Kill Bill: La venganza - Volumen 1, de Quentin Tarantino
La cuarta película de Quentin Tarantino (exactamente así se promociona Kill Bill) trae consigo una fábula de espadas, violencia gore, homenajes al cine de géneros, animé, música (como siempre, ¡lo mejor!) y mucho más.
Originalmente debía ser un film de aproximadamente unas tres horas de duración, pero los astutos directivos de la productora Miramax decidieron dividirla en dos partes sólo para aprovechar el aluvión comercial que significa una película de este director, ícono del revival de la cultura trash y del cine de culto.
El argumento es la típica historia de venganza: la protagonista, "La Novia" (Uma Thurman en una de sus mejores actuaciones), decide eliminar al escuadrón que efectúo una masacre en su boda.
Kill Bill exhibe el mismo recurso narrativo (secuencias no lineales) que su director viene usando desde Perros de la calle, su ópera prima. Esto produce cierta predecibilidad, pero Tarantino se las ingenia para mantener la frescura "robando" de géneros cinematográficos poco vistos por el gran público. Las referencias a películas como El Juego De La Muerte - clásico del mítico Bruce Lee - y a la serie televisiva "El Avispón Verde", entre otros, y el hecho de incluir en el reparto a Sonny Chiba, maestro de los films de ninjas, ponen en evidencia que se trata de un realizador entusiasta del subgénero de films de Kung Fu y de diversas artes marciales muy populares en los años 70s. Todo lo lleva a la pantalla cinematográfica con gracia y mucho humor en un sentido homenaje.
Con extensas batallas donde la sangre cae como por regadera, el film es un verdadero festín absurdo. Tarantino trata de mostrar tanto la violencia extrema del splatter Japonés (gore oriental) y el chambara (western de espadas samurai) como el animé (animación estilizada japonesa) como si él mismo fuese un maestro de estos subgéneros - cosa que no es -. Pero, de todos modos, su entusiasmo y su convicción por tratar de serlo dejan un sabor agradable. Además, demuestra su reconocimiento hacia esa montaña de antecesores.
Visualmente las escenas de animé a cargo de Production I.G. están al tope de la mejor animación contemporánea, presentando un dibujo muy estilizado y una animación muy fluida, empleada de una forma lógica en la narración del film. Otros factores importantes son la fotografía saturada en colores brillantes dignos de la psicodelia y algunos planos que invitan al vértigo. Todo ello muy "setentista" y centrado en una visualización "retro fashion".
Posiblemente no estemos frente a la mejor película de artes marciales, tampoco ante la mejor secuencia de animé y mucho menos ante la película más violentamente absurda que uno pueda encontrar (Kill Bill no aporta nada a estos géneros). Sin embargo, tenemos una película llevadera, estéticamente muy cuidada, relativamente fresca y lo más importante, lo primordial, es que es la cuarta película de Quentin Tarantino.
con Uma Thurman y Lucy Liu