El Viaje de Chihiro - Spirited Away - Sen To Chihiro No Kamikakushi (Hayao Miyazaki, 2001)
La vida puede compararse con un viaje: podemos encontrar piedras que hemos de pisar con los pies descalzos, también panoramas extraños y amenazantes o bellos y conmovedores. Podemos recorrerlo solos o acompañados, podemos esperar a la deriva y dejar nuestra suerte en manos del destino o sumergirnos en la curiosidad y forjar nuestro propio itinerario…
El cine de animación generalmente es menospreciado, se lo tiende a descalificar por su falta de horizonte artístico (del mismo modo que al cine destinado meramente a entretener). En parte, la culpa (si es que la hay) la tienen productoras como Disney que han intentado a lo largo de los años vendernos siempre el mismo perro con distinto collar, haciendo films orientados a un público siempre infantil. En Japón, la historia no es la misma: tal menosprecio prácticamente no existe y, a pesar de producir cientos de largometrajes animados destinados únicamente a entretener, un número pequeño de verdaderos artistas se han abierto paso con producciones arriesgadas y han logrado cosechar importantes éxitos. Peliculas como Kaze no Tani no Nausicaa, Honneamise No Tsubasa (Royal Space Force), Robot Carnival, Hotaru No Haka, Akira, Porco Rosso, Ghost in The Shell, Memories, Mononoke Hime (La Princesa Mononoke), por citar sólo algunas, han cambiado la cara del cine de animación, tanto por su espléndida técnica como por el enfoque de sus historias.
Entre todos esos artistas tal vez el más destacado sea Hayao Miyazaki, quien, a pesar de que orienta la mayoría de sus películas a los niños, jamás subestima a su publico. Miyazaki es un señor de mente imaginativa, con una carrera muy prolífica, cuyos films son de carácter ecologista (tratan de concientizar acerca del medio ambiente, a veces de manera sutil, otras más obviamente) y se centran en personajes de carácter fuerte y/o decidido que están afrontando un cambio en sus vidas…
El Viaje de Chihiro nos presenta a una niña de unos 10 años quien, de forma casi accidental, se ve sumergida en un mundo totalmente nuevo y sobrenatural, regido por sus propias reglas. El conflicto aparece cuando debe salvar a sus padres que misteriosamente se han convertido en cerdos, lo que le depara atravesar numerosas pruebas. A lo largo del film asistimos a los sucesivos cambios anímicos de Chihiro, vivimos su aventura, descubrimos y aprendemos, siempre junto a ella.
Miyazaki nos marca la importancia de tener una identidad propia, del esfuerzo que requiere toda adaptación, de la necesidad de confiar y tener esperanza; todo esto con un lenguaje simple, sincero y conmovedor. A pesar que la película tiene muchos puntos en común con "Alicia en el país de las maravillas", su identidad es totalmente japonesa. Ello, sumado a la idiosincrasia típica de Miyazaki, nos entrega una película de personalidad única.
En los aspectos técnicos, encontramos un dibujo de expresiones directas, sencillo pero eficaz. Su animación es dinámica y evita el estatismo tan típico del animé más convencional. Sobresale sobre todo la inmensa gama de criaturas que aparecen en el film. De todos modos, el motivo que convierte a esta obra es sublime son los increíbles layouts (fondos) realizados con acuarelas de la más exquisita paleta de colores. El mar, los cielos, los pastisales, las edificaciones (tanto los interiores como los exteriores) son de una belleza inusitada, nunca vista antes en un film animado.
La música que acompaña al film consiste mayormente en leves violines y pianos. Estas hermosas melodías nos introducen aún más en esta experiencia audiovisual. Le agradecemos a Buena Vista por no haber doblado al castellano el tema final (ending) que aparece en la secuencia de los créditos.
Estamos ante la (tal vez) mejor película del (tal vez) mejor director de animación del mundo, que servirá para limpiar prejuicios con respecto a este cine.
Desde mi experiencia,
al contemplar sus cielos,
la emoción por su belleza,
me hizo llorar…
Película de animación, producida por el Studio Ghibli