómo si la imagen estuviera congelada. Sin embargo, el cabello de la joven se agita con el viento, al igual que las hojas de un árbol.

El tratamiento del tiempo es fundamental en este film, ya que se podría decir que el transcurrir inexorable del tiempo, junto con el cine mismo, como veremos, se convierte en su tema principal. El tiempo está representado en la película de distintas maneras: en la fragilidad del celuloide deteriorado, en el paso de los años '30 a los '90, del verano al otoño, del día a la noche, del buen tiempo a la lluvia, y, también, de la vida a la muerte, ya que los personajes que hemos visto cobrar vida en el film familiar deben haber desaparecido hace tiempo.

Estatus del narrador:

Puede decirse que, al no haber en el film imágenes que correspondan a la mirada de un personaje, se trata de una focalización cero, El narrador tiene todo el saber y nos informa por medio de un cartel (como ya señalara) acerca del curioso fallecimiento de quien realizara la película familiar veraniega. Luego de un par de planos de un bote en el lago (en color), el narrador presenta al espectador como auténticas las imágenes de un film mudo y en blanco y negro; pero, en realidad, no fueron filmadas en los ´30, sino en la actualidad por Guerín mismo y luego "envejecidas" especialmente.

En este "film dentro de film", abundan las miradas a cámara, pero no hay un raccord de miradas entre plano y plano. Este segundo film sugiere la existencia de un segundo narrador (Fleury) encargado de presentar la familia al espectador. Lógicamente, es el narrador original el que sigue dominando: no sólo por haber creado estas imágenes, sino además por presentarlas como bastante deterioradas, sugiriéndole al espectador que le llega un conocimiento fragmentado, incompleto, con datos ocultos.

A continuación, el narrador presenta imágenes, en el tiempo presente, del municipio de Le Thuit en otoño, son en color, y no hay un personaje a quien pueda atribuirse lo que se ve. Al pasar a mostrarnos el interior del castillo en la actualidad, donde se encuentra la cámara de cine de 16mm con la que supuestamente fue filmada la película del verano, como así también las fotos "antiguas" de los personajes presentes en la misma. El narrador refuerza de esta manera, en el espectador, la supuesta autenticidad de aquella filmación.

A continuación cambia el estilo narrativo de tipo descriptivo que se venía dando: las imágenes se vuelven más sugerentes, algo fantasmales, haciendo más evidente la presencia del narrador. En la casa deshabitada se acerca la noche, los relojes marcan el tiempo con su tic-tac y se escucha una música (no diegética) de tipo dramático a toda orquesta. Para crear diversos climas, hace uso del zoom, travellings, panorámicas y fundidos. La casa a oscuras es iluminada por las luces misteriosas y cambiantes de los coches que pasan por la carretera.

Al promediar el film retornan algunas de las imágenes mudas; pero ahora abiertamente desde la mirada del narrador. Como ya señalara, las imágenes que se presentan no siempre están dotadas de movimiento, sino que éste se descompone, va para atrás, quedando fijo en determinados fotogramas. El narrador parece estar buscando por medio de una moviola, un oculto significado en el comportamiento de alguno de los personajes. Las imágenes comienzan a relacionarse entre sí de manera distinta. Son presentadas al espectador enfrentadas en el mismo cuadro fotogramas de distintos momentos, hasta que la joven bonita parece mirar en dirección al dueño de casa. Sus miradas parecen encontrarse, pero en otro momento parecen mirar en la misma dirección. Hay acercamiento a los ojos de los personajes, adquiriendo sus miradas una importancia antes ausente. El espectador, guiado por la búsqueda del narrador, va descubriendo nuevos significados propuestos por medio del distinto orden dado a los planos en el montaje (por ejemplo: el señor de la casa se siente atraído por la mucama).

Duplicación de imágenes y contenidos

Temas e imágenes que se repiten a lo largo del film: el castillo y sus alrededores en el pasado y el presente; las ventanas dobles desde las que se ve el exterior del castillo; la familia en el film mudo, en las fotos antiguas y en la reconstrucción; el camarógrafo en el film antiguo, en la reconstrucción y en el castillo, como espectro en el presente; los fotogramas fijos enfrentados. Toda esta serie de repeticiones de imágenes que, como en espejos ligeramente deformantes nunca son iguales, indican un juego en relación con la circularidad del tiempo, siempre cambiante, siempre repetido.

El tema es el cine

Tren de sombras habla desde el cine mismo, de sus posibilidades narrativas, de su capacidad de sugerir los más diversos significados. El cine como espejo que refleja y hace perdurar la vida. El cine como lenguaje en construcción.

Partiendo del fragmento mínimo de la escritura cinematográfica, el fotograma, Guerín nos muestra las imágenes fijas e individuales que compones la toma y también la cinta de celuloide en la que están contenidas. Luego les va dando movimiento, recomponiendo así la esencia del cine. Más tarde vuelve a dejarlas fijas, señalando que la magia del cine y su misterioso son más que eso: fotogramas con imágenes muertas que al ser desplazadas a una determinada velocidad crean la ilusiòn de movimiento, recuperando asì la vida congelada.

Tren de sombras parece evocar un artículo escrito en1895 y citado por Noel Burch en "El Tragaluz del Infinito":"...Cuando todos puedan fotografiar a los seres queridos no ya en su forma inmóvil, sino en su movimiento, en su acción, en sus gestos familiares, con la palabra a punto de salir de sus labios, la muerte dejará de ser absoluta".

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