Bienvenido 2000, Año Jubilar

Año de gracia especialísima, año de indulgencias, de perdón, ofrecido por Dios que quiere estar más cerca de sus hijos!...

Cuando pecamos tenemos una culpa, que con una confesión completa, sincera, dolida y propuesta al cambio, nos es perdonada.Pero nos queda la pena, que debemos pagar por haber ofendido a Dios. La indulgencia ofrece el perdón de la pena. Y esa es la gracia de este año...

 

¿Que debemos hacer?

Pues no actúa sin nuestra correspondencia...

Que el alma esté libre de culpa. Una confesión general, aún de los pecados veniales. Hay a veces rincones sin limpiar... Pedir luces para ver, descubrir, arrepentirse y hacer un buen propósito de enmienda.

Recibir la Sagrada Comunión, sabiendo a quien se va a recibir. Saber que la Eucaristía es verdadero Cuerpo, verdadera Sangre, verdadera Alma y verdadera Divinidad de Jesucristo.
La Eucaristía NO ES un símbolo, es el mismísimo Jesús presente en este Sagrado Sacramento.

Rezar el Credo con devoción.

4º Orar por las intenciones del Santo Padre, un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

Y sobre todo, corresponder a la gracia del Jubileo, viviendo a fondo esta nueva alianza, que nos vuelva a reestrenar nuestra vida de gracia. Son promesas nuevas que nos llenan de esperanza.
Hay una voluntad de Dios: Que no nos salgamos del camino.
(Puntos 2, 3 y 4 deben realizarse en la catedral donde se inauguro la puerta Santa)

 

 

Vivir esto con espíritu de peregrino. No iremos a Roma o Tierra Santa, pero nuestra Iglesia Catedral será templo de peregrinación desde el 25 de diciembre de 1999 a las 19:30 horas. El peregrino no es uno que pasea. Sabe dónde va y por qué lo hace. No es errante, tiene un destino claro, un espíritu penitencial que es el alma del jubileo.

La gran novedad es que también será peregrinar, ir a Cristo en sus pobres necesitados, solos, minusválidos, enfermos, encarcelados,... vivir las obras de misericordia corporales y espirituales con actos que van más allá de lo que haríamos normalmente.

 

Este es el espíritu del 2000. Podemos así recibir una indulgencia diariamente, o aplicarla a alguna persona fallecida.

Si cada uno hace lo que puede, el bien será para la Iglesia, y para cada uno de nosotros, que somos Iglesia, porque habremos sabido aprovechar las gracias de nuestro Padre, Dios.

¡Feliz Jubileo Del Año 2000!

También puede ganarse la Indulgencia Plenaria en los años ordinarios, los siguientes día:

1- Aniversario de su Dedicación - 6 de Octubre
2- Día de la Virgen del Rosario - 7 de Octubre
3- Día de San Pedro y San Pablo - 29 de Junio
4- Aniversario de su promoción a Basílica - 23 de Noviembre
5- Un día en el año, a determinar por el Arzobispo, que elige el día de la Anunciación - 25 de Marzo
6- Un día en el año a elección de cada uno de los fieles

 

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