HECHIZO
DEL TIEMPO:
UNA
PROPUESTA PARA LA REFLEXION
por Sandra Elizabet Garberi
Desde
este espacio queremos plantear algunas reflexiones acerca del film Hechizo
del Tiempo. Haremos referencia al crecimiento de Phil (Bill Murray) en
cuanto a la evolución de su personalidad, y abordaremos el hecho particular según
el cual bajo el pretexto de comedia romántica se plantean cuestiones de hondura
filosófica. En este punto queremos recordar a Hegel: “El
filósofo no aspiraba a comunicar solamente a unos cuantos amigos, desde el
primer momento puso la mira en ejercer una influencia general sobre la opinión
pública”. El interrogante que planteamos como disparador para la reflexión
es: no habrá sido la intención del realizador Harold Ramis un profundo planteo
vital y adaptarlo al celuloide para proveer a su material de un formato de mayor
difusión a nivel general?
Phil: De egocéntrico incurable a
benefactor social
Desde
este espacio queremos plantear algunas reflexiones acerca del film Hechizo
del tiempo. Haremos Phil se presenta desde el primer momento como un tipo
malhumorado, engreído, soberbio. Por un lado cree que su talento está siendo
desperdiciado en un programa de pronóstico meteorológico y ambiciona algo más
importante que no concreta. Por otro, subestima tanto a sus compañeros de
trabajo como a las demás personas, adjundicándose un status superior. Desde su
pedestal se cree con derecho a maltratar, burlar, menospreciar tanto a su camarógrafo
y su productora, como a la señora del alojamiento, un linyera y hasta un
ex-compañero quien con sus recuerdos de la adolescencia nos pinta a un Phil con
caracteres constantes de superioridad y desdén.
Haciendo gala en todo momento de un egocentrismo insufrible, se
autotitula “talento vivo” y “celebridad en emergencia”. Pero, cuando el
3 de febrero se presenta para él como un segundo e idéntico 2 de febrero, su
seguridad comienza a tambalear. “Creo que tengo un problema”, dice a su
productora Rita (Andie MacDowell). Consecuentemente con ello deciden buscar
ayuda en profesionales de la salud sin éxito.
Aquí se inicia la profunda variación de temperamento y actitud del
protagonista: de la seguridad e intolerancia inicial pasamos a la búsqueda de
una solución y finalmente a la aceptación de la situación. Claro que en un último
atisbo de su omnipotencia anterior le gustaría cambiar por otro de su pasado el
día que repite una y otra vez.
A continuación y como por azar descubre en una charla con dos borrachos
que “si siempre se repite el día de hoy, se evitan las consecuencias de mañana”.
En este punto nos limitaremos a citar un par de cuestiones que trataremos
luego en profundidad: el paso del tiempo y el aprovechamiento del día presente.
De ahora en más, Phil se dedicará a sacar partido de la nueva situación;
en un primer momento para satisfacción de su interés personal (conquistas
amorosas, robo al camión de caudales), y luego en beneficio de los demás.
Cansado, insatisfecho, vacío, toma la firme decisión de detener lo que
le está sucediendo: secuestra a la marmota - símbolo de la ciudad - y se
arroja con ella al precipicio dentro de una camioneta que, a continuación,
estalla incendiándose. Pero otra vez despertará a las 6 como si nada hubiera
pasado. Intentará entonces variadas formas de suicidio que resultan
infructuosas.
De esta manera llega al punto en que, quizás hasta a nivel inconsciente,
comprende que tanto vivir para sí en un aislamiento egoísta como intentar
quitarse la vida no da resultado. La respuesta estará seguramente en otra
parte, y la encuentra en el rostro de la mujer que ama, dormida junto a él. A
partir de este primer momento en que Phil elogia a Rita, al día siguiente es un
nuevo hombre el que amanece como tantas otras veces puntualmente a las 6 de la
mañana.
