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REALICE EL VIA CRUCIS DE NUESTRA CATEDRAL Este Vía Crucis está basado en el que se encuentra actualmente en la Básilica Santuario Nuestra Señora del Rosario. El mismo data del año 1952. |
Breve Introducción Quien visite en nuestros días una Iglesia vieja o nueva, grande o pequeña, quien entre en una Capilla u Oratorio cualquiera, encontrará, simétricamente distribuídos por todo su interior, una serie de cuadros, de esculturas, o simplemente, de pequeñas cruces de madera, en número de catorce. Son las Estaciones del "Vía-Crucis". No faltan en ninguna parte. Parecerían un elemento de cultoconnatural al templo, y hasta en muchas iglesias nuevas se advierte que se ha previsto su conveniente ubicación en la arquitectura misma. Se trata, sin embargo, de algo relativamente moderno, no usado en nuestros templos antes de fines del siglo XVIII. En realidad, ya los primeros cristianos de Jerusalén, y los que, viviendo en otras partes, visitaban la Ciudad Santa, se complacían mucho, como sucede también ahora, en recorrer aquel mismo camino que recorrió Jesús con su Cruz, desde el Pretorio de Pilato hasta el Calvario, deteniéndose a recordar los diversos accidentes sufridos por el Señor, y adorando y meditando así, paso a paso, su Sagrada Pasión. Pero, fuera de Jerusalén y lejos de aquellos lugares santos, nadie había pensado en una práctica igual, hasta que el gran misionero franciscano, San Leonardo de Puerto Mauricio, ideó, con gran éxito, el evocar los diversos pasos de la Vía Dolorosa por medio de cruces o de imágenes, que recordaran al pueblo aquellas escenas y facilitaran de este modo du piadosa meditación. Nacida de tan espontánea manera, y fundada en una realidad tan fecunda en toda suerte de accidentes, como lo fué la Pasión de Nuestro amado Señor Jesús, se comprende que la devoción del "Vía Crucis" no haya tenido siempre la misma forma, ni haya sido siempre igual el número de las Estaciones o Pasos a meditar. La Iglesia ha dejado que, con santa libertad, los fieles se detuvieran a contemplar éstos o aquéllos pasajes de la Pasión que a mayor devoción les movieran, ya estivieran consignados en los Evangelios, o sólo fueran referidos por la tradición . De esta manera, el número de las Estaciones del "Vía Crucis" ha ido variando, hasta quedar fijado en catorce, como lo establece ahora la práctica universal. La razón del arraigo profundo y de la universalidad que esta devoción ha alcanzado en poco tiempo, debe buscarse en el amor y la veneración profunda que el pueblo cristiano ha demostrado siempre por ese grande y trascendental acontecimiento con el que culmina la obra divina de nuestra Redención. Nada toca tan viva y profundamente al alma humana como el contemplar al Hijo de Dios hecho Hombre, padeciendo y muriedo por los hombres. Por nuestra Salvación. |