La intrusa: análisis de la transposición

por Celina Vernino

En el prólogo de "El informe de Brodie" (1970), volumen que incluye el cuento que nos ocupa, Jorge Luis Borges afirma que su único propósito es distraer y conmover, no persuadir. Agrega que todos sus cuentos observan todas las convenciones del género y abundan en la requerida invención de hechos circunstanciales. Por último, añade que ha situado a sus relatos un poco lejos en el tiempo y en el espacio para que la imaginación pueda obrar con más libertad.

Borges ubica los acontecimientos de "La intrusa" allá lejos, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Morón, durante el velorio de uno de los hermanos Nilsen: Cristian, el mayor. En ese momento hubo una versión de los hechos ocurridos cierto tiempo atrás; la cual corregida más tarde le fuera transmitida a él, convirtiéndose así en el narrador de esta historia breve y trágica de los hermanos orilleros.

Este es el punto de partida para el film homónimo de Carlos Hugo Christensen, que data de 1979. La acción transcurre en Uruguayana, en el sur de Brasil, en una fecha similar a la del cuento. Un payador entona una canción que funciona como presagio de algo malo que sucederá en esa vasta pampa donde habitan los hermanos Nilsen. Cristian y Eduardo comparten sus vidas en un rancho desmantelado, en el que sólo hay un libro, una Biblia de tapas negras gastadas. Son cuarteadores, cuatreros y también arrieros. Van a todas partes juntos. Tienen por costumbre asistir a riñas de gallos, emborracharse y pueden llegar a arriesgar sus vidas si fuera necesario para defender su honor. Su rutina se ve alterada cuando el mayor trae una mujer, Juliana, para que se ocupe de los quehaceres domésticos y, además, para tenerla "a mano" para cualquier requerimiento. La música de Piazzolla marca el inicio de la secuencia de los títulos.

A partir de la llegada de la mujer la vida de los hermanos se modifica. Eduardo se vuelve más taciturno, más hosco, desaparece por días y, cuando vuelve, lo hace completamente borracho. Como dice Borges en el cuento: "los vecinos del lugar son testigos con alevosa alegría de la rivalidad latente de los hermanos". Ambos se han enamorado de la misma mujer.

Una noche, antes de ir a una fiesta, Cristian le ofrece casi como ordenándoselo que "puede hacer uso" de la mujer si así lo desea. Ahora, la situación parece mejorar; pero al poco tiempo comienzan a buscar motivos (casi siempre cosas del trabajo) para pelear por ella sin nunca pronunciar su nombre. Para estos hombres está prohibido enamorarse, eso es humillante. El conflicto así desatado hace que incluso se batan a duelo con otros dos hermanos que se habían atrevido a burlarse de su honor. En este punto, Borges simplemente habla de una injuria.

Los Nilsen piensan que venderla al burdel ubicado más allá de la frontera es la solución para sus problemas. Sin embargo, ambos comienzan a incurrir en repetidas ausencias bajo supuestas excusas hasta que un día se encuentran esperando turno en el burdel. Deciden regresar al rancho con Juliana para "tenerla a mano" y "no cansar a los pingos". La agresividad entre ellos va en aumento, las peleas se suceden con más frecuencia. Una noche tienen una relación sexual los tres juntos, mientras se desata una terrible tormenta que parece pronosticar la tragedia que se avecina.

Al día siguiente, Cristian le pide a Eduardo que lo acompañe a vender unos cueros. En el camino hace un desvío, detiene la carreta y le confiesa que mató a Juliana. Se abrazan casi llorando.

Carlos Hugo Christensen hizo una transposición cercana a los ambientes y acciones propuestos por Borges en su cuento. Si bien situó la historia en Uruguayana en vez de Turdera, logró recrear la atmósfera en la que se desarrolla esta historia de destino trágico. Describe con fidelidad al cuento las costumbres de los orilleros: las riñas de gallos, las borracheras en la taberna, las idas y vueltas al burdel, los arreos de ganado. Tanto la esencia como el espíritu del cuento están presentes en el film. La relación de los hermanos está bien delineada a través de sus miradas cargadas de una complicidad intensa. Comparten todo en silencio.

La idea del "otro" está clara en ambos escenarios, como dice un orillero del lugar: "enemistarse con un Nilsen es estar enemistado con los dos". Su vínculo está por encima de cualquier otra cosa. Según dice un versículo de la Biblia (Reyes II, I 26) que ellos guardaban tan celosamente entre sus magras pertenencias: "el amor entre los hermanos es más duradero y puro que el amor por las mujeres". Esto le sirve a Christensen como disparador para mostrar un menage á trois. Siguiendo esta idea, Cristian y Eduardo deben hacer "desaparecer" el elemento perturbador para retomar su vida anterior. Ahora estarán más unidos que nunca con el propósito de olvidarla. Esto que está explícito en el film, aparece de forma implícita en el cuento. Es como si los dos hermanos, al compartir la misma mujer, se vincularan sexualmente entre ellos.

El personaje de Juliana tiene un poco más de femineidad en el film. Se siente más coqueta frente al espejo, con las baratijas y collares que Cristian le ha regalado. Aunque no deja de ser el personaje conflictivo, desintegrador, invasor, en sus vidas, ella nunca se lamenta ni llora; se entrega con "sumisión bestial" como está expresado en el cuento.

Christensen logra captar con acierto el clima que surge a partir del conflicto, que va creciendo en tensión y carga dramática hasta su desenlace trágico e inevitable. El abrazo de los hermanos, casi llorando en la escena final, tiene tanta intensidad como las palabras que cierran el cuento y que parecen coronar un epitafio y sellar así una promesa de amor eterno. "Ahora los ataba otro vínculo, la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla".

 

Otros films dirigidos por Carlos Hugo Christensen son: Safo (1941), Los chicos crecen (1942), 16 años (1943), El ángel desnudo (1946), La muerte camina en la lluvia (1948), Los pulpos (1948), La trampa (1949).

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