Cary Grant

por Hortencia L. Marenzi 

No se verá otro igual, con su sonrisa, talento y elegancia. Hay que dar paso a esta época a la que los jóvenes llegan con otra formación, quizá sean mucho mejores o quizás no. Con tanta tecnología y computación se aprieta un botón y se consigue todo lo imaginable. No hay que quedarse en el pasado; pero, ¿esto que vemos es mucho mejor? Respeto opiniones.

            Su recuerdo está en mí. Gracias, muchas gracias Cary Grant por dejar esa filmografia espléndida, al margen de toda tu vida. ¡Y por qué no también de la mía!


Selección de textos:

            El drama y la comedia son como la cara y la cruz de una moneda, el anverso y el reverso de la interpretación, absolutamente opuestos y al mismo tiempo, peligrosamente cercanos.

            Filmó Rumbo a Tokio y Operación Pacifico, que se desarrollaban en un tono muy distinto de aquel que el cine estadounidense reclamaba a sus estrellas para contribuir al esfuerzo de la guerra, participando en la propaganda gubernamental. A la cabeza de esta promoción bélica, despegaba con todo lujo y amplitud de medios, se encontraba el all american John Wayne y su compinche Errol Flynn, representantes ambos del eterno héroe americano cuyo mayor placer parece ser el de sacrificarse una y otra vez por su inmaculada patria.

            Cary, que había adquirido recientemente la nacionalidad norteamericana (en 1942) y que era acusado en algunos círculos de antipatriota,  decidió seguir su habitual capacidad para adaptarse a todas las situaciones, protagonizando una cinta bélica de claras alusiones propagandistas.

            La intención de homenaje a “Los caídos por la patria” era tan evidente que el film discurre en su primera parte por un contraproducente protagonismo compartido por toda la tripulación del submarino con situaciones donde incluso el habitualmente aceptable John Garfield y el generalmente correcto Cary Grant acaban por aparecer ridículos.

            En 1970 el tío Oscar se acordó de uno de sus mas fieles y constantes acreedores y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood decidió concederle a Grant una estrella por toda su dilatada labor en el mundo del cine. Recibió la estatuilla de manos de Frank Sinatra.

            El premio llegaba ya demasiado tarde aunque Cary no dejó el mundo de los vivos hasta el 29 de noviembre de 1986 en Davenport (Iowa), víctima de un ataque al corazón. Había muerto para el cine muchos años antes,  cuando en 1966 anunció su decisión de retirarse en una rueda de prensa con estas palabras:

            “Creo que mi tiempo ha pasado y no solo por la edad. Me cansé del cine y el cine    se cansó de mi.”

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