Ahora Phil es el hombre servicial que ayuda a todos en el pueblo (al
linyera, al chico que cae del árbol, a las mujeres en llanta, a una novia
indecisa), llevando felicidad a los lugareños a quienes comenzó a valorar a
fuerza de convivir con ellos.
Phil aprendió la lección y ya es hora de que la vida siga su curso.
“Hoy es mañana. Sucedió”, dirá al borde de éxtasis al ver el paisaje
nevado, señal indiscutible de que un nuevo día comienza.
Creemos que, a través de la reiteración de la rutina (como factor de
alienación) llevada al extremo, el personaje encuentra la puerta de salida en
un nuevo planteo de vida: casarse con la mujer que ama y vivir en ese pueblo
rodeado del afecto de sus semejantes.
El devenir. El fugit tempus y el carpe
diem
Los primeros filósofos griegos, sorprendidos ante el cambio, trataron de
hallar la sustancia fundamental que permanece a través de todo el devenir. Se
plantearon diversas respuestas:
-
para la escuela de Mileto, esta sustancia es la materia de que las cosas están
hechas. Para Tales, el agua; para Anaximandro, el infinito; para Anaxímennes,
el aire.
-
para Heráclito, la sustancia que se mantiene igual en el fondo de todas las
oposiciones y de todos los cambios es el fuego. Por su incesante agitación el
fuego manifiesta el devenir al que ninguna cosa escapa.
-
para Pitágoras, la sustancia es el alma en su esencia inmortal.
Si bien las respuestas difieren, no nos interesan por sí para nuestra
reflexión, sino como indicadores de la importancia concedida por los filósofos
griegos al problema del cambio.
Estos planteos previos nos permiten incluir el conflicto del film que es
básicamente la reiteración idéntica de un día determinado, es decir la
ausencia de cambio. Esa inmutabilidad, ese revivir una y otra vez el día 2 de
febrero, permitirá la evolución del personaje principal.
En la literatura, encontramos un ejemplo de falta de devenir en el cuento
“Una flor amarilla”, de Julio Cortazar. En este caso, el protagonista
comprueba la inmortalidad del alma a partir de un error: la simultaneidad en vez
de la consecutividad: “Luc hubiera tenido que nacer después de mi muerte y en cambio...”.
En el cuento no se trata de la reiteración de un día en la vida de un hombre
sino de la reiteración de destinos de un hombre a otro. “Luc no solamente era yo otra vez, sino que iba a ser como yo. Pero lo
peor de todo no era el destino de Luc; lo peor era que Luc moriría a su vez y
otro hombre repetiría la figura de Luc y su propia figura hasta morir para que
otro hombre entrara a su vez en la rueda (...) una teoría al infinito de pobres
diablos repitiendo la figura sin saberlo, convencidos de su libertad y de su
albedrío”.
Para finalizar estas notas queremos recordar sintéticamente la teoría
Pitagórica según la cual “el alma debe recorrer una larga serie de existencias durante las
cuales su género de vida es determinado cada vez por las acciones realizadas en
la existencia anterior”. Fácilmente podríamos extrapolar la idea al film
con la salvedad de que en este caso se trata de recorrer una y otra vez el mismo
día.
El fugit tempo es un tópico que se repite con gran insistencia en la
literatura, especialmente en los siglos XV y XVI, en relación con la ideología
del momento. Íntimamente relacionado aparece el carpe diem. La comprobación de
un tiempo que huye nos lleva a la máxima de gozar el día.
En “Hechizo del tiempo” creemos que se toman ambas figuras pero
modificando diametralmente la primera: al no pasar el tiempo, disfrutemos este día
que es el único que podemos vivir.
Inmediatamente relacionamos estas ideas de vivir el momento, no perder el
presente como un tópico común de este ajetreado fin de siglo en el que “la
vida es aquello que sucede mientras uno está ocupado haciendo otras cosas”.
Hechizo
del tiempo (Groundhog day, 1993, USA). Dirección: Harold Ramis. Con:
Bill Murray, Andie MacDowell, Chris Elliot, Stephen Tobolowski. 103
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